Tarot marítimo

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He dado innumerables paseos por la playa esta Navidad. Amo hacerlo ahora que se encuentra desierta y no permite que la vista se distraiga. Que siempre haya un horizonte por descubrir.

Ayer por ejemplo recorrí doce kilómetros y no creo que me cruzara con más de cincuenta personas. Eso me permite concentrarme en mis pensamientos o en la música que he seleccionado cuidadosamente. En este caso concreto, estuve escuchando durante varias horas a David Bowie cuya obra no sólo no ha envejecido sino que se encuentra más vigente que nunca. Creo que porque la mayoría de sus canciones son ambiguas y plásticas. Lo mismo sirven para describir la depresión y la enfermedad que la supervivencia y el heroísmo. Más allá de las letras, nunca tienen un mensaje claro. Crean constantemente incertidumbre y misterio. Revelan secretos pero no terminan por despejar todas las dudas. Son filosóficas y vitales. Nihilistas y al mismo tiempo llenas de fe. Lo mismo remiten a la vida en el espacio que a asuntos terrenales. Son perfectas para describir el Apocalipsis o el confuso cerebro de los drogadictos pero también para bailar sin descanso en la ciudad. Son veneno y medicina. Arte cambiante. Arte mutante. Una bola de cristal cuyos colores van modificándose a medida que gira y gira. Un circo ambulante lleno de maravillosos números y colores. Un tarot procedente de otros mundos.

Cuanto más escucho a Bowie más me gusta. Más secretos escondidos encuentro en su obra. Más revelaciones. Debo reconocer que es el único artista con el que me ocurre eso. He pasado épocas de locura con Beethoven, New Order, Stockhausen o Rolling Stones pero antes o después, he sentido que había exprimido todo el jugo que su obra me podía dar. Sólo podía repetir mis sensaciones con ella hasta el cansancio y el hastío. Sin embargo, con sus composiciones siempre encuentro detalles nuevos, escondites y filones en donde incursionar para continuar disfrutando y aprendiendo. Creo sinceramente que podría morir sin escuchar a otro artista durante el resto de mi vida y que lo haría en plenitud. Shalam

الذي ليس لديه ما يهم أن يقول التحدث بصوت عال

Quien no tiene nada importante que decir habla a gritos

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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