El cuento de Navidad de Auggie Wren

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No sabía bien cómo titular este avería. Si como lo he hecho finalmente o bien con el de No tomarás el nombre de Paul Auster en vano. Intentaré explicar por qué.

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Los lectores frecuentes de avería recordarán que, a poco de entrar en la Navidad, le dediqué dos al escritor norteamericano. Una para hablar de su literatura y otra para hacerlo de un soberbio tomo donde recopilaba historias anónimas, Creía que mi padre era Dios, en el que pensaba que cabía perfectamente la de un viejo amigo que, mientras su mujer se encontraba enferma en el hospital, se había apoyado tanto en la música de Springsteen que ni se había dado cuenta que un tapón de los auriculares se le había quedado insertado en el oído.

Fueron estas dos: (http://www.averiadepollos.com/literatura/leviatan/) y (http://www.averiadepollos.com/literatura/creia-que-mi-padre-era-dios/)

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Obviamente, en cuanto terminé de escribir el último texto, se lo envié al protagonista entre exclamaciones: ¡¡¡¡No surrender!!!! Lo que no sabía es que en ese momento, se encontraba de nuevo en el hospital donde había pasado tantos días y noches años atrás. No porque en este caso concreto su esposa hubiera recaído de su enfermedad sino por una severas molestias de su padre. Un señor de 82 años. Queda claro que mis palabras fueron recibidas como agua bendita. No podían haber llegado en mejor momento. Naturalmente, yo me quedé con la boca abierta. Podía haber pensado que se trataba de una pura casualidad, pero estando detrás de todo la literatura del escritor de Leviatán, pensé que era lógico que los acontecimientos hubieran transcurrido de tal modo. Ese era el cierre perfecto a esa historia. Un conclusión puramente austeriana. Además, tenía la certeza de que su padre saldría adelante como así fue. La vida fluía.

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No hubiera contado esta última e importante anécdota de no ser por la noticia que he recibido hoy. Justo en día de Reyes. Después de regresar a su hogar, a pesar de encontrarse muy mermado en sus facultades, extremadamente fatigado, el caballero no faltó a una de sus citas habituales con la vida. En este caso concreto, con la lotería. Durante décadas, llevaba comprando el mismo décimo de en la misma sucursal. Y, costase lo que le costase, no iba tampoco a a fallar este año. Huérfano de padre y madre desde muy joven, siempre había apostado al 03436. Números que a los españoles nos traen el infausto recuerdo de la Guerra Civil en los que había puesto sus ilusiones de mejorar las condiciones de una vida dura. Y en fin, hace horas, después de tantas décadas, ha recibido la recompensa a sus desvelos. Hay un décimo del segundo premio del Niño en su billetera. Algo justo y exacto. Porque el primer premio, lo tenía desde hace varios días. Exactamente, desde que salió del hospital con vida para celebrar la Nochebuena con los suyos.

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Este suceso me ha hecho recordar que, aunque el primer libro que leí de Auster fue Leviatán, la primera vez que supe del escritor fue cuando contemplé Smoke. Escuchando de boca de Harvey Keitel en el cine Astoria de Alicante «El cuento de Navidad de Auggie Wren».

Obviamente, aún encuentro más austeriano si cabe que este arco de averías termine justo en el último día de la festividad invernal. Le da el toque perfecto a una historia que concluye con un final feliz. Al final, tenía razón Springsteen. No había que rendirse. Nunca. Jamás. «No Surrender».

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En uno de los averías citados incidía en que me encontraba un tanto fatigado de los juegos con el azar del escritor norteamericano. Que me parecían a estas alturas un deus ex machina de libro. Tal vez alguien me escuchó y no le gustó lo que dije o al menos deseaba darme una lección. Obviamente, intentaré no volver a tomar el nombre de Auster en vano.

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Por cierto que ayer precisamente me había acordado de mi amigo porque comprobé que el último disco de Springsteen aparecía en determinadas listas de lo mejor del año y, en algún caso, hasta reinaba. Debo reconocer que cuando Letter to you fue publicado, sentí que era más de lo mismo. Una obra digna pero no especialmente lograda, a pesar de que sí me habían convencido bastante los adelantos. Algo que, en realidad, no importa demasiado. ¿Quién va a discutir a estas alturas la grandeza de Bruce? De hecho, mi opinión un tanto escéptica con los últimos esfuerzos discográficos llevados a cabo por el hijo pródigo de New Jersey me hace experimentar mayor admiración por la fuerza con la que mi amigo se aferra a su ídolo musical. Al entusiasmo con el que habla de su músico favorito como si no hubiera tenido fallas, bajones o parido discos discretos durante las dos últimas décadas. Más que nada porque en ese amor percibo a la verdadera vida abriéndose camino. Eso que tantos críticos son ya incapaces de experimentar. El sentido profundo del arte. Del rock. Su verdadero significado. «No surrender». La vida. El amor. Los sentimientos a flor de piel. El terremoto existencial.

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En una de las páginas webs que encumbraban al Boss (en concreto, El Cadillac Negro (https://elcadillacnegro.com/) leí ayer lo siguiente: «Hay un conmovedor momento en el documental para Apple TV+ que registra la grabación de “Letter to You” en el que Bruce Springsteen pone a escuchar el tema de cierre del álbum, “I’ll See You in My Dreams”, a su manager, productor y compinche de toda una vida, Jon Landau. Y éste, visiblemente cascado y desmejorado, probablemente enfermo, se deshace en lágrimas sin poder evitar emocionarse. Y sus lágrimas son las de todos los fans que necesitábamos, más aún en estos tiempos oscuros, que Bruce reuniera a los chicos de la E Street Band (ya venerables septuagenarios) al menos una vez más y se marcara un disco digno de su leyenda conjunta. Un glorioso regreso que bien podría quedar como un último vals». Poco más que añadir. Yo al menos siempre que escuche el disco lo asociaré con un señor que, después de años y años de desvelos y esfuerzos, baila hoy también un vals. Qué más da si el último, el penúltimo o el antepenúltimo. La vida es también una novela de Paul Auster. Una divina sinfonía de azares. Shalam

الإيمان أساسي مثل الشك

La fe es tan esencial como la duda

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

4 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:……a que te saco la caja de zapatos y hacemos un repaso horroroso de te acuerdas????………..
    2ºimagen:…..que pasa , la yegua te tiro abajo……eres policia??….eh, tu, policia!!!!…….jajajajjj
    3ºimagen:……como te explico que a mi no me pagues, pagale a ella……………..
    4ºimagen:……efectivamente, honorables ancianos…….springsteen no es de mi devocion, no tengo ni un solo disco de el ni lo escucho solo me gusta este directo en el que invito a sir paul maccartney (ese que se le ha puesto la cara de señora mayor)…………..jajajajjjj………………….
    https://www.youtube.com/watch?v=kDAMRMQr48g……yeahhhh….uuhhhuhhhhhh….sonidazo que te crio……

    • Sí. No te pega nada, nada, nada Springsteen. 1) Las maravillosas fotografías de la abuela. 2) Colegui ¿Cuánto tiempo sin verte? 3) Era una mujer realmente hermosa. 4) No me gusta este directo. No son mis canciones favoritas. Aunque me parece encantador ver a los dos interpretar estos clásicos que no son precisamente mi clásicos. No te pega Springsteen pero sí te pega mucho Robert Crumb. No sé si has visto el documental de Zwigoff. Tal vez te guste…zappa-crumb—mosqueteros de las moscas.

  2. andresrosiquemoreno on

    …..zwigoff…..no lo he visto….veo que esta en el youtube….1:56:00 …..solo hay un pequeño problema….. lo estoy viendo como si fuera cine mudo (no esta subtitulada en espanish harlem…jajajjj…..es guapisimo…..ya te contare ……….crumb es un mambero bueno(de mambo) ……………..
    …….a crumb le gustaria….https://www.youtube.com/watch?v=7NaQzYllwps….y el northern soul que parece como si se tuviera que huir de manera airosa de las yescas ardiendo en las plantas de los pies (sonrisa)…..
    …..y crumb bailaria:……https://www.youtube.com/watch?v=imZIdnTdpv8……jajajajjjjj

  3. Es una pena que la veas sin terminar de comprender lo que dicen. Aquí la tienes con subtítulos: https://lookmovie.io/movies/view/crumb-1994 Es el sistema de siempre, play y subtítulos spanish y ya. Conociendo como conozco a Crumb creo que la primera canción sí le gustaría. Sería su límite de comercialidad. De ahí no pasaría. La segunda lo dudo ya un poco más. Crumb era muy pureta blues. En sus cómics, hay breves historias deliciosas y sucias sobre la historia del blues. Historia de la viñeta. Tal vez sí le gustara la segunda canción. Pero el era muy jazz orquesta y blues viejo, viejo, viejo. Vivía en su mundo.

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