Las combinaciones del ruido

0

Aunque no parezca posible, cuando mezclo varios discos a la vez, suelo descubrir detalles de cada uno de ellos que me hubieran pasado desapercibidos de oírlos por separado. Tal vez las combinaciones de sonido hacen relevante ciertos aspectos que no lo parecen en el transcurso de una escucha monocorde. Y probablemente me invitan a poner más de mí parte para captar determinados pasajes a los que, mientras escucho la obra de manera tradicional, no le presto importancia alguna porque me vienen dados con una facilidad y sencillez que no me exige ningún esfuerzo y, por lo general, tampoco me recompensa de forma especial. Además, este método de escucha, me parece muy útil para revivir discos que en esencia considerábamos agotados. Hay algunos en mi caso como por ejemplo los de Animal Collective o Tortoise que, de tanto haberlos escuchado, han perdido gran parte de la gracia e interés que poseen. Y basta combinarlos con alguna sinfonía de Stockhausen o Schoenberg, acaso alguno de los temas compuestos por Bowie y Eno en su etapa berlinesa, para que vuelvan a ofrecerme momentos de satisfacción como antaño revelándome las miles de posibilidades que tiene el sonido.

En fin, dejo a continuación la última de las mezclas con las que me adentré en la escritura de Ruido del arte durante una hora y media tan placentera como satisfactoria gracias a la que conseguí abstraerme y olvidarme de los estruendos de la miseria cotidiana. Esos que no permiten que nos centremos en nuestra labor, en nuestro “ser” y desarrollemos sus posibilidades y capacidades al máximo. En esta ocasión, la mixtura tiene bastante de diabólica sin por ello dejar de ser sugerente que es en gran medida lo que busco al escribir.

Se trata, en definitiva, de combinar la banda sonora de Popol Vuh para el Nosferatu de Herzog con la violenta y, por momentos, tierna, sentida recreación de este mito demónico realizada por John Zorn a raíz del centenario de la muerte de Bram Stroker e ir añadiéndole temas de Tilt o Drift de Scott Walker y esperar a ver lo que resulta de allí. Probablemente será por lo menos interesante y me atrevería a decir que según en qué momentos, estremecedor. Sensación que es al fin y al cabo la que  deseo que me atrape al adentrarme en una obra de arte. Pues a través de ella es que me siento capaz de penetrar en las heridas de los seres humanos, rastrear su conciencia y deslizarme por los peligros de la escritura sin miedo a caer o a los sobresaltos. Dejando la paz para antes y después del trabajo artístico que, en esencia, concibo a día de hoy como furia y violencia. Símbolo del viento que viene y va aturdiendo nuestros sentidos como los acordes que fluyen sin cesar de los discos de John Zorn, Popol Vuh y Scott Walker. Shalam.

ربّ اغْفِر لي وحْدي

Le pedí a Dios la vida todo para gozar la vida, él me dio la vida para gozarlo todo.

encabezado_averia

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

Deja un deseo