La sonrisa moderna

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Dejo a continuación un nuevo avería dedicado en este caso al artista neoyorquino Dave Pollot. El cual recomiendo leer escuchando el audio siguiente: «Subways» de The Avalanches. Ahí va.

 

La sonrisa moderna

Me parece muy sintomático de la época en que estamos viviendo el hecho de que me resulte muy difícil citar cuál es mi artista plástico favorito actual.

Desde Andy Warhol tenemos bastante claro que la originalidad y la autenticidad no son valores a resguardar en el mundo del arte. Al contrario, lo son la superficialidad, la frivalidad y la copia.

Los artistas modernos más valorados son los que pactan y se echan un pulso al mismo tiempo con el sistema. Grandes embaucadores que ni atacan ni defienden el mundo del arte. Se camuflan con el manto de la ambigüedad, el elitismo y la pose. Hoy tiene más mérito no ser artista que serlo.

Así que me resulta completamente lógico que sean precisamente artistas involuntarios («casi amateurs») como es el caso de Dave Pollot de quienes más disfrute actualmente. Para empezar porque el neoyorquino, por ejemplo, no se atribuye importancia ni un talento especial. Simplemente juega con las reglas contemporáneas del arte sin encontrarse dentro del salón de los elegidos. Desde fuera. Desde su casa.  Por azar.

Si Pollot tiene un nombre hoy en día es tanto por su talento como por el público que lo adora. Caso contrario de múltiples artistas contemporáneos. Incomprendidos por el público y aupados por comisarios, críticos y galeristas.

¿Quién es Pollot? Si lo que se cuenta de él no es un fake (que todo puede ser), es un hijo de la era pop que un día aceptó el desafío propuesto por su esposa: transformar una obra de arte antigua y sin valor (esos bodegones o paisajes con los que se solían decorar años atrás las casas en los que ya no se fija de nadie) en una contemporánea que atrajera a todo tipo de públicos como, por ejemplo, lo hace un capítulo de Los Simpson

Dicho y hecho. Comenzó a alterar bodegones introduciendo botes de Coca-Cola o Pepsi, cartones de Corn Flakes, hamburguesas o coloridos recipientes de pastelitos. E hizo aparecer tanto en reproducciones de obras clásicas como en bucólicos paisajes de todos los tipos a figuras arquetípicas de la cultura posmoderna: los marcianitos clásicos de los filmes de ciencia ficción, Bob Esponja, los personajes de Futurama o Star Wars, el alien de Ridley Scott, el asesino serial de La matanza de Texas, etc…

Según parece, Pollot deseaba convertir en útil lo inútil. Los lienzos que decoraban las casas de sus abuelos o trasnochadas galerías eran carne de contenedor de basura y, gracias a su intervención, se convertían en jugosas piezas de arte pop que hacían más coquetas y divertidas las habitaciones y salones de los ciudadanos del siglo XXI. Se transformaban en unos deseables caramelos.

Yo tengo muy claro, por ejemplo, que igual que una Navidad me voy a regalar todos los libros publicados hasta ahora por la Editorial Appelhead Team también voy, en algún momento, a pedir una decena de reproducciones de sus intervenciones y a decorar con ellas la casa en la que vivo. Porque hay pocas obras actuales que con tanto sentido del humor desbrocen lo que somos, lo que fuimos y en lo que nos hemos convertido. Sin pretensión alguna. El sampler infinito en que ha devenido nuestra cultura. Una cultura que sólo nos seduce ya cuando ironiza sobre sí misma y niega el pasado y el futuro. O más bien los transforma en un atractivo objeto de interés.

Lo que más me gusta de Pollot es que no posee voluntad de transgresión alguna. Pollot no es un rebelde. Es más bien un amigo del arte. Un familiar lejano. Alguien que sabe (aunque probablemente le de absolutamente igual) que la mayoría de artistas que se toman en serio a sí mismos hoy en día lo hacen porque ganan buenas cantidades de dinero con su obra. No porque lo que hagan sea trascendente o respeten especialmente su profesión. Así que se dedica a jugar y fantasear a su manera.

Pollot se concentra tanto en la pintura como el niño que juega con los Geyperman o los click de Famobil. Es decir, crea un mundo de fantasía en el que vive absorbido con tanta intensidad que logra hacerlo parecer real. 

En realidad, Pollot no cambia nada. Pollot dibuja la realidad. La mente colonizada occidental. La máquina inconsciente de la que surgen todo tipo de imágenes cinematográficas y televisivas.

A mí me ha ocurrido en múltiples ocasiones leer un libro renacentista o romántico y pensar qué ocurriría si en su transcurso aparecieran ciertos personajes modernos. Nunca leemos el pasado con pureza. Siempre lo hacemos con los cristales del presente. Batman, por ejemplo, no forma parte ya del siglo XX sino también de la antigüedad y el clasicismo.

Generalmente, interpretamos la historia de atrás hacia delante. Pero desde la llegada de Internet, se está produciendo un fenómeno que hasta la eclosión de la cultura de masas muy pocas mentes (sobre todo, intelectuales con acceso fácil o frecuente a un gran número de países y bienes culturales) estaban acostumbradas a realizar con asiduidad: interpretar los hechos históricos de adelante hacia atrás. Hasta el punto de que podamos probablemente decir observando las divertidas recreaciones de Pollot, que es el futuro el que crea (y, sobre todo, influye) el pasado.

Una idea que entiendo muy afín a las teorías de Walter Benjamin. Quien supongo que tendría mucho que decir sobre la progresiva transformación del arte pictórico en fotográfico. La reproducción de una inexistente instantánea de nuestro pasado. 

Visto esto, yo diría que Pollot logra por azar lo que muchos artistas pop y expresionistas intentaron por medio de la imitación: transformar la pintura en un cómic o un fotograma de una película. De hecho, en gran medida, logra hacer de cada lienzo que retoca una pantalla televisiva.

No obstante, creo que lo que el involuntario artista norteamericano consigue es mucho más importante: describir la realidad. La mente de cientos de personas incapaces de contemplar un paisaje en su pureza. Acostumbrados más a mirar un bosque en sus videojuegos, cómics y películas favóritos que al natural. Y, por tanto, proclives a cuando pasean entre los árboles imaginar (o más bien pensar) que lo mismo puede aparecer frente a ellos Jason (Viernes 13) o el cadáver de Laura Palmer que el monstruo alienígena de Depredador o, mismamente, Tarzán y John Rambo corriendo de la mano y gritando como salvajes. Shalam

لا مجد في العقاب

 No hay gloria en castigar

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen……no conocia a dave pollot, me gusta…..esas dos aves de piedra, al fondo (serie r.magritte) y la nave con velas de metro de new york (grafittis)…..ahora mismo veo el video oficial de «subways»…….cojonudo……
    2ºimagen……nada mejor que ser capturado por un ovni………….
    3ºimagen…….total, el frank zappa(bondadoso) de la pintura………
    4ºimagen………transformar odilon redon (flores) en adolescencia u.s.a…….
    5ºimagen…….extraordinario observador………
    6ºimagen……….la casa tierra tostada es necesaria contra la ciudad azul……….
    7ºimagen………..vaya palo, todavia recuerdo a la atractiva sigourney weaver(slip)……..
    8ºimagen….la encañizada, donde tu vives…….de acuerdo hay un monton de preguntas en esta representacion..
    PD……total, el frank zappa (bondadoso) de la musica (the avalanches)::::::::::::::::::::
    https://www.youtube.com/watch?v=HGUQUUzJNdM………el monstruoso jerry…..»dicho y hecho»……sonrisa

    • Alejandro Hermosilla on

      -1) Creo que lo del fodo son un oso y un lobo. Cristobal «Lacasitos» Colón llega a Venecia. Fragmento de cómic de Grant Morrison. 2) Aquí se muestra una escena oculta de Scanners. El filme de Cronenberg. El momento en que uno de los personajes adquiere poderes mutantes. 3) Escena utilizada hipotéticamente en El planeta imaginario. Programa de tv mítico de los 80 adaptado al silo XXI. 4) Lo que sería una novela de terror de Stephen King para una anciana. 5) Esto podría aparecer perfectamente en cualquier capítulo de la maravillosa Futurama. 6) Blade Runner. Amberes 2049. 7) Alien en proceso de masturbarse. Buscando alguien con quien aparearse. 8) Parece una de las escenas del final de Watchmen. Se cambia a Rorscharch y Silk Espectre por Batman y Robin. En busca de Ozymandias. PD; Tom y Jerry fabulosos. Muy Frank Zappa. Muy modernos. Sonrisa moderna.

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