El parque cósmico

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Dejo a continuación un avería dedicado a Kamasi Washington. El cual recomiendo leer escuchando un sugerente y épico tema del saxofonista: «Truth».

El parque cósmico

En su momento, me bastaron unos pocos minutos de escucha de Epic para darme cuenta de que Kamasi Washington no era un cualquiera. Al contrario, era un elegido. Uno de esos músicos que fusiona tradición y modernidad con absoluta contundencia. Golpea con la fuerza de los boxeadores de antaño pero es lo suficiente versatil como para introducir savia nueva en los surcos ancestrales que convirtieron el jazz en el afluente más creativo del caudoloso río de la música afroamericana.

Epic era directamente una bomba. Un televisor de dos focos. Uno puesto en los míticos combates de boxeo en blanco y negro de la época dorada de ese deporte y en los conciertos de Charlie Parker y sus colegas y otro en el presente un tanto incierto de la música negra en medio de la que se destacaban la cruda acidez de los discos de Kendrick Lamar; ideales para describir la generación de adolescentes y jóvenes que aparecían en The Wire. Pero Heaven and earth aún iba mucho más allá. Era tanto una fiesta como un viaje instrospectivo. Una celebración primaveral llena de sorpresas, regalos, momentos exultantes e íntimos que rezumaba creatividad por todas partes. Ponía definitivamete y para siempre el jazz en el siglo XXI. Conviertiéndolo de nuevo en un género emocionante que aspiraba a crear el mundo en cada nota. Permitiendo vislumbrar, más allá de la tecnología y el aislamiento cotidianos, el ojo divino que insufla vida y consciencia a los seres humanos

Hay algo divino, sí, en los discos de Kamasi. Su grandeza radica en que el saxofonista es proteico. En ciertos pasajes invoca el pop primaveral o las melodías otoñales jazzísticas y en otros rememora el mágico swing de ciertas canciones de Prince o la contundencia y pegada de algunas de las bandas sonoras de los filmes de la Blaxpoitation. A veces graba estampas de elegante e infeccioso acid jazz y otras nanas místicas desenfadadas en las que lo mismo cita indiscriminadamente pasajes de nocturna, furiosa o evanescente música cinematográfica que al bob que se escucha aún en viejos garitos o al sofisticado jazz (con unas gotitas de lounge) que suena en ciertos clubs escogidos. En cualquier caso, pienso que Kamasi despliega su mayor expresividad como músico, da indicios de hacia donde quiere y desea llegar, en esos amplios y concisos desarrollos orquestales que riegan composiciones en medio de cuyo desarrollo suelen aparecer unos épicos coros de fondo que amplían aún más las resonancias cósmicas de unos discos que evocan y homenajean algunos de los más memorables momentos de la música negra del pasado siglo.

También hay algo alegre en la música de Kamasi. Sus discos son más celebraciones que lamentos. Rituales de felicidad colectiva. Se encuentran llenos de fragmentos que provocan distintos tipos de emociones. Hasta que, finalmente, en el transcurso de un desarrollo instrumental, (cuando aparecen los ya mencionados coros y la orquesta), adquieren un ímpetu espiritual que confiere un carácter mesiánico a su obra. Transformándola, repito, tanto en una actualización como, al mismo tiempo, en un inmenso homenaje a toda la música negra anterior. Desde el soul, el gospel o el free jazz hasta el funk o incluso el rap.

John Coltrane tenía la capacidad de invocar a Dios con tan sólo dos o tres notas de su saxofón. Coltrane era capaz de trascender en pocos minutos. Hay discos suyos en los que, en pocos segundos, nos encontramos transportados a otra dimensión. En otro plano. Pura comunión espiritual. En Kamasi sin embargo no ocurre así. El saxofonista angelino es más un pintor dadaísta o cubista que uno metafísico. No alcanza la trascendencia desde el primer momento sino que se acerca a ella poco a poco. A base de diversos fragmentos. Reptando como una serpiente.

En ciertos pasajes improvisa tonadas que poseen pequeñas pinceladas que invocan las danzas astrales por Venus y Urano de Sun Ra. En algunos otros las melodías llenas de magnetismo y elegancia del Birth of the cool de Miles Davis. También es capaz de hacerse pasar por un músico de sesión de un grupo con un flow tan suave, moderno y relajante como Arrested Development. Por momentos, se convierte en un saxofonista psicodélico. Alguien que lo mismo podría estar improvisando y viajando por diversos pasajes junto al Prince de Around the World in a day como en un fiesta carnavalesca al lado de Pharoah Sanders. Y, finalmente, pincelada a pincelada, fragmento a fragmento, mezclando los recuerdos de su infancia con el reflejo de los enormes músicos junto los que ha tocado y los discos de los que ha bebido, logra dotar a su obra de una profunda y hermosa vitalidad. Compone una especie de graffitti callejero en donde cada nota evoca un color distinto y cada composición algún momento histórico de la música negra a la que libera de la pesada carga de la tradición dejándola volar en libertad a medida que la funde en un alegre, dichoso abrazo cósmico. Shalam

يجب أن تفقد ذبابة لتفقد سمك السلمون المرقط

Debes perder una mosca para pescar una trucha

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen…..africa…egipto….el saxo es el baston-serpiente del faraon……
    2ºimagen…..»este mundo y el otro»…..eso se decia cuando la imagen de la persona parecia tan rotunda…..
    3ºimagen……las partes de «swing» les van bien…..collar de bolas de marfil o de marfil vegetal(tagua)…..
    4ºimagen…..es presumido, usa collares grandes, sortijas grandes para todos los dedos, en este caso collar de bolas de vidrio de ghana…..
    PD……https://www.youtube.com/watch?v=QZ9yvZMk9RM&list=PLxXlzcVt8ymp_ZXEGHj6kwdbCh3T4wfWO….la llave de oro…2010…..los planetas…psicodelia iberica…rotunda….significativa en cualquier parte del mundo …oleeee

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Homenaje a Sun Ra pasado por el filtro de la era Instagram. 2) Me lo imagino aquí tocando un tema llamado «Dromedario» en el que homenajea secretamente Bitches Brew de Miles Davis. 3) Aquí está tocando un tema llamado «Elefante» en el que conjuga jazz a lo Gillespie con el rap tipo De la Soul. 4) Aquí tocaría un tema llamado «Mamut» en el que homenajearía internamente a Pharoah Sanders e intentaría inspirarse para grabar junto a Primal Scream un tema krautrock. PD: No está mal. Pero tampoco demasiado bien. Me quedo sin dudas para instrumentales con Los Rotundos. Cartagena. Que viva.

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