Canino

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No sólo muere Maradona. Ayer también lo hizo una persona muy querida por mí. Un señor sabio y bondadoso que me resulta difícil describir. Afortunadamente, no fue una noticia brusca. Llevaba enfermo varios años y su fallecimiento tan sólo fue la constatación de lo irremediable. Aunque lo apodaban canino, yo lo denominaba Yoda porque siempre que hablaba con él lograba transmitirme paz. Pocas personas han logrado comunicarme tanto con sus silencios. Con una simple mirada. Era un lince para el fútbol. Identificaba perfectamente quién era un futbolista de cuerpo entero, un artista o un mero gladiador. Antes de mi primer viaje a Argentina, me advirtió de un jugador de Boca, Carlitos Tevez, que pensaba que acabaría despuntando. El día que entré por primera vez en la Bombonera, el Apache marcó un gol a los pocos minutos. Sin embargo, los argentinos no lo tenían en mucha consideración. Se equivocaban. Dos años después era un ídolo bostero.

Aquel hombre siempre lograba tranquilizarme. Tenía la impresión de que conocía mejor que yo mi naturaleza profunda. Creo que nunca lo vi gritar o alzar la voz. Siempre hablaba con calma. Como si más que conversar, nos estuviera confesando un secreto. Algo íntimo. Esencial. Era muy reflexivo. Transformaba una charla en la playa en un poema y cualquier frase en un aforismo. Tenía un ojo bien entrenado para detectar incongruencias y un humor negro, muy negro y lúcido, casi de novela argentina, que era ideal para relatar anécdotas. Cada verano me contaba cómo los directivos de no recuerdo qué equipo murciano ficharon a mitad del siglo pasado a un jugador brasileño porque un listo les pasó una película en blanco y negro con tres jugadas de aquel todoterreno al que denominó la fiera o un apodo parecido. Según decía el agente, el mismísimo Pelé había quedado asombrado con su fuerza. No llegó a jugar ni tres meses en el club.

Era tan grande la maestría con la que me contaba cómo estaban aquellas imágenes montadas y las caras de satisfacción de los directivos pensando que se hacían con la joya sudamericana del momento, que no dudaba en hacerme el despistado para escuchar aquella historia de nuevo. Una de tantas. A mitad del soporífero España-Noruega de la Eurocopa del 2000, pronunció, entre cigarrillo y cigarrillo, como quien no quiere la cosa -«Esto lo arregla Molina»- y minutos después, el portero valenciano cometía un inmenso error que nos costaba el partido. Cuando Zinedine Zidane era considerado un dios en España, mi amigo ya advertía que iba de capa caída. «Fíjate en su nuez, Alejandro», me decía. «Esa nuez está a punto de estallar. En las segundas partes sobresale. Su físico ya no da más». Unos meses después, la noticia era que los galácticos se habían quedado en blanco. Sin ese triplete al que aspiraban. Estaban desfondados. Echando de menos a Makelele. Y Zidane ya no volvió a brillar sino a ratos. Sobre todo, en la selección francesa bien arropado por toda una compleja estructura defensiva.

De todas formas, lo mejor que me dejó fue su sentido de la justicia natural. Durante los ratos que pasaba con él parecía posible la utopía de que los hombres pudiéramos vivir en paz. En este sentido, creo no equivocarme al sugerir que para la mayoría de quienes lo conocimos fue una isla. Tenía una familia a su lado. Pero siempre parecía estar solo. Y eso lo convirtió en alguien indispensable. Porque no se apoyaba ni en lugares comunes ni en terceros para opinar. Cuando dialogabas con él, no importaba estar rodeado de gente, porque lo hacías siempre a solas. No hablaba, reflexionaba en voz alta. No discutía, sugería soluciones y apuntaba motivos por los que reír. Cuando se lió aquel follón en la piscina de mi Urbanización que he contado en más de una ocasión que provocó que la Guardia Civil viniera a calmar los ánimos, se acercó unos días después a preguntarme qué había ocurrido. Le dije que una estupidez tan, tan, tan grande que pensaba escribir un libro sobre ella. Me estaba refiriendo a El jardinero. Inmediatamente, se rió y se tranquilizó. Todo estaba bajo control. Él sabía perfectamente que yo no bromeaba. Que acabaría escribiendo esa novela. Y eso lo distinguía de los demás. El saber diferenciar lo accesorio de lo esencial. ¡Descansa en paz Joaquín! Shalam

العقوبة هي طريقة جبانة للتسجيل

Un penalti es una forma cobarde de marcar.

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

3 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    …mira el himno tumultuario all rigth now!!…..https://www.youtube.com/watch?v=x6rliRtir6A…….
    …….paul rodgers……….picotea el soul ………bacileo………
    1ºimagen:……dos piernas izq geometricas ……la del fotografo y la del jugador camiseta blanca que chuta son paralelas……………………………………..
    2ºimagen:…….como traspasar la barrera que tengo delante?………ahora veras lo que voy a hacer!!!!!…..ohhhh
    3ºimagen:……dos jugadores llevan direcciones opuestas que dejaran de ser paralelas……2ºplano enciclopedico en la pareta del campo de juego………..(sonrisa)……..
    PD:…..por cierto maradona jugador ++++++++………..como individuo que se lo pregunten al equipo femenino del boca junior………….y lo de venezuela-cuba menos lobos caperucit……..
    ……..https://www.youtube.com/watch?v=3yuVTGS7eyw…..prince nude tour tokyo 1990….
    ……https://www.youtube.com/watch?v=U4F0rT0F6OQ…..trailer oficial zappa documental 27-11-2020.
    ……https://www.youtube.com/watch?v=gr0XWmEbiMQ..gabor szabo-1968-dreams……..

    • Impresionante la juventud de Rodgers. No lo puedo creer. Amo esos dos temas. El detalle del pie del fotógrafo es típicamente tuyo. Pocos se fijarían en algo así. Esas rayas de los campos de juego. Pura geometría. Puras matemáticas.

      En cuanto a Maradona por supuesto siempre el jugador y también menos lobos con Venezuela-Cuba…me río con lo del equipo de Boca… pero yo amo al ángel y al demonio. Maradona es un todo. Lo que amamos en Keith Richards o Jimmy Page lo odiamos en él. Lamento su muerte. Ya le dedicaré un avería. Ayer vi el documental de 2019. El de Kapadia. Es realmente bueno. Lo puedes encontrar en la página que ya sabes.

      EXcepcional lo del documental de Zappa. Lo veré en la plataforma que corresponda en cuanto pueda. Bravo. El concierto de Prince sólo veo un poco. Lo veré con tiempo. Excepcional su forma. Pletórico. Szabó suena genial. Lo archivo para escucharlo en próximos meses con toda la atención. Candidato a avería.

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