Mafia

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La mayoría de las explicaciones que he leído hasta ahora sobre los motivos de nuestra fascinación por las obras sobre la Mafia me parecen bastante hipócritas o políticamente correctas. Yo creo que las amamos porque los delincuentes actúan como lo haríamos la mayoría de no estar sometidos por la ley; como nos gustaría comportarnos en muchas ocasiones con las personas que nos desafían, nos roban, no cumplen su palabra, nos traicionan, etc…

Por ello ha sido realmente un placer leer una definición como la que plantea Roberto Saviano en su artículo publicado en El país “Un libro en el escondite de El Chapo”: “Una de las razones por las que las series y las películas sobre criminales obtienen tanto éxito entre el público no estriba en la fascinación por el mal, sino en el hecho de que las personas perciben de algún modo su afinidad con los capos y reconocen en las despiadadas reglas de la violencia, en la obsesión por el crecimiento económico, en la jerarquía de valores y en sus estrategias, mecanismos que son típicos de las relaciones sociales al desnudo, es decir, leídas sin fingimientos. En el cine de criminales, el espectador ve de alguna manera su propia vida sin mediación alguna; falta el filtro de la ley, dado que las mafias se rigen por sus propias normas, que parecen adherirse a la realidad sin hipocresías: todos quieren el dinero, quienes tienen el poder lo consiguen, quienes no lo tienen tratan de obtenerlo en una guerra silenciosa de todos contra todos. Y ya está. El resto no existe: se deja a un lado el respeto hacia la vida humana. Y sin embargo, todo se parece dolorosamente a la vida de verdad, como si las películas de criminales nos enseñaran un nivel primordial, más auténtico, de las relaciones cotidianas”. Shalam

من يعيش على الأمل يتعرض لخطر الجوع

El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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