Alicia Hermosilla

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Dejo a continuación el texto que leí en la pequeña performance que realicé el pasado de agosto en Mazarrón sobre el libro Bruja. Ahí va:

La noche del 19 de agosto del 2017, el espíritu de Alicia Hermosilla se manifestó en Mazarrón. Alicia se sentía cohibida porque hacía tiempo que no se hallaba en esta realidad y por ello, durante un tiempo, estuvo balanceándose de izquierda a derecha, tal y como se mueven los fantasmas cuando emergen del más allá. Lo primero que hizo Alicia Hermosilla fue mirar a los presentes con miedo y recelo. Como el gato encerrado en una jaula llena de perros. Pero pronto, se relajó. Volvió a sentirse libre como cuando corría por las plazas de las ciudades envolviendo su nombre y el de sus amantes en corazones de color violeta. Durante su niñez, Alicia Hermosilla solía recorrer las calles de Cartagena en silencio durante las noches invernales y cuando llegaba el verano, acostumbraba a bañarse desnuda en las playas. Alicia Hermosilla era una niña de ojos fijos que parecía traumatizada por algún suceso. Nadie podía decir quiénes eran sus padres pues acostumbraba a pasear de la mano de varias parejas. Alicia Hermosilla, se decía, era una niña engendrada por el mundo. Toda la ciudad había dado a luz a la niña Alicia Hermosilla y todas las parejas podían ser su padre y su madre. Pero, como si fuera una desconocida, Alicia Hermosilla no sonreía nunca a ninguna de ellas. Siempre caminaba hacia delante, jamás daba un paso atrás y de tanto en tanto, se la veía guiando con sus manos a varios animales por los que Alicia Hermosilla no manifestaba emoción alguna, que días después se encontraban muertos en callejones. Nadie había visto jamás llorar a Alicia Hermosilla ni tampoco sonreír.

Alicia Hermosilla apenas pronunciaba palabra alguna y pasaba horas mirando su rostro en el espejo. Como si detrás de los cristales, se encontraran sus verdaderos padres. Señores del abismo a los cuales pertenecía su corazón y a quienes dedicó las siguientes palabras antes de desaparecer de nuevo entre la niebla: “Hijos de la noche de Mazarrón. Señoras de la luna de Mazarrón. Me dirijo a vosotros para comunicaros que estoy de vuelta. Mañana, sobre los techos de las iglesias contemplaréis una silueta de mi rostro. Y también en medio de las cuevas y las montañas. Entre las olas del mar y las grietas de los edificios. Porque yo soy Alicia Hermosilla. Señora e hija del viento y las aguas de los océanos. Yo soy vuestra madre. La única madre. ¿No habéis visto la cara de terror de los niños cuando el viento sopla? ¿No habéis sentido cierta inquietud al contemplar amplias nubes dirigiéndose hacia el sol al amanecer? ¿No tiemblan vuestras manos cuando escucháis voces procedentes de ninguna parte a la madrugada parecidas a las de vuestros abuelos y bisabuelos? ¿Qué sentístéis cuando fuisteis castigados por primera vez? Yo, hijos de la noche de Mazarrón y señoras de la luna de Mazarrón, soy el recuerdo de vuestros malos momentos. La mujer que os indica que por más que gocéis ahora, un día sufriréis. Soy la llama de vuestra conciencia. Soy el bien. La diosa de los buitres y el terror. La mujer que ha venido a deciros que el tiempo de los sueños ha concluido. Y llega el de las pesadillas. El tiempo de la bruja. La época del horror y el odio infinitos. Porque cada día hay un nuevo asesinato y robo, se viene la noche definitiva, no hay año que no nazca de nuevo el demonio, y no hay instante mejor para celebrar la destrucción de cada una de nuestras esperanzas y anhelos que el presente: “La,la,la, la,la,la,la,la”. Shalam

عْمَلِ الْخَيْرَ وَارْمِهِ فِي الْبَحْرِ

Todos los hombres nacen iguales pero es la última vez que lo son

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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