El año de la siembra: 2013

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No sé si sirve de mucho pero haré un pequeño recuento del 2013. Un año en el que finalicé al fin -creo que con buenos resultados- un ensayo creativo, disparatado y nocturno sobre la obra de Mario Bellatin, La risa oscura, en el que llevaba cuatro años trabajando y terminé mi primera novela, El jardinero, de la que estoy realmente satisfecho. Lo lógico sería que tanto La risa oscura como El jardinero vieran la luz en el próximo año que llega. En un mundo justo, pienso que  sería lo que sucedería. Aunque esto es algo que escapa a mis facultades y no creo que de momento, ocurra. Por lo que, en esencia, mantendré una actitud de paciente espera, dejando de lado ansiedades, en lo que a ambos libros respecta y me dedicaré con toda mi fuerza a urdir la novela en la que trabajo actualmente: Ruido del arte.

El año 2013 tiene igualmente dos noticias relevantes para mí en lo profesional. En primer lugar, el surgimiento de averíadepollos. Un blog que me ha ayudado mucho a la hora de conseguir la confianza en mí mismo que necesitaba para dedicarme de pleno a esta maravillosa y peligrosa actividad que es la escritura y me gustaría que me continuara acompañando durante las próximas décadas. Y por supuesto, he de mencionar una noticia tan trascendental como haber conseguido un puesto de trabajo como investigador en la Universidad Veracruzana. Aunque, lamentablemente, me encontré con ciertos problemas en los últimos meses respecto a este último trabajo que han ensombrecido mi estancia aquí y la ilusión que tenía.

De todo lo demás, apenas quiero y deseo decir hoy nada. He disfrutado como un poseso de los libros de Thomas Bernhard, he escuchado cientos de discos entre los que destacaría varias bandas sonoras de películas de terror esenciales para crear la atmósfera que necesitaba para componer El jardinero y he seguido disfrutando de muchas de las bondades de la tierra mexicana entre las que destaco sus increíbles masoterapistas, las aguas termales de Las Tinajitas y El Carrizal y los temazcalis de don Felipe. Además, de haberme iniciado en el karate. Arte marcial con el que todavía estoy comenzando a familiarizarme y no me atrevo a decir si formará parte en el futuro de mi vida pues todavía no ha terminado de hacer cuerpo en mí. Mi madre afortunadamente, sigue viva a pesar de ciertos achaques de salud que me preocuparon mucho durante el pasado verano. Y mis grandes amigos españoles y algunos mexicanos parecen aguantar en pie y con fuerzas el estallido de la crisis económica y espiritual. Precisamente por no haber nunca especulado con el dinero. Algo que me congratula mucho.

Teniendo en cuenta que escribo este texto en averíadepollos, quisiera en última instancia dedicar esta entrada a su lectora más fiel: Estefanía. Alguien que ha sido sin dudas un gran apoyo para continuar escribiendo. Pues su lectura siempre ha tenido para mí, un componente espiritual. Con los años y si este proyecto sigue creciendo, supongo que aparecerán nuevos lectores que me proporcionarán ese impulso pero sin dudas, su recuerdo quedará para siempre unido a averíadepollos. De hecho, cuando redacté la primera entrada en unas circunstancias un tanto adversas, lo que pedía al Universo inconscientemente era una lectora así. Un apoyo esencial para remontar estos primeros años en que no es que no sea reconocido -algo lógico- sino ni tan siquiera conocido, y es necesario cierta ayuda de los cielos para que mi voluntad no se quiebre y continúe trabajando para ofrecer todo aquello que acaso se encuentre ya escrito que deba dar. Pero que sin la presencia de las personas adecuadas, estoy seguro que no podría ofrecer. Shalam

 كُنْ ذكورا إذا كُنْت كذوبا

 La oscuridad reina a los pies del faro

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Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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