Biblioteca de muertos

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Suele ser difícil (o al menos complejo) entenderse con los muertos. La mayoría de veces experimentamos un inmenso vacío o lloramos al recordarlos. Al menos durante los primeros meses de duelo. Pero antes o después nuestra reacción tiende a cambiar y aparecen las sonrisas al rememorarlos en paz. Algo deseable teniendo en cuenta que los vivos estamos rodeados de muertos. Allá donde vamos nos persiguen los espíritus de los familiares que nos precedieron y de millones de seres humanos que fallecieron en guerras, accidentes o enfermedades. Un buen ejemplo de esto son las bibliotecas o los museos. Lugares en los que la mayoría de obras pertenecen a seres humanos que ya no se encuentran en este plano.

Nosotros mismos y aquellos con quienes interactuamos también vamos a fallecer en el futuro. De algún modo, ya somos muertos. Por lo que, en este sentido, la vida sería una conversación eterna entre muertos. (Tema por cierto de Pedro Páramo). Los que ya partieron y los que esperan su momento. Una perspectiva que, en cierto modo, nos debería ayudar a mantener una relación sana con aquellos que dejaron este plano antes.

Sí. Es cierto que ya no escuchamos sus voces ni los podemos tocar pero también lo es que más tarde o más temprano nos uniremos a ellos. Formaremos parte del escuadrón de cadáveres que se hacina en los cementerios o de las cenizas esparcidas por medio mundo. En cualquier caso, los muertos continúan hablando. Sólo hay que saber escucharlos. Algo que ocurre en muchas más ocasiones de las que pensamos habitualmente. Por ejemplo, cuando abrimos un libro de siglos anteriores y recibimos de golpe un aluvión de palabras. Pero también de modos más sutiles y sigilosos en los que no entraré.

En fin. Parecerá una paradoja. Pero creo que para mantener con vida al ser querido en nuestros corazones es necesario comprender que, de un modo u otro, ya estamos muertos. O al menos que nos estamos muriendo y, por tanto, ya somos en gran medida ese muerto del que hablarán los descendientes, familiares y allegados que nos sobrevivan. Futuros muertos ellos también. Vivos todos en un misterioso carnaval espiritual en el que la vida únicamente se impone cuando reconocemos a la muerte como la gran vencedora de una batalla que es en realidad un diálogo inacabable: el de los vivos y los muertos.

Según creo, Buñuel le comentó en alguna ocasión a Jean Claude Carrière su deseo de realizar una biblioteca para muertos. Una sutil forma de insinuarnos que, de uno u otro modo, están vivos. Forman parte de nosotros. Me intriga saber qué libros habría decidido colocar allí. Pero tengo aún más curiosidad por saber los que escogerían los muertos en caso de construir una biblioteca para los todavía aquí presentes. Aunque pensándolo bien no necesito saberlo. Existe ya y es nuestra historia y los millones volúmenes escritos para rememorarla. Son todas las novelas y obras musicales a las que tenemos acceso. Las ruinas y edificios que se mantienen en pie. Es nuestra memoria colectiva. La existencia. El momento presente. Shalam

إذا لم تجد أي شخص يدعمك في الطريق ،  فامشي بمفردك

Si no encuentras a nadie que te apoye en el camino, camina solo

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen..la basa de la dech…piedras de muros precolombinos inspiradores de e. chillida y de todo el «informalismo» español……..extraordinario los tres volumenes del primer plano……..
    2ºimagen:…..simetria……..dos…….en precolombia el murcielago, muerte……….
    3ºimagen:….todo lujo, todo premium, todo lo mas……..
    PD:…..la portada del «hot rats»1969….https://www.youtube.com/watch?v=06fgnvzCa3w…….f.zappa&captain beefheart…willie the pimp…..absolutamente impresionante pieza musical (dice fuego y llama-dice feuer und flamme)………

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