Cacerías (1)

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La última cacería es uno de los cómics más importantes de la historia de Spider-Man. Sin embargo, creo que no lo fue tanto como podía haberlo sido debido precisamente a la inmensa popularidad del trepamuros. Tengo la impresión de que, a pesar de que J. M. De Matteis llegó muy lejos con su guión, todavía podría haber ido más allá de tener plena libertad creativa. Intentaré explicar qué habría hecho yo de no tener que regirme por ventas y poseer voz y voto sobre cualquiera de las colecciones arácnidas. Aunque, eso sí, para ello me veré obligado a citar una serie de datos conocidos por la mayoría de los amantes del lanzaredes. Ahí voy.

Cacerías (1)

A mediados de los 80, J.M. De Matteis tenía metido entre ceja y ceja realizar un cómic en el que el héroe fuera enterrado. Presentó esta historia en diversas ocasiones con diferentes protagonistas (El Hombre Maravilla, Batman y probablemente alguno más) a los ejecutivos de la Marvel y la D.C. pero nadie terminó de ver claro su pubicación en ambas compañías hasta que, un par de años después, Jim Owsley (actualmente, se hace llamar Christopher Priest) y Tom DeFalco intuyeron la profundidad y relieve dramático de su guión y le dieron carta libre. Algo bastante lógico y sensato porque, a finales de 1986, su apuesta ya no parecía tan arriesgada como tiempo atrás. Ante todo, porque Alan Moore ya no era un desconocido. Cualquier editor sabía que estaba revolucionando la historia del cómic. Transformándolo en un arte mayor al expandir sus confines a base de filosofía y realismo. Y, cada uno a su manera y con sus particularidades, John Byrne y Chris Clameront habían hecho lo mismo con La patrulla X, Los 4 fantásticos y Alpha Flight. Aunque para ser sinceros, creo que el detonante decisivo para que La última cacería se publicara, fue el asombroso despliegue artístico que estaba realizando Frank Miller en Daredevil por aquel entonces.

Frank había convertido a Matt Murdock en un despojo humano. Un verdadero héroe trágico. Acaba de trazar una inmensa historia de caída y redención que conducía el realismo sucio americano a otra dimensión. Un hito que tuvo que resonar en la conciencia de los responsables de las distintas colecciones de Spider-Man a lo largo de la historia porque si alguien había hecho oposiciones desde su aparición en Marvel para convertirse en un perdedor torturado ese era, sin dudas, Peter Parker. Así que el éxito de Born again fue, en cierto sentido, un revés para todos ellos. Un puñetazo en su estómago que les mostraba claramente todas las oportunidades desperdiciadas de pasar a la historia. Básicamente, debido a que Frank Miller introdujo a Matt Murdock en un inmenso arco de infortunio y desgracias que Peter, a pesar de todos sus recurrentes problemas vitales, nunca había tan siquiera rozado. Además, el genio de Maryland logró una inmensa aclamación crítica. Algo inesperado y prácticamente inédito hasta entonces en los cómics de superhéroes cuyas masivas ventas no les aportaban demasiado prestigio cultural. Más bien, ninguno. De hecho, ahí radica en parte la explicación al esfuerzo que, simplemente por ser cómics, se tuvo que hacer (y todavía se continúa realizando) una década o dos más tarde para colocar en el lugar que se merecían obras indiscutibles como las de Daniel Clowes, Joe Sacco, Charles Burns o Chester Brown. Así que, en definitivas cuentas, Owsley y DeFalco (un excelente guionista por otra parte) debieron pensar que era el momento exacto de introducir a Spidey para siempre en el mundo adulto. No de rozarlo sino de adentrarse en él para siempre y conducirlo más allá de donde nadie lo había hecho.

La publicación de la obra fue planificada con esmero. Hay cómics que hacen historia por casualidad. Por un cúmulo de circunstancias afortunadas o la suma y encuentro de varios talentos desconocidos en el momento justo. Pero este no fue exactamente el caso de La última cacería (cuyo título original en realidad es Terrible simetría y se encuentra basado en el famoso poema de William Blake sobre un tigre que tanto amaba Borges). Sobre todo, porque hubo una magnífica estrategia comercial detrás que no dejó nada al azar. Owsley tenía tan claro que debían marcar un antes y un después en el mundo Spidey que propuso interrumpir el desarrollo normal de las tres colecciones (Amazing Spider-manWeb of Spider-man y Peter Parker: The Spectacular Spider-man) que por entonces tenían como protagonista al trepamuros.

Durante dos meses (octubre-noviembre de 1987), cada una publicó un par de números de los seis de los que constaría La última cacería. Así que quienes quisieran tener completa esta historia, tenían que comprar las otras. Algo que, sin dudas, contribuyó a levantar expectación y provocó un remolino momentáneo en Marvel. Bien es cierto no obstante que esta decisión por sí misma se podía haber quedado en una simple jugada comercial (como esas viejas películas que anunciaban efectos 3-D para atraer al público pero luego ofrecían un contenido decepcionante) de no ser por la potencia creativa de la historia. La última cacería no es una obra maestra absoluta. Pero sí es un cómic sobresaliente. No es una maravilla. Pero sí una obra diferente, adulta. Si no un hito, sí una historia de obligatoria lectura. Todo en definitiva se unió mágicamente y nadie salió decepcionado de adentrarse en esta trágica y renovadora narración en cuyos alcances artísticos incursionaré mañana en un nuevo avería para no extenderme hoy demasiado. Hasta entonces. Shalam

الحقائق هي أدوات سنتخلص منها في النهاية

Las verdades son instrumentos que con el tiempo arrojaremos a la basura

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:…..este elemento es un forajido mira elefante la capa que se ha hecho con el leon el gañanazo de mierda…………
    2imagen:…..soy del partido animalista…….la foca monje en groenlandia…….200000€….alaaaaqueespabilao!!!!!!!
    3ºimagen:….el saloon en una del oeste……whisky para todooooooooosss…………..
    4ºimagen:…..»hot rats»…zappa……»hot spiderman»…..en pleno temporal filomena……….
    5ºimagen:….pienso al ver al hombre-araña en esta ventana en pintor aleman georg baselitz……..

    • 1) Aquí lo que hay que hacer es romper la imagen y dársela a Picasso para que haga una pintura cubista con base selvática y arácnida. 2) El micrófono se coge con el mismo arte que el pincel o el lápiz. Es cuestión de elegancia y sobriedad. 3) Juro que volveré y venceré a Cristo. 4) Puro Poe. El enterramiento prematuro. Tal vez de ahí sacó la inspiración Tarantino para su Kill bill 2. De ese entierro arácnido. 5) Baselitz. Hacía mucho tiempo que no veía nada suyo. Yo pienso en una banda de rock progresivo que ha sacado seis discos dedicados a La última cacería de Kraven. Tienen la misma portada que estos cómics. La imagen de Spider-Man en la ventana está para atraer a compradores.

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