El rey

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Un buen pasatiempo para conseguir atravesar un aburrido domingo puede ser por ejemplo revisar varios de los apodos y definiciones dadas sobre uno de los personajes más ridículos y espantosos de la historia del cine. Me refiero, claro, a Jar Jar Binks. El “inefable”.

Dan North recopila unas cuantas en uno de los artículos que aparecen en el libro Star Wars. Filosofía rebelde para una saga de culto. J. Hoberman lo denomina “una lagartija ambulante con orejas de conejo, cuyo inglés criollo degenera desde el dialecto pseudocaribeño hasta el gorgoteo teletubbie”. Para Kenneth Turan es “un caballito de mar gigante y desgarbado que, inexplicablemente, habla en una especie de dialecto caribeño”. James Berardinelli lo describe como “un error generado por ordenador”. Para Tim de Lisle es “una cabra exhibicionista larguirucha, empalagosa y estridente a la que apenas se entiende con un transtorno por déficit de atención”. Y Carlos Cavanga lo define como un “burro nadador e idiota”. Y además, perplejo, se pregunta: “¿Qué propuestas de personajes se vio obligado a rechazar Lucas para llegar al punto de ver a Jar Jar como una idea genial? ¿Una morsa con acento ruso que vive dentro de un árbol? ¿Un Klingon juguetón? ¿Un maniquí de prueba de choques animados?”.

En su texto, Dan North también nos informa que esta “langosta artítrica” “se llevó el premio Razzie al peor actor secundario en 1999, encabezó la lista de Entertaiment Weekly con los peores personajes generados por ordenador de todos los tiempos y ha sido incluido en un compendio de atrocidades relacionadas con Star Wars. Además, “una búsqueda en Google de “Jar Jar Binks debe morir” da casi ciento cuarenta mil resultados, de los que muchos son páginas web dedicadas única y exclusivamente a la profanación digital de su imagen de maneras atroces y muy gráficas. Y han sido escritas hasta más de seiscientas formas de matar al personaje, que van del sencillo uso de cianuro, electricidad, dinamita, ácido, virus de ébola, descompresión explosiva, sobredosis, al más complejo destripamiento con espada láser al hacer de piñata en un picnic jedi”.

No obstante, Dan también nos apunta cierto tipo de medidas realizadas para rescatar al personaje. Al parecer, alguien creó “una Sociedad de Aprecio a Jar Jar Binks que tras varios años, había conseguido reunir la fastuosa cifra de de 60 firmas a su favor. Superadas de largo por las amenazas y los insultos de sus detractores. Y por otro lado, en uno de los escasos anillos webs de seguidores de Binks, una encuesta indicaba que el 51% de los participantes lo consideraba “irritante” de todos modos”.

En fin. ¿Es necesario añadir algo más sobre el “histriónico canguro”? Shalam

إِنَّمَا يَتَفَاضَلُ النَّاسُ بِأَعْمَالِهِم

Los amigos van y vienen pero los enemigos se acumulan

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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