Izquierda-derecha

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Considero a Heriberto Yépez un brillante ensayista y articulista. Siempre acostumbra a apuntar, señalar alguna verdad oculta. Suele dar en la llaga. Adentrarse en la herida que duele y el agujero cerrado. Destraba cerrojos. Abre perspectivas. Es sutil y preciso. Posee un ojo clínico entrenado y suele donar al lector de píldoras construidas para meditar y actuar. Heriberto es un no-pensador porque en realidad, probablemente sea un sanador. Un médico del pensamiento que apuesto que si no fuera mexicano, tendría un lugar mucho más central en el debate filosófico -si es que existe- actual. Una muestra de lo que estoy diciendo, me parecen sus reflexiones sobre izquierda y derecha que transcribo a continuación, no sin antes advertir que han sido extraídas de un libro, La increíble hazaña de ser mexicano, que por alguna oscura razón, me atreví a minusvalorar cuando apareció. Sin embargo, una vez leído, lo considero una piedra importante no sólo para comprender -si es que esto es posible- el carácter y forma de ser de la nación mexicana sino, debido a lo enjundioso de sus reflexiones, el de gran parte de América y ciertas zonas de Occidente.

“¿Qué pasaría, por ejemplo, si supiéramos que hay una relación directa entre haber tenido una madre que se dejó explotar por el padre (que lo deseó y que forjó el personaje, realmente sufrido, de víctima de un poder tiránico, opresivo por parte del malvado) y la izquierda? Volveré a decirlo: las posturas de izquierda se identifican con una reivindicación inconsciente de la madre maltratada.

Un ser cuya madre fue sobajada o utilizada se identificará con la izquierda.

Donde hubo un padre tiránico y una madre opacada, marginada del poder familiar, habrá -se los apuesto- un izquierdista. La mayoría de la gente de izquierdas está condicionada psicohistóricamente por un deseo de compensar carencias de poder, impotencia, por ejemplo, de la madre: tu izquierdismo, pues, tiene mucho que ver con una venganza contra tu padre autoritario.

Sé que decir todo esto -como buena parte de lo que he escrito en este libro- no es políticamente correcto. Pero sé que una futura ciencia, la psicohistoria -que apenas estamos formando- me dará la razón. La izquierda es una postura política creada como reacción al desajuste del poder en el seno de la familia y división social de géneros, que luego se proyecta sobre el campo político.

El derechismo, por supuesto, no es distinto.

Donde hay una ortodoxia recalcitrante, puramente dogmática, -es decir, donde hay derecha-, hubo una madre que se impuso, de un modo u otro, a la figura masculina, y la derecha es un esfuerzo por sobreactuar los rasgos de deseo de dominio masculino, que quieren ocultar el dominio del matriacardo rampante.

Y tanto la izquierda como la derecha psicohistóricas deben sus rasgos al amor no confesado que sienten por el opresor. Los partidos políticos derivan de seres políticamente partidos.

La izquierda ama al padre. Apenas obtiene el poder, se vuelve él. Únicamente juega a la madre victimizada mientras no tiene el poder. Victimizarse es su forma de ascender hasta él, sin querer aceptar que lo que desea es reproducir el autoritarismo.

Y la derecha, apenas llega al poder, idolatra a la madre autoritaria, ya sea mediante símbolos que la representen o mediante figuras que la encarnen realmente.

Tanto la izquierda como la derecha son parte de la edad infantil de la política”. Shalam

 ما حكّ جْلْْْْْدك مثل ظْفرك

 Es más fácil saber doblar el cuerpo que la voluntad

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Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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