El jinete pálido

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Dejo a continuación un nuevo avería dedicado al último disco, Strictly A One-Eyed Jack, de John Cougar Mellencamp. El cual recomiendo leer escuchando el primer tema que lo abre: «I always lie to strangers».

El jinete pálido

Me fascinan los últimos discos grabados por John Cougar. Tanto aquellos en los que interpreta composiciones propias como ajenas. Desde hace un tiempo, el artista de Indiana se ha convertido en una especie de jinete pálido. Parece que se encuentra más cerca de los linderos de la muerte que de los de la vida y eso convierte cada disco suyo en un agrio whisky que llena de poso y sabiduría cualquier escucha.

Strictly A One-Eyed Jack no es en absoluto la excepción sino la confirmación de este hecho. Una obra atemporal que podría sonar en un viejo salón colonial, en un western o una nueva versión de Deadwood. A estas alturas, John Mellencamp parece que únicamente dialoga con la muerte. Sus problemas personales y los de sus país no son más que metáforas del dolor, miedos y profundas visiones que su alma esconde ante la certeza del final. En medio del ocaso. Mellencamp ya no habla de carreteras y mujeres sino de abismos. Oscuros roquedales entre los que rememorar con tristeza el pasado. Hablar con franqueza de las dudas. Celebrar los últimos bailes previos a la despedida.

Whenever We Wanted continúa siendo el disco que más me gusta de los que ha grabado. Una delicia que se encuentra a mitad de camino del Mellencamp optimista, desaforado y salvaje de su juventud, el hombre capaz de componer himnos generacionales, y del Mellencamp intimista e introvertido que ya se avizoraba en Big daddy. A mi entender, Whenever fue la obra que comenzó a marcar el camino de madurez del rockero. Un camino que se ha ido oscureciendo y llenando de grietas y heridas a medida que el cantautor tenía que lidiar contra adicciones, separaciones y el paso de los años.

El Mellencamp actual es alguien que ha sobrevivido a unos cuantos infiernos. Su corazón se encuentra más lleno de tinieblas que de luces. Se encuentra repleto de escepticismo. Y eso convierte a Strictly en una caldera llena de fuego faústico. A veces parece que quien canta es un fantasma venido de muy lejos. Un músico tradicional que ha recorrido ciento y un parajes con su guitarra a cuestas en una diligencia o, como mucho, una vieja furgoneta.

Mellencamp se ha convertido en un artista profundo. Rasga la guitarra con dolor. Su voz es más reflejo de sus heridas y cicatrices que de su entusiasmo. Transmite hondura. Es parecida a la de un viejo pistolero antes de su último duelo. A la de un pirata fatigado de las batallas y la navegación que, aún así, sabe que no tiene otro destino que continuar alzándola en medio de los mares. Strictly es casi un acto de contricción. Una catártica confesión que serviría de banda sonora tanto para una serie como Carnivale, una novela de John Steinbeck o la mismísima Moby Dick. Es uno de esos discos que sólo los pueden hacer quienes han encontrado en el blues un refugio y en una guitarra más que un medio de expresión, uno de salvación espiritual.

Mellencamp se encuentra tan inspirado en este disco que logra extraer lo mejor de Springsteen. Quien lo acompaña magníficamente en tres temas que los hermanan de un modo muy emotivo. Algo lógico porque entre The river o Darkness of the edge of town y The Lonesome Jubilee existían muchas más similitudes que diferencias. Y sólo era cuestión de tiempo que ambos grabaran juntos dejando constancia que son almas gemelas. Como también, pienso, lo son Mellencamp y John Hiatt. Alguien con quien confío colabore en un disco antes de ese definitivo adiós que, en parte, Strictly A One-Eyed Jack preludia. Una obra parecida a un tormentoso huracán, a un día de niebla y a una portentosa resaca. Un disco con aroma a clásico y a caverna. Agrio y desesperado, crudo y carnoso. Una ópera desértica entonada con ánimo bravío en medio de los infiernos. Shalam

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen…acabo de leer buscando a nicolas ray «el club de los poetas tuertos»….sonrisa…
    2ºimagen…..cabeza: algo chato, frentudo, cabeza de portaviones……
    3ºimagen…..no estoy demasiado seguro de lo que voy a cantar……
    4ºimagen…..me acabo de bajar del vapor new orleans……sin trampa ni carton……
    PD…..https://www.youtube.com/watch?v=qKRle7mgadk…drive (jinete) my caballo»…sonrisa…..monalisa twins..covers beatles….

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Debe ser ese un libro realmente interesante. Portada: Anciano con parche y clase se hace un retrato antes de casarse por tercera vez . 2) Vengo de un barco. Soy un hombre del mar. Acabo de dejar el alcohol. 3) Cuando toco esta canción me acuerdo de cuando era el puma de Indiana y estaba empezando en el rock. 4) Un día dejaré de tocar y me dedicaré a contaros historias en un bar pero ahora…¡Comienza el show! PD: muy buena y auténtica interpretación. Estaría bien decirle a un fan del fútbol: ¿ Una cita privada con las hermanas o un barsa-Madrid?

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