La guerra

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Dejo a continuación un nuevo avería que, dado su contenido, recomiendo leer escuchando cualquier tema del último disco de The war on drugs. Aunque como el que suena ahora mismo en mi habitación es «I don’t live here anymore» pues ese es el que coloco en la entrada. Ahí va.

La guerra

No tengo demasiado que decir hoy más que el nuevo disco de The war on Drugs es una maravilla. Todo lo demás que pueda sugerir sobre el mismo no dejan de ser tópicos. Sí, claro que es un soplo de aire fresco. Música pura, rejuvenecedora, eterna. Ese álbum convierte en mágico cualquier momento del día. Lo embellece.

Me ocurre con esta obra lo mismo que me pasó con Lost in dream. Que cuando la escucho recuerdo a mis seres queridos. No precisamente los momentos más sublimes y trascendentes vividos junto a ellos. Más bien los cotidianos. Aquellos a los que no le dimos importancia hace años pero ahora guardamos con un especial cariño. Lo que me indica claramente que lo de The war on drugs no es ninguna broma. Es algo serio. Ninguna banda actual ha logrado emocionarme durante la útima década como ellos con apenas tres o cuatro escuchas de un álbum suyo. Con tan sólo oír uno de sus acordes prístinos de guitarra o esa voz que parece la de un amigo socorriéndonos en medio del temporal. Aportádonos calma y serenidad. 

Estoy seguro de que Adam Granduciel y sus compañeros podrían distorsionar el sonido. Componer canciones más complejas, profundizar más en ciertos desasorrollos instrumentales. Volverse incluso mesiánicos. Pero también lo estoy de que no es eso lo que nos interesa. Porque lo que quieren es acompañarnos. Hacer música que resuma el paso del tiempo, que podamos escuchar a cualquier hora del día y en todas ellas nos transmita idéntica dicha y profunda paz. Música ligera como una brisa y fuerte y libre como un caballo salvaje. 

Creo que a The war on drugs no le importa demasiado que reconozcan su talento. Son músicos que han dejado su ego atrás. Y que, por lo tanto, se esfuerzan por captar el sentimiento de quienes los rodean. De la gente en general. De las personas que pasean por las ciudades modernas, viven en ranchos solitarios o playas concurridas y aún no han perdido la sonrisa. La esperanza. Dentro de ellos, sí, habita esa luz. Esa dicha. Ese agradecimiento por despertar de nuevo.

The War on drugs no componen la banda sonora de ningún Apocalipsis. No describen ninguna cloaca. Simplemente hablan de la gente común. Describen una tarde cualquiera. Eso sí, hermosa. Al menos tras pasar por el filtro del recuerdo. 

Estoy también convencido que, de haber aparecido en los años 80, este disco vendería millones de copias. Lo escucharíamos en cualquier rincón del mundo. Y ahora, en la era internet, supongo que recibirá unos cuantos elogios y más de una mirada circunspecta (no faltarán por supuesto quienes lo afeen comparándolo con uno de sus Lps anteriores) y probablemente no armará demasiado revuelo. Lo que no dice mucho de su contenido (más bien nada) sino del rumbo del mundo en general.

No importa. De verdad, no importa. ¡Ningún cínico, ningún listo, ningún triste ser va a poder destruir el sabor eterno que dejan estas canciones! Dentro de diez años, alguien las escuchará mientras se encuentra de viaje (este es el disco perfecto para agarrar el coche o subirse a un avión)  y sentirá algo parecido a la felicidad. Ganas de seguir viviendo y agradecimiento de haberlo hecho.

Nadie, estoy seguro, va a suicidarse escuchando a The War on drugs pero probablemente unas cuantas parejas se enamoren al oírlos y muchos jóvenes enfrenten los desafíos cotidianos con una sonrisa. Con fuerza. Si Terrence Malick no se hubiera convertido en un cineasta tan trascendente, tan metafísico, estoy seguro de que utilizaría las canciones de I don’t live here anymore para acompañar las imágenes de un nuevo filme. Escenas de desiertos e inmensas carreteras vacías. De habitaciones en las que alguien contempla una fotografía fijamente.   

Ayer, cuando escuchaba al grupo, recordé por cierto varios momentos de un visita a la isla de Patzcuaro (México) que realicé durante una festividad de muertos hace más de una década. La verdad es que tenía el recuerdo enterrado. Sin embargo, mientras sonaban una y otra vez estas canciones, comenzaron a agolparse en torno a mí instantáneas de miles de antorchas y velas desplegadas alrededor de tumbas y lápidas parecidas a escudos celestes en medio de las que sonaban como arias operísticas las voces de cientos de personas comunicándose con sus deudos fallecidos ayudados por el chasqueo de alguna que otra guitarra.

No creo que fuera casualidad. De alguna forma, creo que la música de War on Drugs contribuye a realizar un trasvase entre los dos mundos. Eterniza los días de los vivos y da vida a los de los muertos. Shalam

أولئك الذين يصدرون الكثير أولئك الذين يصدرون الكثير الراحة بعد موتهم في نفس القدر من الصمت مثل أولئك الذين لم يفعلوا ذلك

Quienes hacen mucho ruido mientras viven, reposan en la tumba tan silenciosos como quienes hicieron mucho menos.

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen….una parafernalia situada en los dominios del coronel kurtz (apocalipsis now-1979)….
    2ºimagen…..una habitacion, en una habitacion se rodo todo el film «la cinta»-2001….recuerdo a tres: uma thurman, ethan hawke y a robert sean leonard………(sintesis)……el color es el violeta…….
    3ºimagen……no hay futuro (difuminado por la catarata, sonrisa)……….
    4ºimagen….parafernalia inspiracion india (y al abrir el frigorifico en la oscuridad destaco el fosforo)…..
    PD:….https://www.youtube.com/watch?v=-NyC6mrutj0….the doors-1967-people are strange…..

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Rueda de dragón en medio de los fastos de celebración de un nuevo año chino. 2) No conocía la película. La foto: Somos hijos de Iron Maiden y Dire Straits. 3) Y de resultas sale algo parecido a Tom Petty que no es Tom Petty. 4) Final de la película Macario. México. PD: una vez leí cómo se hizo la portada de Stranges days. Una de las portadas más maravillosas de la historia.

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