El último duelo

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Dejo a continuación un nuevo avería dedicado a El último duelo; el filme de Ridley Scott. El cual recomiendo leer escuchando uno de los temas de la banda sonora compuesta por Harry Gregson-Williams: «The duel».

Hay algo en El último duelo que me gusta mucho. La seriedad e importancia que le confiere Scott a su obra. Su deseo de intentar realizar un filme crucial. Le saldrá mejor o peor pero esa voluntad está ahí. Y se agradece. Porque, a los pocos minutos, tenemos la grata sensación de encontrarnos ante una película trascendente. O que al menos intenta ser majestuosa y, a la vez, dignificar el oficio cinematográfico. De esas que, a pesar de sus irregularidades, nos llenan y obligan a pensar sobre ellas días después. .

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Entre los puntos fuertes de El último duelo se encuentra la fotografía de Dariusz Adam Woksk. Ridley Scott ha dirigido filmes magistrales y otros realmente decepcionantes. Alguno incluso mediocre. Pero hasta en el peor de ellos, siempre, siempre merecía la pena echarle un vistazo a la fotografía. Fijarse en los detalles.

A mí, por ejemplo, me gustó mucho Prometheus. La precuela de Alien que Juan Francisco Ferré definió acertadamente como «cruce improbable de ingenua fábula cosmicómica, pesimismo mitteleuropeo y ciencia ficción pulp». Pero auque me encontrara entre los que no la soportan, estaría ciertamente fascinado por su fotografía. Algo que me ocurre también en El último duelo. Amo profundamente la oscuridad con la que Dariusz Adam centra los paisajes y fondos, el tenebrismo de ciertas escenas de interiores, la tenue iluminación de las habitaciones y alcobas o el negro de los cielos durante las escenas de batallas.

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Tengo la impresión (pero es únicamente eso; una impresión) de que Ridley Scott le echó en su momento más de un vistazo a Juego de Tronos. Se fijó durante unos minutos en su estética y se dijo a sí mismo, que él podía superarla sin necesidad de realizar una obra que entrara dentro de los confines de la fantasía.

Dicho y hecho. El último duelo es un filme histórico. Basado en hechos reales recogidos en un libro de Eric Jager donde se nos narran los hechos que desembocaron en el último juicio por combate celebrado en un monasterio de París a finales de 1386. Pero si en algo triunfa el filme es en su fascinante puesta en escena. En la ya mencionada fotografia, la filmación de las batallas o el duelo final y la plasmación de una Edad Media sucia y nocturna, dura como el hierro, llena de traiciones viperinas y codigos de honor férreos que son puestos a prueba constantemente en medio de caóticas guerras.

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Algo que creo que hay que, a su vez, agradecerle a Scott es su rescate de un actor como Adam Driver. Yo le puse la cruz desde que lo descubrí en la nueva trilogía de Star Wars de Disney interpretando sin carisma alguna a un villano ridículo: kylo Ren. Hay que reconocer que lo tenía difícil. Crear un personaje a la altura de Darth Vader era un reto imposible. Así que su sucesor iba a perder todas las comparaciones. Pero algunos de sus torpes gestos interpretativos y la plana dirección a la que fue sometido, condujeron su actuación al infierno dantesco.  Juro que pensé que Adam Driver jamás se recuperaría de aquello. Moriría maldiciendo haber dado el sí a su participación en la superproducción galáctica. Sin embargo, Scott logra darle realce. Magnifica sus virtudes y opaca sus defectos. Ayudándole a componer un personaje ambiguo y maquiavélico cuyos gestos provocan sugerentes resonancias. De hecho, hay momentos en los que logra dar más miedo que en su mencionada interpretación en Star Wars. Algo en absoluto difícil. Pero que nos da una idea ponderada de lo que podía haber dado de sí su trabajo de encontrarse dirigido por las manos adecuadas.

En cuanto a los otros actores, Matt Damon está muy bien en su papel de hosco guerrero. Creíble. Benn Affleck solventa su papel con dignidad.  Y la que brilla por encima de todos es, sin dudas, Jodie Comer. Brillante, recatada, expresiva, digna. Su papel daba muy fácilmente para la sobreactuación pero al contrario, se contiene. Transmite más con las palabras y gestos que con las palabras. Y eso la engrandece.

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Hay momentos en El último duelo en los que sentía que alguien me susurraba al oído el final de famoso poema de Antonin Artaud: «un ejército de hombres,/descendiendo de la cruz/ a la que dios creía haberlos clavado desde hacía mucho,/ se rebeló/ y ahora esos hombres/armados con hierro, sangre,/fuego y osamentas/avanzan, denostando al Invisible/para terminar de una vez con el JUICIO DE DIOS».

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Otro escollo que Scott salva notablemente es la escena de la violación. Podía haberla sobredimensionado o haberla hecho insoportable. Podía haber tirado de efectismos. Pero se contiene. La filma de manera real. Y, a pesar de ello, es capaz de mostrarnos sin ambages la viscosa situación.

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También me gusta mucho cómo Scott retrata a la nobleza. Sus orgías y caprichos. Su decadentismo. La porquería que esconde. Algo que se corresponde con la manera de filmar del director británico. Cuyas escenas son totales. Los fondos de hecho tienen idéntica importancia que los primeros planos. Una forma sutil de indicar que lo que no vemos es tan importante como lo que vemos. Y en ocasiones, incluso más puesto que mueve los hilos de los personajes abocados a una lucha final impiadosa para librarse del yugo del poder.

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He dejado para el final el argumento de El último duelo porque, a estas alturas, supongo será de todos conocido así como las deudas que el filme de Scott tiene con Rashōmon. Aunque, en verdad, (a pesar de ser centrales) no voy a referirme ni a uno ni otro aspecto del filme. Ya hay decenas de páginas webs que lo hacen y me ahorran un trabajo que además, no es muy de mi agrado. Sí lo es sin embargo aludir al juicio por combate. Uno de los aspectos de la ritualística medieval que desconocía y me ha fascinado.

En estos juicios los caballeros se batían en duelo y se consideraba que el ganador lo era no tanto por su fortaleza o destreza con las armas sino porque decía la verdad y, por tanto, Dios lo ayudaba a vencer. Esto, supongo que provocaba que múltiples testigos de asesinatos o robos llevados a cabo por caballeros armados no se atrevieran a testificar en un juicio contra ellos por miedo a tener que defender su vida contra auténticos guerreros que los descuartizarían en breves instantes. En el caso del combate entre Jean de Carrouges y el escudero Jacques Le Gris se daba el caso de que, puesto que su confrontación se producía debido a la acusación de haber sido violada por Le Gris emitida por Marguerite, ésta podía morir, a su vez, quemada si Carrouges no ganaba el combate. Lo que, en el fondo, es lo que hace que su versión sea la más creíble de las tres que nos presenta Scott.

De todas maneras, más allá del filme, lo que más me llama la atención de este tipo de duelos es la exactitud con la que nos muestran lo cercanos que estaban por aquel tiempo los europeos de las tribus indígenas mesoamericanas en su manera de intercambiar sangre y vidas por la aquisciencia divina.

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Hay algo en las películas medievales que me resulta fascinante. Tal vez tenga que ver con que fue la última época histórica en la que en Occidente no existía cinismo ni una sombra de nihilismo. Las guerras, las epidemias, el hambre obligaban a los hombres a creer ciegamente en Dios para sobrevivir. Tener un atisbo de esperanza en medio de unas circunstancias inclementes.

Puede que esas creencias fueran erróneas pero la fortaleza de quienes luchaban por ellas incluso arriesgando su vida, no deja de ser admirable. De Jean Carrouges se nos dice al final del filme de Scott que muere en las cruzadas. Con eso me quedo de El último duelo. Con el turbulento retrato de unos seres sometidos por las circunstancias de un mundo cruel entre la risa onerosa e indiferente de los reyes y decenas de cruficijos ensangrentados enterrados en barro. Shalam

من خلال عدم الاستعداد ،فأنت تستعد للفشل

Al no prepararte, te estás preparando para fallar

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen……ellos se lo guisan, ellos se lo comen……(los espectadores invitados, todos al juego)……
    2ºimagen……rodetas (trenzas enroscadas de pelo natural)…(dama de elche del norte)……….
    3ºimagen…..el vencedor hace lo que le da la gana……..
    4ºimagen…….todo por la «dama»…………….
    5ºimagen…..hala!!!!…di que si hijo!!……….jajajjj….
    6ºimagen…..salvajismo a go-go………
    PD…..»el manantial de la doncella»1960..bergman…..https://www.youtube.com/watch?v=GvdnsPFi40Q…….

  2. Alejandro Hermosilla on

    1) Un retablo medieval colocado en el centro de un castillo de Grenoble. 2) imagen clásica de mujer medieval. Modelo en la que se basa Petrarca para su Cancionero. 3) Escena de lienzo renacentista. Pluriperspectivismo. Su progreso nos conduce a Velázquez. 4) Cambio caballo por moto y la mujer es la madre advirtiéndole al motorista que lleve cuidado. 5) La luz del fondo maravillosa refleja la presencia de Dios en medio de la barbarie. 6) Juego de tronos. PD: Inolvidable filme.

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