Panteras (1)

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Hace dos días publiqué un videoavería sobre La pantera rosa en el que, debido a la breve extensión que suelen tener las publicaciones que realizo en formato videográfico, dejé unos cuantos temas por tratar sobre este delicioso cartoon que me gustaría comentar en los dos próximos averías.  De momento, ahí va el primero. Mañana si Dios quiere, el segundo.

Pantera  (1)

Aunque hoy en día lo hayamos olvidado, es necesario recordar que la pantera rosa es un personaje cinematográfico. Me explico. Nació para ilustrar los títulos de crédito de la famosa película de Blake Edwards estrenada en 1963 y sus posteriores secuelas. Pero de ahí no saltó, como algunos pueden pensar, inmediatamente a la televisión. No. Su desembarco en la pantalla pequeña de la mano del divertido e imprevisible Pink Panther show se produjo en 1969. Anteriormente, la mayoría de cortometrajes fueron pensados para su estreno en cines. Se proyectaban como fragmentos independientes antes del pase de las distintas películas que las salas anunciaban. Algo que explica su excelente factura técnica. Lo meditado y calculado que era cada episodio. De hecho, no se solía producir más de uno al mes. Lo que provocaba que se midieran al dedillo todos esos detalles que provocaban fascinación en público de las más variadas edades y culturas. Tanto las películas como los dibujos desde un principio gozaron de un enorme éxito. Y eso provocó que la empresa creada por Friz Freleng y David Hudson DePatie gozara de presupuesto más que suficiente para hacer de cada cortometraje, un acontecimiento especial. Algo que puedo jurar que cumplieron a rajatabla puesto que entre los primeros cincuenta episodios, lo difícil no es tanto indicar cuáles de ellos son obras maestras sino cuáles tan sólo se quedan en notable. Realmente, los menos.

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Si he mencionado este detalle no es sólo como mero hecho anecdótico sino porque tiene, a su vez, su interés estético. Cuando Freleng y Hudson producían para cine, la factura del dibujo era más cuidada y pormenorizada. Su rotulación más precisa. Existía más frescura. Hay una leve diferencia de calidad en la serie entre los cortometrajes realizados pensando en ser estrenados para cine y los que nacieron para el formato televisivo.

La mejor Pantera Rosa es sin dudas la cinematográfica. De hecho, también es fácil percibir que, tras dar el salto a la pequeña pantalla, -en este caso, supongo, por el lógico cansancio de estar repitiendo durante años la fórmula y por la cantidad de episodios que llegaron a producirse en un solo mes (a veces tres o cuatro frente al único que se realizaba en los orígenes)- se dejó notar un cierto descenso en la calidad de los guiones y episodios que no obstante, siempre mantendrían un nivel bastante alto y, en algún caso, volverían a rozar lo sublime. Por supuesto, creo que a este pequeño bajón también contribuyó decisivamente el hecho de que Hawley Pratt -el genial director que se ocupó de dar forma y ordenar durante años a los episodios del felino encarnado- comenzara a ceder el testigo en los años 70 a una serie de realizadores no tan familiarizados con la producción a los que costó un poco tomar el pulso del mágico cartoon.

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La pantera rosa revolucionó el dibujo animado (aunque lo más preciso sería afirmar que lo condujo a otra dimensión) porque, en realidad, era mucho más que un dibujo. Era un sello. Una marca unida a la saga del inspector Closeau pero también un proyecto artístico conceptual. Cada uno de los cortos debían llevar siempre la palabra pink en el título, iniciarse con la inolvidable melodía de Henry Mancini y tener prácticamente casi la misma duración (normalmente entre 6 minutos y 6 minutos y medio). Una decisión inteligente porque estoy seguro de que el encanto del personaje se hubiera perdido en caso de que sus historias se hubieran alargado durante más de una hora.

Por otra parte, los gráficos eran muy suaves y ásperos. Su sencillez estaba muy cuidada. Los fondos son prácticamente minimalistas. Y los interiores, una muestra muy clara y precisa tanto de la arquitectura funcional como de la vanguardista. A veces, los decorados se encontraban inspirados en Fernand Léger o Mondrian, otras en el expresionismo americano, casi siempre en los reflejos que el arte pop establecía con el pasado (el western, el teatro de variedades, el music hall, el cine mudo y prehistórico, la Edad Media) y su presente (la era pop, la psicodelia, el consumismo masivo) y en ocasiones incluso en el art decó. Una maravilla estética muy sutil cuyo fuerte radicaba esencialmente en que no buscaba impresionar sino más bien seducir.

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El diseño de la pantera era realmente fascinante. Si bien era un macho, había algo profundamente femenino en el personaje. Probablemente porque sus inteligentes creadores se dieron cuenta de que era mejor acrecentar su misterio y ambigüedad. Y del mismo modo que, tras hablar en uno de sus primeros capítulos, casi no volvió a hacerlo más, (salvo en contadas ocasiones), se eliminaron todo tipo de indicaciones o sellos que esclarecieran su sexualidad para provocar la identificación de hombres y mujeres con ella pero, sobre todo, para hacerla un personaje más sugerente y resbaladizo. Algo a lo que contribuyó sin dudas su aspecto (su elegante cola parecía flotar más que encontrarse colgando de su cuerpo) y su modo de caminar profundamente sinuoso. Ciertamente, nadie andaba como ella. Moviéndose con desfachatez y suma distinción sin caer en la cursilería.

Creo realmente que para encontrar a alguien desplazándose de forma parecida tenemos que dirigir nuestra mirada al pop. Y en concreto, a Michael Jackson. Quien, en determinados momentos, llevaba a cabo determinados pases de baile que parecían estar inspirados en la grácil y escurridiza manera en la que el inclasificable felino se desplazaba. Shalam

فالأمنية التي لم تتحقق تتحول إلى غضب وكرب وبؤس

Todo deseo que no se realiza acaba convirtiéndose en rabia, angustia y miseria

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

4 comentarios

  1. Todo deseo que no se realiza acaba convirtiéndose en rabia, angustia y miseria

    – No será por eso, que se puedan contar por millones los sujetos indeseables ?
    – O será por eso, que se puedan contar por miles de millones los angustiados ?

    • Alejandro Hermosilla on

      Buenas preguntas. La frase pertenece a Jiddu Krishnamurti. En alguno de sus libros estará la respuesta. Aunque supongo que se trata de darla nosotros mismos. Tus preguntas son buenas contestaciones a esas cuestiones.

  2. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:……impronta cine mudo +impronta pop=multiplicacion, de los policias para ir a la caza de un solo ladron o de las piedras cayendo por la ladera del monte……………jajajjj
    2ºimagen:….falta «prince» en la bañera «lilac»…………….
    3ºimagen:…..al salir del casino la hamburguesa sujeta a la hamburguesa…extraordinaria accion generalista…
    4ºimagen:…….¡¡¡¡¡¡¡que te parece si yo te hago lo mismo!!!!!!!…..»no es lo mismo el «datil» que el «tomatil»…..
    5ºimagen:……ojo,dedo indice y retroceso (micropelicula)…..viva la geometria!!!!!!…………
    PD:….para alejandro sonrisa…..y para eduardo la pocion que cura a los asquerosos y angustiosos que cuenta por millones:…..https://www.youtube.com/watch?v=RR3CBhUHPAQ…..the lennebrothers band ……. ……..millones de pipas en los girasoles y en la cabeza de «ai weiwei»(pijotazodelcopon)……….

  3. Alejandro Hermosilla on

    1) ¿Son esas plumas las del Correcaminos? 2) Veo una escena kitsch. Pinchamos la canción clásica de Edith Piaf y filmamos una escena de un anuncio. 3) El tonel de Robinson Crusoe. 4) Tortura china o, en este caso, Tortura rosa. 5) Senderos de gloria. PD: Pura música y vídeos propios de Pantera. Podemos imaginar a ella bailando en el centro de la pista junto a las faldas y los zapatos. Pasos de bailerosa.

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