Sentido común

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Me ha impresionado la reciente lectura que he realizado de Sentido común de Thomas Paine. Uno de los ensayos políticos más vendidos y leídos de la historia. Una prueba de que la sabiduría en la vida no procede en muchas ocasiones de la clase social a la que uno pertenece sino de las experiencias que uno tiene y cómo las procesa. Paine era hijo de un cuáquero y una anglicana, tuvo una educación autodidacta y, durante su juventud, vivió con serios aprietos económicos. No obstante, sus textos fueron esenciales para los procesos revolucionarios vividos en Europa y Norteamérica a finales del siglo XVIII. Su voz clara y rotunda llegó a miles y miles de colonos norteamericanos que comprendieron conceptos claves sobre el estado, la libertad, el derecho y la soberanía popular. Infundiéndoles ánimos para realizar el procedo de Independencia. Pocas personas han explicado mejor que Paine, siendo consciente en esto o no, los fundamentos de la libertad colectiva y la ilegitimidad e injusticia para la dignidad de los seres humanos de las monarquías y su tradicional sistema hereditario.

Soberbio es también por supuesto su análisis de cómo nace (por necesidad) el gobierno en una sociedad. Dicho esto, otra cosa es lo que los oportunistas y arribistas pudieran hacer con sus palabras que hay que ajustar a una realidad, época y sociedades concretas. Tergiversar y manipular siempre es posible. Pero eso no invalida las grandes tesis de Sentido común. Una cumbre del pensamiento libertario. Obviamente, durante los próximos meses me sumergiré si es posible en La edad de la razón y Derechos del hombre.

Como homenaje a este ilustre pensador dejo a continuación el primer párrafo de su libro: «Algunos escritores han confundido de tal modo la sociedad con el gobierno, que hacen muy poca o casi ninguna distinción entre ambas cosas, cuando no solamente son diferentes entre sí, sino que tienen también distinto origen. La sociedad es el resultado de nuestras necesidades, y el gobierno el de nuestras iniquidades: la primera promueve nuestra felicidad positivamente, uniendo nuestras afecciones, y el segundo negativamente, restringiendo nuestros vicios: la una activa el trato de los hombres, el otro cría las distinciones: aquélla es un protector, y éste un azote de la humanidad». Shalam

يمكن لجيش المبادئ الاختراق حيث لا يستطيع جيش من الجنود.

Un ejército de principios puede penetrar donde un ejército de soldados no pueden hacerlo

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:…con este retrato que tu pones aqui pienso en los retratos de goya(melchor gaspar de jovellanos)…
    2ºimagen:……hay una pelicula de wajda titulada «danton»1982 ……(hoy me traes azucar, ciudadana decia robespierre a su criada-amante)…..sonrisa

    • 1) Sí. Goya por supuesto. 2) Me recomendaste la película hace un tiempo. No la he visto todavía aunque la tengo guardada. ¡Sólo Dios está por encima de un ser humano! ¡Ni un rey, ni un político, ni un empresario está por encima de otro ser humano! ¡Tampoco por debajo!

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