La muerte roja

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Tengo una serie de cuadernos llenos de pequeñas historias en las que modificaba completamente el rumbo y contenido de unos cuantos relatos o biografías de personajes conocidos. Desde el argumento hasta el nombre de los protagonistas, su fecha de nacimiento o su descripción física. Era una actividad que solía realizar hace aproximadamente 10 años. Todavía no había inaugurado averíadepollos e intentaba en la medida de lo posible dar rienda suelta, como me era posible, tanto a mi creatividad como a mis reflexiones más o menos acertadas. En fin. Hoy he abierto una de esas libretas donde aparecía un pequeño texto excéntrico sin más importancia basado libremente en uno de los más míticos cuentos de Edgar Allan Poe, “La máscara de la muerte roja”, que me apetece rescatar. Ahí lo dejo:

Existen varias narraciones de Edgar Allan Poe inspiradas en las experiencias vividas por muchos creyentes en las iglesias occidentales durante la Edad Media. En “La máscara de la muerte roja” nos situamos en un castillo medieval en el que hay una fiesta a la que comparecen los personajes más ilustres de un condado. En un momento dado, el anfitrión, John Browning, -un comerciante de cierto renombre- observa a un fuerte hombre vestido con una máscara de hierro roja que le mira fijamente. En el salón principal del palacio sus invitados se encuentran ajenos a ello. Continúan con sus bailes y conversaciones que inundan de júbilo su suntuoso palacio. Nadie presta atención al señor enmascarado que se dirige lentamente hacia el propietario del castillo que, temeroso ante su avance, se encierra en su habitación con llave y grita sin remisión mientras el misterioso encapuchado golpea la puerta una y otra vez.

Al día siguiente de la celebración, los invitados que con muchos esfuerzos consiguen acceder a la recámara donde se ha encerrado John Browning, observan que tiene los ojos fuera de sus órbitas, se encuentra desnudo y repite una y otra vez la frase: “Nunca más”. Horas después, al hacer recuento de lo sucedido la noche anterior, nadie puede explicarse el motivo de lo acontecido. Tan sólo una joven menciona y sospecha de un extraño hombre que portaba una máscara de hierro en sus manos y que, según parece, olía a demonios. Cuando los agentes del orden le piden que lo dibuje, sin embargo, la caligrafía no coincide con la descripción que hace de él. Por más esfuerzos que realiza y veces que lo intenta, dibuja siempre un enano con ojos salientes y boca de bufón que apunta con el dedo, ríe y mira fijamente a todo aquel que lo contempla.

Más de un siglo después, David Lynch rescató al enigmático enano que aparecía en el cuento de Poe en la fascinante y esquizoide Carretera perdida. La escena en la que Fred Madison (Bill Pullman), le pide un teléfono a un hombre diminuto (Robert Blake) en medio de una fiesta, se encontraba basada directamente en el relato. La idea original era que cuando el músico de jazz agarrara el teléfono no escuchara al interlocutor que tenía frente a sí sino que una voz distorsionada pronunciara el mítico “nunca más” mientras el misterioso personaje se reía de él y lo miraba fijamente. Una idea que en parte pudo desarrollar con más amplitud tanto en la segunda como en la tercera parte de Twin Peaks. Esa extraña habitación roja donde habita la logia negra y aparece de tanto en tanto un siniestro enano juguetón es de hecho una reproducción libre de aquella en la que Lynch imaginaba que dormía el señor de la máscara encarnada cuando leyó de niño el intrigante relato. Y, según parece, Laura Palmer estaba influenciado por la muchacha que intentaba dibujar a la intimidante presencia sin lograrlo. El director norteamericano se preguntaba insistentemente durante su infancia: ¿qué hubiera ocurrido si aquel enigmático personaje hubiera regresado para vengarse de ella por intentar delatarlo?. Décadas más tarde, intentó responder a la interrogante junto a David Frost. Comenzaba una era de la televisión. Shalam

يجب أن نتخلى عن أنفسنا للحدس. نحن نعرف أكثر بكثير مما نعتقد

Debemos abandonarnos a nuestra intuición. Sabemos mucho más de lo que creemos

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1 imagen….la imagen se transforma desapareciendo ese rojo que llena las dos partes del rectangulo y apareciendo 8 iglesias romanicas iguales (palabra clave: “abside”)…………….
    2 imagen…..aparece un armario de piedra donde esten colgados los 4 atuendos de los personajes de la foto en cuestion……(homenaje a rene magritte y a su obra “homenaje a mack sennett)…..palabra clave: “silueta”……….
    3 imagen….un soplo de arena atraviesa la zona del marco rectangular hasta llegar a apagar la luz…..(homenaje a “no se puede estar mas seguro”……………abrazo………….desmond dekker vacilando a mas no poder:

    • Bueno. La canción de Desmond Dekker es maravillosa. No sé si sabes que era la banda sonora de Drugstore cowboy. Maravillosa. En cuanto a las incursiones fotográficas, pues en este caso te lo he puesto difícil porque las fotos originales son grandiosas. Pero desde luego el lienzo de Magritte es impresionante. Y la imagen de las iglesias románicas muy sugerente. Genial.

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