Ruinas modernas

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Me cuesta imaginar cómo será La Manga dentro de varias décadas. En mi zona, cada vez hay menos playa. Esta Semana Santa intenté pasear por determinados espacios en los que ya era imposible avanzar sin mojarse hasta las rodillas. El mar avanza lenta pero obstinadamente. Y tengo la impresión de que, si no se le pone remedio, en unas décadas será imposible colocar una sombrilla en la arena. Comenzará entonces una batalla entre el Mediterráneo y el cemento que, no importa el tiempo que dure, estoy seguro de que terminará con el triunfo del primero. Probablemente sería posible frenar este desenlace construyendo diques que limitaran el paso del agua. Aunque lo más probable es que las autoridades reaccionen tarde y cuando lo hagan, sea peor el remedio que la enfermedad. No hay más que echar un vistazo al Mar Menor. De vez en cuando aparecen en su orilla centenares de peces muertos por nocivas sustancias que empozoñan el agua, convirtiéndolo en un negro balde pantanoso.  Por otra parte, decenas de edificios de talante monstruoso se ven horadados por la humedad y la sal. Lo que no es obstáculo para que allí donde aún quede un hueco libre, se alcen amenazantes obras que tal vez auguren para sus futuros habitantes descanso y bienestar, pero para el resto despiertan imágenes pesadillescas propias de un sombrío lienzo expresionista.

Y sin embargo, hay algo que me dice que, a pesar de las voces agoreras, La Manga aguantará en pie durante unos cuantos siglos más, aunque haya que recorrer en patines acuáticos algunos de los parajes que ahora transitamos a pie. ¿Quién sabe? Probablemente, dentro de un tiempo, el reclamo turístico de esta zona no sean sus playas, su agradable temperatura, sus sobrecogedores atardeceres o los deportes acuáticos que aún es posible practicar sino precisamente su atmósfera apocalíptica. El que sea un lugar, como Venecia, que pudiera hundirse o ser arrastrado por las aguas en cualquier momento.

Creo que, en cierto sentido, no-lugares, como es el caso de La Manga, son importantes para la conciencia colectiva actual porque su presencia nos confronta con el ya olvidado abismo romántico. Pone de manifiesto la (por momentos ansiada) futura destrucción del planeta. Un momento que horroriza a la par que fascina a nuestra época. Una época tan vacía que necesita imperiosamente de «presencias sombrías» para subsistir, encontrar sentido a su existencia.

No hay, entiendo, mejor reclamo artístico para La Manga que el pensar que, dentro de tres o cuatro milenios, alguien paseará por las escasas zonas terrestres que queden y que probablemente se pregunte, al observar las viejas estructuras de antiguos y enormes edificios roídas por la vegetación y la cal, qué pudo ocurrir para que todo aquello sufriera tal abandono. Cuál es el motivo de que quedara destruido. Justo la misma interrogante que se formulan actualmente quienes visitan las ruinas mayas mexicanas y guatemaltecas.

Ese es precisamente uno de los intensos atractivos de La Manga: pensar que, a pesar de su mediocre situación actual, podría terminar convirtiéndose en una futura Atlántida. Una fantasmagórica ciudad cuya destrucción la conectaría tanto con los centros ceremoniales de Tulum como con antiguas urbes cargadas de historia de las que ya no quedan más que unas cuantas lápidas y monumentos en pie. Shalam

أكثر ما يزعج الشر هو أن يعتاد المرء عليه

Lo más desagradable del mal, es que a uno lo acostumbra

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen…..este es el paraiso en el que penso terrence malick en su «la delgada linea roja»1998, todos los desertores irian alli…….
    2ºimagen….ahi unos dulces que se llaman » gofre» con esta forma enrejillada de estas construcciones……
    3ºimagen….miami vice
    PD….https://www.youtube.com/watch?v=dEjXPY9jOx8….miami vice tema

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Yo no puedo evitar al ver la imagen en pensar en el filme de Robert Rodríguez y su exorbitante filme situado allí: «Planet terror». 2) jajajaj.. muy bien visto lo de los gofres. Yo imagino tocando en el techo a Julio Iglesias decrépito como imagen de una época que se va y se cae. Homenaje a The Beatles. 3) La nueva Venecia. Sin carreteras. Visitas en góndola. PD: de Miami Vice yo soy un fan absoluto de este temazo: https://www.youtube.com/watch?v=wFOEubKzyQA&ab_channel=TranceParadise

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