Lánguidas muñecas locas (2)

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Dejo a continuación el segundo avería dedicado a Takeshi Kitano centrado en esta ocasión en su filme Dolls. Ahí va.

Lánguidas muñecas locas (2)

Dolls es probablemente el mejor filme de Kitano. Y también el más complejo y arriesgado. Su inicio- un momento de la representación del tradicional espectáculo de marionetas Bunraku- es toda una declaración de intenciones. En esta ocasión, lo que le interesa no es tanto realizar un retrato de la modernidad ni de la violencia contemporánea sino penetrar en la eternidad. En las costumbres arcaicas y ancestrales de Japón. Y lo hace adaptando a nuestra época diversas historias del dramaturgo Chikamatsu Monzaemon a través de las que ofrece su desgarrada visión del amor.

En realidad, Dolls no es una película que se pueda explicar. Hay que sentirla. Cada una de las tres trágicas y maravillosas historias de amor tienen un delicioso marchamo a fábula oriental. A grabado impreso en un pergamino olvidado, a lánguido haiku y a teatro de títeres. En ocasiones, recuerdan al aleteo de una mariposa por un florido parque y a veces a lienzos oníricos que se mueven al compás del ritmo del tiempo y del fluir del agua de un río.

Kitano llenó de metáforas y capas simbólicas su filme. En muchas de sus obras, tanto los elementos arcaicos de su cultura como los poéticos se encuentran en segundo plano, pero en Dolls toman el control de un modo asombroso y omnipotente que entiendo que hace estéril intentar calibrar el significado de cada uno de ellos, porque lo trascendente en este caso es el impacto sensorial. Las impresiones que recibe el espectador ante una obra en la que los colores, el paso del tiempo y los sentimientos bailan un obsesivo vals en honor al amor y a la muerte.

Las tres historias de Dolls son geniales. En verdad, no sabría con la que quedarme. Todas transmiten enseñanzas muy profundas. Yo, por ejemplo, nunca he podido borrar de mi mente a la muchacha que regresa al parque puntualmente semana tras semana porque no olvida a su enamorado por más años que pasen. Y tampoco obviamente la triste cabalgata hacia otra dimensión que realizan los dos mendigos atados.

Creo que las tres transmiten algo muy profundo del amor. Ofrecen claves simbólicas dignas de los relatos mitológicos. Puesto que lo que nos está sugiriendo Kitano es que el amor no es amor ni es verdadero sino se da de bruces con la muerte. Que no es posible pronunciar la palabra amor en voz alta sino se está dispuesto a morir junto al ser querido. Atravesar las dimensiones que haga falta para estar junto a él aunque irremediablemente antes o después llegará la separación porque cada alma posee su propio grado de evolución y su propio destino.

De hecho, lo que queda claro en Dolls es que amor y pérdida van de la mano. Como también dolor y compromiso. A su manera, cada una de estas historias son relatos transitorios y fugaces. Reflejos momentáneos de instantes parecidos a la eternidad que, en realidad, no son más que obsesivos combates contra lo irremediable. Luchas estériles en las que siempre se alzan triunfantes la pérdida, el abandono y la soledad. Lo que hace aún más conmovedor y trascendente el gesto de cada uno de los enamorados que aquí aparecen.

Dolls muestra la belleza que existe en la desolación. Que ocaso y poesía son palabras sinónimas tanto como lo son destrucción y esperanza. Es una obra a contracorriente. No tiende a la frivolidad -aunque mantiene muchas constantes modernas- sino a lo sagrado. Todo (o casi todo) es hiriente y terrible en ella: un fan de una cantante se arranca los ojos como Edipo (en este caso, con una cuchilla) para unirse a ella, un gangster muere tras haber vuelto a reencontrar la paz y dos enamorados caminan juntos hacia el más allá después de haber roto un vínculo que hizo enloquecer a uno de ellos.

En Dolls, las escenas pasan a veces con la suavidad con la que lo hacen las nubes por el cielo en primavera pero también con el estruendo de un trueno. Dolls es una obra que refleja el transcurso de las estaciones como pocas contemporáneas. Es una hermosa rosa crecida en un jardín extraño que dialoga tanto con el cine clásico japonés como con el moderno. Es un cuarteto que a veces estalla esplendorosamente como una sinfonía o un bosque primaveral y otras se repliega íntimamente como si fuera  un concierto interpretado por un único solista o un árbol sin hojas en medio de una ciudad.

En cualquier caso, lo que más me gusta y llama la atención de esta feroz, lánguida y triste representación de las relaciones humanas no es sino que, paradójicamente, a pesar de ser trágica y cruenta, transmite más paz y esperanza que la mayoría de filmes de final feliz en los que las parejas se besan y se prometen fidelidad hasta la eternidad.

Con eso precisamente me quedo. Con que Dolls muestra a las claras el destino trágico de todo amor y, precisamente, por no engañar, genera calma y sosiego. Idéntica serenidad que la que experimentamos cuando visitamos la tumba de un ser querido con el que no quedaron deudas pendientes. Shalam

ينسى الرجال وفاة والدهم أسرع من فقدان ممتلكاتهم

Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:…¿es necesario recordar que el fondo del mar es tierra?….esta imagen lo hace………..
    2ºimagen:…..dos cucuruchos help!……
    3ºimagen:….recien pintado!…..
    4ºimagen:….en el mundo de los ciegos el rey es el tuerto………
    5ºimagen:…..gran enseñanza del «efecto rojo asimetrico»(la zona de ramaje rojo»)….(la chica de rojo, puro esteticismo sin aparente argumento)………
    PD:….https://www.youtube.com/watch?v=qSNoNLhd9xg….»en la tierra»……la lista de schindler…….

  2. Alejandro Hermosilla on

    1) Muñecos en un parque de bonsais. Acuario moderno. 2) Dos piezas de ajedrez en un laberinto al descubierto: el mundo. 3) La espera interminable. 4) Dos muertos caminando por el valle de las flores justo antes de encontrar el arroyo donde las almas se bañan y reciben su nueva reencarnación. 5) Almas que no pueden reencarnarse ni morir caminan el purgatorio buscando una salida. PD: vi la lista en el cine y, reconociendo, que estaba bien hecha, no me gustó demasiado. No me gustó en concreto la interpretación de Liam Neeson. Esta escena sí tiene algo. Esa chica de rojo.

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