Magia

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No sé si leeré algo más excitante este mes que el “No me Judas Satanás” dedicado por César Martín a Bruce Lee en el nuevo número del Popu. Sinceramente, es mágico. Ha sido leerlo y transportarme inmediatamente a esas décadas del pasado siglo en las que Spiderman, Ziggy Stardust, Kiss, J.D. Salinger, El planeta de los simios, Elvis, Marilyn, Frank Zappa, Miles Davis, Salvador Dalí, Batman, Puño de Hierro, Alice Cooper, Marc Bolan o Kraftwerk reinaban en un mundo muy distinto a éste. Tal vez no mejor pero sí que más libre y desprejuiciado. Casi un reflejo del Universo astral. Aquellos artistas eran mitos. Se confundían con los personajes de ficción. Parecían proceder de otros planetas. Pertenecían a un tiempo en el que fantasía y la realidad caminaban de la mano como la cultura y la diversión o la literatura y la noche.

Asegura César en su artículo que, mientras lo escribía, había llegado a dudar en un momento dado si Bruce Lee había existido. Y no me extraña porque la intensidad con la que exprimió su vida y el inacabable número de anécdotas (por ejemplo, su encuentro con Sinatra, la fascinante escena que rodó con Chuck Norris o sus duros y titubeantes inicios en la televisión) en las que participó, resultan cada vez más incomprensibles e inverosímiles en este mundo virtual en el que nuestra existencia ha perdido todo misticismo. No es ya que no huela a templo, paz y sangre como en tiempos de las cruzadas sino que tampoco a caverna, pradera y sudor como aún lo hacía cuando Lee alzaba sus puños y piernas contra una pandilla de siniestros encapuchados en las calles de cualquier ciudad poniendo las cosas en su sitio. Shalam

حتى الملحدين يشكون في وجود الله في الليل

               Incluso los ateos dudan de la existencia de Dios durante las noches

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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