La piedra

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La piedra que cuelga del techo y corta el tejido da miedo. La piedra que se balancea en el techo y corta el tejido da miedo. La piedra que cuelga del techo y corta el aire da miedo. Y da pavor porque es lunar, resplandece en la noche y suele ser transportada en la boca de cuervos y golondrinas de ojos sangrientos.

La mayoría de las aves que portan la piedra tienen las alas rotas y una mirada violenta que provoca el pánico en monstruos que contemplan con el rostro acobardado los bosques. Tiemblan cuando una rana croa y los lobos corren feroces, pero no lo hacen al contemplar la piedra colgando del techo amenazando cortar sus cuellos. Porque a ellos no les asusta morir descuartizados. Al contrario, ansían ser descabezados teniendo en cuenta el poder de la piedra.

La piedra provoca el pavor en sacristanes, brujas y monaguillos que acostumbran a morder sus labios cuando desciende amenazando partir en dos el mundo y hacer sangrar el sol y las estrellas. Y los perros también la rehuyen. Cientos de mastines suelen correr por las montaña para no encontrarse con los destellos de esa piedra que cuelga del techo, corta el aire y da miedo. Y da pavor porque es lunar. Resplandece en la noche y suele ser transportada en la boca de cuervos y golondrinas de ojos sangrientos.

La mayoría de las aves que portan la piedra tienen las alas rotas y una mirada violenta que provoca el pánico en monstruos que contemplan con el rostro acobardado los bosques y sólo cuando aparecen las niñas, elevan sus brazos erguidos y muestran sus dientes, como prueba de valentía. Un coraje y orgullo que vuelve a transformarse en temor cuando la piedra se eleva solitaria y rígida en el horizonte durante varias semanas. Una imagen maligna que provoca que los habitantes de los pueblos se refugien en sus casas o caminen descontrolados hacia ríos donde entregan en sacrificio a sus hijas.

Hay un mendigo, no obstante, que suele mirarla con regocijo. Lleva un puñal en las manos y a quien se le acerca, le profiere a gritos que la piedra que corta el aire, da miedo porque el techo de donde cuelga es el cielo. Y ese cielo es uno de los atributos de dios. Tal vez sea su sangre o una parte de la profundidad de sus ojos. Y, por tanto, la piedra tiene la posibilidad de dejar ciego al Universo y esterilizar la tierra cuyo aspecto será el de un desierto cuando el Apocalipsis se produzca y nadie pueda distinguir el color de esa piedra que cuelga del techo, corta el tejido y da miedo porque esa piedra es la noche eterna. Shalam

 نَّ الْهَدَيَا عَلَى قَدْرِ مُهْدِيهَا

 Los grupos son útiles. Pero la salvación llega en soledad

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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