Risa y tinieblas

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Me refería ayer brevemente al Spider-man de DeFalco. Hoy tampoco deseo extenderme demasiado. Aunque tal vez lo haga más de lo que en principio quisiera para hacer referencia como es debido a una escena que creo que pone de manifiesto perfectamente su talento.

La misma se desarrolla en el nº 277 de The Amazing Spider-man, se encuentra dibujada, como prácticamente toda aquella mágica etapa de los 80, por Ron Frenz y está protagonizada por Spidey y Kingpin. Un villano carismático donde los haya cuyo impresionante desarrollo a lo largo de los años tanto en la serie del trepamuros como en Daredevil debo reconocer que jamás sospeché en un principio. Aunque, eso sí, hubo un número (el 197 de Amazing) donde se atisbaba perfectamente todo su futuro poder e influencia.

Realmente, muy pocos contrincantes lograron llevar al hombre araña donde lo condujo el rey de los bajos fondos en aquel mítico episodio con guión de Marv Wolfman y dibujo de Keith Pollard. Más que nada porque, tras una intensa batalla, lograba derrotarlo completamente. Lo tenía en sus manos y sólo le bastaba un brusco movimiento para acabar con él. Pero finalmente, no completaba su venganza porque sonaban las campanadas de medianoche. Hora exacta que anunciaba la expiración del plazo que le había concedido su amada esposa, Vanessa, para que abandonara para siempre sus actividades mafiosas. Kingpin le suplicaba acabar con el enmascarado caído a sus pies, pero no había opción. Su mujer le volvía a recordar que debía elegir entre el crimen y ella y aquel enorme pedazo de carne se decantaba por el amor en unas viñetas que son viva y fecunda historia del cómic arácnido.

Spider-man se había salvado por los pelos, por el gong de una campana, pero había quedado claro quién de ambos era el más fuerte y temible. Desde aquel día de hecho ninguno de los lectores de sus aventuras o de los protagonistas de las mismas volvió a atreverse a minusvalorar o burlarse de aquel calvo enorme con un inmenso poder e influencia que sus futuras apariciones no harían más que corroborar. Si a alguien había que temer era a esta mezcla de Capone y forzudo circense. Algo que queda muy claro en la escena a la que deseaba referirme hoy.

Tras visitar a un Matt Murdock (Daredevil) que se encuentra atravesando un infierno debido a las malas artes de Kingpin, Peter Parker decide ir al encuentro del mafioso, preocupado por si conoce su identidad secreta y podría intentar destruirle personalmente. Como siempre, Spidey se presenta de incógnito en su despacho. Así que aparentemente, juega con el factor sorpresa. Pero pronto, toma conciencia de que se encuentra ante alguien que maneja todos los registros y que, en cuestión de segundos, le demuestra que es él quien controla la situación. Si hace un movimiento en falso es hombre muerto. No contento con ello, comienza psicológicamente a llevarlo a su terreno. De hecho, le asegura que no lo considera un problema para sus actividades fraudulentas sino todo lo contrario. Piensa que él, Spider-man, es tan iluso e inocente que, en realidad, es su colaborador. Su más valioso empleado. E incluso se atreve a sugerirle que está pensando en ponerle en nómina. Pura dinamita. Si eso fuera un combate dialéctico, Kingpin lo habría vencido por KO en el primer round.

La escena es realmente deliciosa, tensa y enigmática. Digna del mejor Frank Miller o de una novela negra clásica. Pero lo mejor es que no termina aquí. DeFalco nos tiene preparados un pequeño toque de ironía para culminarla.

Obviamente, Spider-man se da cuenta que poco puede hacer allí. No tarda en lamentar haberse metido en la boca del lobo. No porque su vida corra peligro sino porque está haciendo el ridículo. En otras circunstancias y en un lugar neutral, tal vez se animaría a golpear a su enemigo. Lo retaría a un duelo. Pero, consciente de lo inútil que sería iniciar una batalla en un territorio tan hostil, decide irse. Eso sí, al menos le dejará un pequeño recuerdo a su rival. Un sello que, sin que le permita desquitarse del todo, le haga salir de su madriguera con una menor sensación de fracaso y vacío. Así que cuando Kingpin no mira, arroja sus pegajosas telarañas al sillón, obligando al mafioso a quedarse encerrado en su salón durante varios horas para que ninguno de sus empleados pueda contemplarle en tan ridícula situación.

Obviamente, la gracia y maestría de la escena está en que el lector tampoco contempla la jugada de Spidey. DeFalco y Frenz nos la hurtan porque siempre van por delante de nosotros. Y así, sutilmente nos advierten que el trepamuros puede estar tocado, pero no hundido. Continúa en pie y dispuesto a lo que sea. De hecho, a pesar de haber estado en la lona mental, guarda ese último truco que demuestra que aún le queda cuerda para rato y no hay nadie como él. En fin. ¡Una breve y notable obra maestra que demuestra lo viva que estaba la serie en los 80! Shalam

لا يمكن التراجع عن الذنوب. فقط اغفر

Los pecados no se pueden deshacer. Sólo perdonar

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:…..todos lo van a creer………..la pitillera y mi baston son fundamentales
    2ºimagen:….persiana veneciana modificada por pareta de hierro corrugado (me gusta este nombre)….jajajjj
    3imagen:…..el «kingpin» es un latin lover del copon………….(pero locamente enamorado como en las pelis de james cagney)…….
    4ºimagen:……..razon e instinto todo un clasico…..como esta futura crooner- buena buenisima voz, espero que siga haciendo arte con todas las concesiones a la industria pero siempre con ella misma miley cyrus……….https://www.youtube.com/watch?v=MarHeBQdnyI&list=RDYGY5Z58PRMs&index=2……
    5ºimagen:……la silla del maestro, las chinchetas y la tiza del borrador…..cabrones…..risas….cocinero antes que fraile……jajajjjjj…..vivan los estudiantes!!!!!!!! jovenes y viejos…….

    • 1) ¡Para mí no eres más que un insecto! 2) Te lo repito. Te echo flick y te mato. Ahora más que araña pareces mosca. 3) Kingpin convertido en James Bond 4) Miley Cirus sí me cae bien. Rebelde y loca como ya casi nadie es en el pop. Me recuerda -salvando las distancias- a Cindy Lauper. 5) Ya están otra vez Zipi y Zape haciendo trastadas.

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