Una novela de crecimiento personal

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El jardinero cumple funciones terapéuticas. Ejerce de libro de autoayuda. De alimento espiritual. Cura venenos y fortifica almas. Es una novela de crecimiento personal. Aquí la prueba. 

Un amigo me envía un texto en el que indica lo siguiente: “Estas semanas yo me enfrento a mi particular jardinero. Yo le llamo la bestia debido a un comic de Warren Ellis. La historia en la que te inspiras de la Manga yo la vivo en mi comunidad de vecinos con un presidente miserable y rastrero que nos roba, trata con desprecio a algunos vecinos, pero que sabe ganarse a unos cuantos para hacer lo que le da la gana. Llevando siempre decenas de votos consigo a las reuniones, de vecinos que confían en él ciegamente. Mientras me estaba preparando para la próxima reunión, con la intención de derrocarle, (de hecho, me presento como presidente para intentar quitarlo de en medio), he estado leyendo tu libro. Debo de decir que ha sido como un ejercicio de catarsis, la rabia y el odio que siento hacía la bestia, todo el tiempo que me ha robado pensando en él, se ha desvanecido, sigo queriendo su destitución e incluso su destrucción, pero ya de una manera más fría y serena. Quizás el exceso, la violencia de tu libro me ha relajado, algo así como escuchar Heavy Metal y sentirse sereno después. Si decías que tu arte surgía de la vulgaridad, yo lo he contextualizado en mi vulgaridad y ha sido como una purga, dolorosa pero efectiva.

Esta tarde a las 19:00 tendremos la reunión de vecinos y es muy probable que la bestia triunfe otra vez, cosa que por un lado deseo para no ser presidente de mi comunidad, pero creo que, en gran parte, gracias a tu libro, me voy a enfrentar a la derrota o a la victoria de otra manera. De modo que muchas gracias por la lectura, ha sido como un veneno que ha ayudado a curar otro veneno que había en mi interior” Shalam

شَرُّ السَّيْرِ الْحَقْحَقَةُ

La peor forma de cabalgar es galopar

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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