Misa negra

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Estoy leyendo varios libros con mucho interés últimamente. La gran mayoría son soberbios y se encuentran llenos de lúcidas reflexiones que me cuesta realmente resumir. Prefiero continuar en su interior hasta poder extraer con claridad sus enseñanzas.

En cualquier caso, sí me gustaría hoy citar uno de ellos. Me refiero a Misa negra. La religión apocalíptica y la muerte de la utopía de John N. Gray. Un texto que explica profunda y sabiamente un fenómeno tristemente habitual en nuestros tiempos: la santificación de la política y, consecuentemente, de los políticos. No hace falta, supongo, que incida en ello. Es bien conocido por todos nosotros el hecho de que, actualmente, no sea posible ya indicarle una posible falla o error del partido al que vota a la mayoría de sus simpatizantes. Casi todas las conversaciones políticas acaban en guerra. No prosperan. Básicamente, porque las ideologías se han convertido en religiones, sus consignas en mandamientos y los políticos en santos o dioses intocables. Aunque vivimos en la era del relativismo, en lo que se refiere al sesgo ideológico no hay matices ni puntos de vista ni por supuesto dudas sino verdades absolutas.

Un proceso que Gray explica perfecta y pacientemente en su libro. Ahora los fieles no rondan las iglesias sino los mítines, los colegios electorales o los grupos ideológicamente afines. Y las guerras santas han sido sustituidas por guerras ideológicas en las que los adeptos a una u otra se cobran las cabezas de los contrarios en linchamientos digitales o civiles (que, generalmente, terminan con la pérdida del trabajo o la posición social ostentada por el disidente o bien provocándole una crisis personal o depresión) al tiempo que sostienen y apoyan a sus líderes hagan lo que hagan, como siglos atrás hacían los musulmanes y cristianos, por ejemplo, con sus bastiones militares y religiosos. ¡O estás con Alá o contra Alá! ¡O salvas tu vida o tu cabeza corre por los suelos! No hay término medio.

En realidad, estoy simplificando mucho el magnífico texto de Gray que abarca muchos más aspectos y confines de la progresiva santificación de la política y sus líderes producida en Occidente desde la Ilustración. Así que dejaré a continuación varios significativos pasajes del comienzo del ensayo por si alguien se anima a sumergirse en sus páginas. Merece sin dudas la pena: «La política de la Edad Contemporánea constituye otro capítu­lo más de la historia de la religión. Los momentos de mayor agita­ción revolucionaria que tanto han influido en gran parte de la his­toria de los dos últimos siglos fueron también episodios de la historia de la fe religiosa: lances encuadrados dentro de la prolon­gada disolución del cristianismo y el ascenso de la religión política moderna. El mundo en el que nos encontramos en pleno comienzo de un nuevo milenio está lleno de escombros de proyectos utópicos que, aunque fueron formulados en términos laicos que negaban la verdad de la religión, funcionaron en la práctica como formas de transmisión de los mitos religiosos».

«Las ideologías ilustradas de los últimos siglos fueron, en consi­derable medida, escisiones de la teología. La historia de la pasada centuria no es la de un avance de la laicidad, como a muchas men­tes biepensantes de izquierda y derecha les agrada creer. Las res­pectivas conquistas del poder llevadas a cabo por los bolcheviques y por los nazis fueron levantamientos tan confesionales como la in­surrección teocrática liderada por el ayatolá Jomeini en Irán. La idea misma de la revolución entendida como un acontecimiento transformador en la historia es deudora de la religión. Los movimientos revolucionarios modernos son una continuación de la reli­gión por otros medios».

«Con la muerte de la utopía, ha resurgido la religión, pura y descarnada, como fuerza en la política mundial». Shalam

المهرجون يضحكون من الخارج ويبكون من الداخل

Los payasos ríen hacia fuera y lloran por dentro

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

4 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:…..toda la manada es negra y uno blanco….(el final del «angel exterminador»)…..sonrisa….
    2ºimagen:…….siempre que veo la cupula dorada recuerdo al «septimo sello»…….a los comicos y al caballero antonio blovk y a su escudero el «elocuente»………..
    3ºimagen:…….estos dos tarados son las condiciones sociales de algun momento……me pido el papel de condicion blanca…..jajajjjj……..

    • 1) Ópera gótica en castillo renacentista. El público participa de la escenificación. El espectador es Dios. 2) ¿Cabe la aparición de El guerro del Antifaz en una escena parecida? 3) Imágenes de santos en casas ateas donde la comunión es el telediario o el periódico.

    • Excelente la actuación de Sammy Davis. Absolutamente sobrado. Sutil, tranquilo, sincero, decadente, rebosante. Todo en uno.

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