Guerra de clanes

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En 1993, Matt Wagner había logrado convertir a Grendel en una serie universal. Prueba de ello eran las Grendel tales. Historias desarrolladas por distintos autores con libertad absoluta para jugar, recrearse y transformar su ignota creación. Pero aún así, puedo imaginar perfectamente el rostro de emoción y sorpresa que tanto él como Diana Schutz -su editora- tuvieron forzosamente que poner al recibir en su estudio de Portland un sobre manila lleno de sellos de control procedente de Zagreb. El concepto y la serie Grendel eran bastante conocidos en el cómic norteamericano, pero no tanto en el europeo. Y recibir los primeros bocetos de Devils & deaths (en España, conocida como Guerra de clanes) tuvo que ser un auténtico shock. Tanto porque sus autores -el guionista Darko Macan y el dibujante Edvin Biukovic- los crearon justo a cien kilómetros de donde se desarrollaba una guerra feroz como por la enorme calidad del proyecto al que, obviamente, Matt y Diana pronto dieron carta libre. Una decisión completamente acertada porque Guerra de clanes es un cómic brutal. Cada viñeta es una ametralladora, una mortaja afilada y cortante que no da resuello al lector. Y aunque se encuentra dividido en dos partes (Diablos y muertos y La elección del Diablo) la coherencia e intensidad con la que se encuentra realizado es tal que no se nota.

Se ha destacado en decenas de ocasiones pero es necesario repetirlo debido al desconocimiento general que se tiene de este cómic de culto en España: Guerra de clanes es una de las obras que con mayor veracidad describe el ambiente y atmósfera de la Guerra de Bosnia. Yo creo de hecho que es más cruda y exacta que algunos de los filmes que se ocuparon del conflicto: Underground, Before the rain, La mirada de Ulises o En tierra de nadie. Gracias precisamente a que se engloba dentro del universo Grendel. Lo que permitió a Darko y a Edvin hablar despiadadamente de lo que estaba ocurriendo justo al lado de su casa sin tener que preocuparse por ser tachados de proserbios, bosnios o croatas ni de estetizar o magnificar la violencia o de aprovecharse morbosamente del dolor de las víctimas. Afortunadamente, ambos tenían la coartada de estar hablando de los karantani, el clan Agram y decenas de hostiles facciones y personajes que aparentemente no tenían nada que ver con lo que sucedía en su país –Guerra de clanes se desarrolla en un futuro apocalíptico- aunque, en realidad, lo hacían de las salvajadas que ocurrían en su violento entorno. Por ejemplo, en su cómic la guerra se encuentra justificada por la ausencia del mítico Grendel Khan. Una sutil referencia a Tito -el arquitecto y presidente de la Yugoslavia unida- que proporcionaba una clara pista de aquello a lo que deseaban aludir. Y es obvio también que muchos de los clanes armados pueden identificarse con las distintas etnias yugoslavas que darían lugar al surgimiento de distintas Repúblicas convertidas en principio en fortines acorazados.

Debido probablemente a haber sido creado en medio de luchas cruentas, estallidos de bombas y lamentos de heridos, Guerra de clanes es un hito. La violencia que contiene no es impostada. Es real. El caos que describe no es intelectual. Es visceral. Casi que se mastica. No es metafórico sino carnal. Se puede oler y palpar como la sangre y el horror. En Guerra de clanes, tan sólo existen la noche y la niebla. Todos luchan contra todos y el horizonte siempre es difuso. Las traiciones son constantes, las torturas cotidianas y las pequeñas treguas no más que excusas para nuevas matanzas. La manifestación de la agresión es individual pero también colectiva. Se encuentra absolutamente institucionalizada. Y los escasos héroes que surgen o bien perecen o bien son incomprendidos. Darko capta perfectamente la inhumanidad de la guerra sin convertir a sus personajes en caricaturas. La mayoría son muy coherentes en su egoísmo. Muy humanos en su maldad y megalomanía. Describe con rotundidad la atmósfera anárquica de una guerra en la que los intereses se anteponen a los deseos de pacífica convivencia. Por otro lado, el dibujo de Edvin contribuye decisivamente a transmitir el ambiente nihilista y desesperanzado. Es una combinación magnífica entre el elegante y cortante estilo yugoslavo y el acostumbrado en las sagas post-nucleares. Es un largo sable que abre tajos en cada viñeta a medida que describe áridamente la violencia de un mundo sin fe donde imperan los más fuertes y despiadados.

Dos décadas después aún produce pavor y vergüenza referirse a la Guerra de Bosnia. Un conflicto bélico cerrado en falso cuya mera existencia debería haber supuesto el final de la Comunidad Económica Europea y haber provocado una monumental crisis en la OTAN. Guerra de clanes expone muy bien la carnicería que allí se produjo mientras el resto de occidentales miraban distraídos la televisión y comenzaban a familiarizarse con los ordenadores de sobremesa e Internet. Describe intensamente las bestialidades que diversas etnias fueron capaces de realizar a menos de dos horas de vuelo de Berlín por razones que aún no han quedado del todo claras y sospecho que sólo saldrán la luz cuando ya no le importen a nadie.

El cómic se encuentra lleno de escenas inmortales. De esas que nunca se olvidan. Pero sobre todo destaca la violenta confusión y la sensación de que, de algún modo, nos no está contando una historia ficticia sino absolutamente real. De hecho, repito, Guerra de clanes no es una metáfora de nada. Es la viva realidad. Uno de esos capítulos de vida que nunca contarán los libros de historia y que son en su mayor parte censurados y tergiversados por los periódicos y telediarios. Es un retrato directo y profundo, vertiginoso y lúcido, de uno de aquellos vergonzantes y furiosos momentos de la existencia de Occidente en los que estar muerto o vivo venía a ser igual. Porque para visitar el infierno no había que leer el libro de Dante o expirar con la conciencia sucia sino subirse a un tren, a un avión o a un coche en dirección a Móstar, Sarajevo, Kosovo o Belgrado. Shalam

الحرية شبح

La libertad es un fantasma

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:……flash….gorillaz……”clint eastwood” y “feel good”……
    ……https://www.youtube.com/watch?v=HyHNuVaZJ-k ( el final es : no te dejaran te perseguiran com a los beatles)………………………………………………….
    2ºimagen:……despues de un ataque con bombas-kalashnikov y catanas en el camping de salou………….
    3ºimagen:..la hostia, parece una de las broncas (armamento) de “grupo salvaje”1969……………….
    4ºimagen:….como dices?…los campesinos……”los siete samurai”…….jajajj
    5ºimagen:….copon, han dado el pistoletazo de salida, el primero que llegue se queda con el trozo de tierra que elija………………….

    • Cierto. Hay algo parecido o que se puede sintonizar con las imágenes de Gorillaz. Excelente. Ja. Lo del camping de Salou sólo se te podía ocurrir a ti. Estuve a punto de citar los spaguetti en el avería o a Peckimpah pero no lo hice porque Guerra de clanes es más hiperrealista que exagerado o teatral. jjajaj… ¿Quién se quedará con la tierra?

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