Proyecto niño

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Resulta habitual comentar películas, discos o libros, pero no tanto lienzos. Y menos aún, escribir algo inspirado en ellos. Las explicaciones sobre pintura quedan para las visitas guiadas al museo, las clases de historia del arte o ciertos libros especializados y allí, por lo general, apenas se habla de cuadros en concreto. Generalmente, porque los lienzos suelen presentarse junto a otros tanto en una exposición como en un libro, y lo lógico es primar la impresión general del conjunto sobre uno en particular. Es cierto, por otro lado, que debido al auge del microcuento, últimamente es posible encontrarse ciertos textos desarrollados a partir de una imagen. Algo que resulta ciertamente alentador para la literatura pero no sé hasta qué punto para la fotografía o la pintura. Pues a veces las imágenes se convierten en mero pretexto para el desarrollo del relato o -sea lo que sea que signifique esto- del “hecho artístico”.

Podría realizar una reflexión más amplia a este respecto, pero la dejaré para otro momento. Porque ahora únicamente me interesa presentar un pequeño proyecto que iré incluyendo en avería conforme el tiempo, las ganas y mis propios gustos lo vayan permitiendo. Consiste ni más ni menos que en buscar la imagen de algún cuadro que me guste especialmente o me golpee en ese momento, y desarrollar un texto, a poder ser breve, mientras lo observo. Puede ser un cuento, un relato, una especie de reflexión ensayística o una crítica. No lo sé aún bien, y tampoco tiene más importancia. Las ventajas del blog son estas: que siendo un espacio que pudiera jugar a favor de la banalidad y la jocosidad, también lo hace a favor de la experimentación. Si algo sale mal, lo podemos retirar inmediatamente. Pero aún si, conscientes de sus defectos, deseamos presentarlo a los demás, no penaliza especialmente, como sí lo haría si apareciera en formato libro o en una revista. Razones por las me apetece sinceramente comenzar a transitar este camino que no sé ni qué finalidad posee ni hacia dónde me conducirá.

Quisiera aclarar, por otra parte, que no creo que elabore o piense demasiado estos escritos, puesto que me parece que lo interesante es que sean una especie de fogonazos, rayos cuya misión no sea tanto la de perdurar sino la de provocar una impresión más o menos duradera, superficial o profunda en el lector. Y, sobre todo, entiendo que su valor radica en su mera existencia, en la posibilidad de poder decirse de la forma en que se me ocurra o surja en ese instante.

Me gustaría igualmente añadir que no me he olvidado de El libro perdido. En breve, comenzaré a trabajar textos de ese tratado. Todo a su tiempo. Mi intención -no sé si ya lo he dicho- con este blog es, entre otras cosas, realizar una cartografía de mi psique, de todo aquello que me está conduciendo lentamente a escribir El libro que vendrá. Y sólo por la probabilidad de que Avería me ayude a escribir ese libro en el futuro, ya no son tiempo perdido las horas dedicadas en este espacio creativo. Al contrario, me parecen esenciales para que termine de asentar y comprender ciertos aspectos de mí mismo y de mi escritura que desarrollaré por extenso en esa futura novela. Siendo con ese fin muy importante tener cierta regularidad escribiendo aquí, aunque lógicamente, tal vez descienda el ritmo de entradas de tanto en tanto por diversos motivos.

 

En este sentido, quiero indicar que no pienso que estas entradas sean artículos aunque lo parezca. Al menos yo no me las planteo así. Porque lo que deseo es captar en vivo y en directo -eso sí, de la más profesional de las maneras- lo que fui, soy y seré años antes de ponerme a trabajar en un libro que sé que me hará muy feliz escribir. Es decir, lo que pretendo es mostrar al descubierto mis influencias y reflejar mis gustos, fobias y apetencias para no tener que volver a referirme a ellas nunca más, permitiendo que cuando comience a escribir dentro de unos años El libro que vendrá, me encuentre en condiciones de volar más lejos y más allá de lo hecho aquí. Pues sería inútil volver atrás, o estructurar esa creación según lo ya expresado en Averíadepollos, teniendo en cuenta que, de alguna manera, dialogará aun sin expresarlo claramente con este blog, que será fuente de inspiración para todo aquello que me gustaría desarrollar en sus páginas, si es que tengo las fuerzas de emprender este reto. Y gracias a esta decisión, sello mi destino. Me pongo en paz con mi pasado. Me olvido ya de karmas. Y comienzo a generar más y más y más dharma. Shalam

                    من تسمّع سمِع ما يكْره

 Nunca aconsejes en público

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Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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