Sexo

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No entiendo los motivos por los que se habla de sexo en todas partes. El sexo es una potencia oscura e incomprensible que haríamos bien en respetar. Mantener en una zona secreta y sagrada pues, en gran medida, es el libro cósmico del cuerpo. Su fuerza es arrolladora e intentar introducirlo en la educación atenta contra su disfrute. Una sociedad que habla, escarba y se refiere día tras día al sexo es una sociedad frígida. Una sociedad que o bien no lo practica con la intensidad necesaria o bien desea fiscalizarlo. Cuanto menos se hable de sexo, mejor. Porque el sexo no es geografía ni matemáticas. La naturaleza del deseo se opone a la ciencia y probablemente, también a las normas de convivencia. A cualquier tipo de leyes. No creo además que la educación sexual haya evitado embarazos pero sí sé que ha vuelto a la población más sumisa. De hecho, educar sexualmente es igual a educar en valores y los valores suelen cambiar según el partido político que se encuentre en el poder o la agenda que se quiera implantar. Es, sí, una forma velada de imposición.

El sexo se encuentra muy cerca del silencio. En una zona pre-verbal. Es un territorio secreto y salvaje cuya doma y promulgación sólo puede desembocar en depresiones y neurosis. Visitas al psicólogo. La educación religiosa hizo el ridículo intentando fiscalizarlo y la educación socialdemócrata hace el ridículo intentando normalizarlo. La religión reprimió y la socialdemocracia liberó pero ni una ni otra han logrado sus objetivos: controlarlo. La religión deseaba una sola vía de acceso orgásmica y la socialdemocracia las permite todas pero, en realidad, por medio de este comportamiento, ambas muestran su impotencia. Su incapacidad de domesticar una fuerza volcánica que se impone y destruye todas las ideologías. El misil ante el que tiembla la técnica. Porque el orgasmo, afortunadamente, no se puede planear, el deseo va y viene y puede aparecer en cualquier momento y basta contemplar un cuerpo desnudo (o simplemente atractivo) por la calle para hacer saltar por los aires cualquier tipo de promesas y teorías. Shalam

إِنَّ الرِّجَالَ لاَ تُكَالُ بِالْقُفْزَانِ، وَلاَ تُوزَنُ فِي الْمِيزَانِ

Un benefactor es el que me hace bien aunque haga mal al resto del mundo

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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