Un e-mail

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Dejo a continuacion un nuevo avería dedicado a Post; el segundo disco en solitario de Bjork. El cual recomiendo leer escuchando uno de sus sugerentes temas. El hipnótico «Hyper-Ballad». Ahí va.

Un e-mail

Post fue al pop lo que el e-mail al correo. El pop antes de Post parecía una carta de papel. Había que ponerle un sello y escribir a mano o a máquina para asegurarse que llegara a destino. Y después de Post todos asumimos que bastaba con apretar una tecla para que un mensaje recorriera miles de kilómetros en un segundo. Ok. Obviamente, estoy exagerando pero a veces las hipérboles sirven para explicar la realidad con más precisión que una fotografía de la misma.

Compré Post junto a Outside de Bowie y recuerdo escuchar los dos discos durante una noche de diciembre con la boca abierta. De repente, sí, el futuro ya estaba aquí. La famosa frase de la canción de Radio Futura se había hecho realidad años después. Algo que, meses más tarde, pude constatar que era cierto porque los avances a los que Bjork conducía el pop en Post marcaban un camino de no retorno. Ya nada podía ser igual en la música contemporánea.

Probablemente Post no fuera la avanzadilla del futuro que estoy sugiriendo pero sí era una obra lo suficientemente representativa como para entender, a los pocos minutos de escucharla, que el pop había entrado definitivamente en su era mutante. Había asumido su naturaleza artificial y, sin desdeñar la comercial, se había convertido en un arte líquido.

El primer disco de Bjork, Debut, era notable. Muy bueno y disfrutable. Pero Post era otra cosa. Un paso más allá. Era un colorido crustáceo. Pura plastilina. Un zumo de fresas frescas y moras. Pura ambrosía rítmica. Un mural expresionista realizado con las manos de un robot y el corazón de un niño. Post era un cofre maravilloso repleto de jugosos caramelos que demostraba que ya no hacía falta remitirse al LSD o la psicodelia para hacer volar la imaginación. Cruzar dimensiones.

Su grandeza radicaba en que combinaba un cúmulo de hermosas y bellas canciones con todo tipo de elementos vanguardistas de manera increíblemente armónica. Algo que se explica mirando los títulos de crédito. Un ejército de productores (Graham Massey, Howie B, Marius de Vries, Tricky, Nellee Hooper y la misma Bjork) trabajaron junto a la cantante islandesa para convertir cada canción en una sensorial explosión. Extraer de cada tema sus máximas posibilidades sin por ello corromper las líneas melódicas.

Al mismo tiempo, Bjork todavía estaba abierta al mundo. No se encontraba recocentrada en sí misma como en los últimos años. No había convertido sus discos en una habitación íntima dentro de la que enfrentar sus fantasmas y desarrollar todo tipo de juegos imaginarios. No. En la era Post, Bjork era aún, en cierto sentido, la ex-cantante de Sugarcubes. Alguien que aspiraba a expresarse según los cánones tradicionales. Por más que buscara ampliar constantentemente los límites del arte pop. Transformándolo en rupturista.

Ciertamente, cada una de las canciones de Post marca un nuevo rumbo o camino que la música pop iba a seguir o estaba siguiendo. En el disco quedaban muy claros, por ejemplo, la importancia de los remixes, la mezcla entre la tecnología y la música orquestal, los senderos recién abiertos por el trip hop, la experimentación minimalista o la transformación de la música disco en música de club. Todo, claro, perfectamente acoplado en una suntuosa y evanescente producción llena de profundidad e incluso por momentos de nocturnidad que hacía brillar tanto la relectura de un clásico del musical («It’s Oh So Quiet») como un brumoso monólogo interior («Headphones») o melodías dignas de aparecer tanto en El mago de Oz («Isobel») como en un filme de Leos Carax.

En cierto sentido, Post supuso un parteaguas en la trayectoria de Bjork. Sus logros fueron tan grandes e irrepetibles que la artista islandesa viró con toda su fuerza hacia nuevos rumbos para no repetirse. Consciente de que era difícil, muy difícil, poder reverberar lo conseguido allí. Que no podía ir ya mucho más allá.

Así, en Homogenic intentó una salida en falso. Dar un pequeño paso hacia delante. Y realizó un disco sobrio y frío. Tecnológico y orquestal. Hasta que en Vespertine, encontró definitivamene el molde para transformar el pop en su cuna. Una estrella de coral recogida en la playa. Llegando a hacer pasar el Dream pop como un hijo suyo. Un cariñoso retoño caído de las estrellas en sus manos. Un camino que, pienso, no se hubiera atrevido a surcar si antes, repito, no hubiera transformado la música contemporánea en un arco iris. Si no hubiera forjado ese delicioso mural repleto de resplandecientes colores parecidos a sabores que es PostShalam

السياسة مرادفة للصراع

La política es sinónimo de conflicto

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen….alguien me va a tener que salvar!……..
    2ºimagen……mejor yo salvare a mi hijo!……..
    3ºimagen…..ahhh! soy yo!……………
    4ºimagen……una mascara hecha solamente del eslastico (pelo)…….
    5ºimagen……caja de cumplealgos, vestida de sobre de avion(especial)…….sonrisa……….
    PD……https://www.youtube.com/watch?v=2SUwOgmvzK4…..the less i know the better-tame impala-2015-(cuanto menos sepa, mejor)…….esto es pá que ligue to el mundo…….

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Publicidad futurista de Chupa Chups. 2) Réplica moderna de una instantánea de un filme de Godard. Kodacolor. 3) Fotograma de posible película porno arty. Bjork ironizando sobre el amor. 4) Un hombre lleno de demonios y una mujer llena de inquietudes. ¡Aburrimiento! 5) Fotografía anunciando próximo desfile de moda china. Pd: Muy buena canció.n. Probablemente memorable. Aunque también muy sobreproducida.

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