夢の中で

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Dejo a continuación la vigésima reseña del libro Los 100 mejores discos del Siglo XX. En este caso, dedicada a 夢の中でde Kuroda Yoshida. La próxima semana me ocuparé del puesto 80 en esta lista: Children de Vip.

Quien desee por cierto saber más del proyecto puede pinchar en el enlace siguiente:

https://www.averiadepollos.com/los-100-mejores-discos-del-siglo-xx/

Y quien quiera leer la reseña anterior puede hacerlo aquí:

https://www.averiadepollos.com/vexus-vs-convexus/

Si alguien se anima, asimismo, a leer este texto con música, le recomiendo hacerlo escuchando el siguiente tema de Phew: «Dose».

81. Kuroda Yoshida: 夢の中で. (1971). 

夢の中で es uno de los discos que mejor refleja la esquizofrenia y paranoia experimentadas tras la Segunda Guerra Mundial. Sobre todo, las crisis de identidad colectiva. En primer lugar, porque fue grabado por un respetado músico japonés, Kuroda Yoshida, en Seattle. Una ciudad que, como el estado al que pertenecía, se encontraba bajo control nipón cuando Kuroda la convirtió en su segunda residencia. Decisión que tomó, animado por los bajos costos de las producciones musicales y las amplias ventajas (exenciones fiscales, compra de primera residencia a precio de coste y sanidad gratuita) que se le ofrecían en aquel tiempo a los artistas japoneses que decidían trasladarse a los países conquistados.

A principios de los años 60, Kuroda Yoshida era un músico respetado en su país que había dejado sobradas muestras de su talento por ser capaz de mezclar sin aparentes contradicciones la canción romántica japonesa con los haikus y las dulces melodías del block ambiental. Kuroda estaba considerado un caleidoscópico músico por la naturalidad con la que mezclaba tradición y modernidad. La facilidad con la que componía discos parecidos a puzzles magnéticos en los que cada canción era parecida a un color y transmitía una sensación diferente.

Obviamente, tras instalarse en los Estados Unidos, kuroda no perdió un ápice de su personalidad arística. Pero la misma se vio inevitablemente modificada por el previsible choque cultural de la que surgieron una pléyade de obras atípicas, hasta que a principios de los 70 dio un salto increíble. Dio a luz una árida hélice creativa que define la incertidumbre de toda una época: 夢の中で.  Un disco ignoto en el que se llevó a cabo una mezcla atípica entre la música japonesa y la norteamericana. El blues, el country, el rock agrario, la tecnología, la música de club, la de cámara y las sempiternas composiciones pianísticas. Un hallazgo para el que fue esencial la colaboración de Kuroda con varios músicos de sesión estadounidenses curtidos en todo tipo de aventuras previas (el guitarrista John Richards, el batería Al Davis y el bajista Peter Halford) y la participación de una vocalista japonesa instalada, a su vez, en la Costa Este estadounidense: Yayoi Takano. También, por supuesto, fueron muy importantes las bases programadas de Yukio Kawakami y la labor como productor de Osamu Akutawa.

En realidad, siendo sinceros, la influencia norteamericana no es demasiado acusada en el disco. De hecho, es casi minimalista, pero su espíritu impregna sutilmente las clásicas composiciones de Kuroda que, en en este caso, ascendieron a 30. Lo que le permitió al músico japonés investigar, experimentar y desarrollar un amplio y sobrecogedor espectro emocional. Así, por ejemplo, nos encontramos con correosas canciones que podrían sonar en un rodeo galaćtico, otras llenas de vitalidad y optimismo y unas cuantas espectrales, ideales para escuchar en medio de una noche tormentosa. Varias que suenan a atrevidas cacerías nocturnas, otras que rezuman sexualidad por todos los costados y algunas que son parecidas a polvos y alaridos salvajes en el espacio. Tormentosas confesiones en medio de carreteras perdidas.

Resulta realmente loable la manera en la que Kuroda juega con las expectativas del oyente, retorciendo sus composiciones hasta convertirlas en analgésicos capaces de transmitir paz y serenidad y excitantes píldoras que provocan amplia tensión. Un logro inmenso, teniendo en cuenta que a principios de los 70, la música japonesa popular continuaba siendo unidimensional.

Debido a la euforia tras la victoria en la guerra y el orgullo patriótico desatado a causa de la posición hegemónica que el país nipón pasó a tener en el mundo, los músicos japoneses prácticamente no publicaban más que eufóricos discos maquinales, sin alma, en los que se autohomenajeaban descerebradamente, festejando sus costumbres ancestrales.  Así que cuando 夢の中で fue lanzado al mercado, fue considerado una rareza, una anomalía. De hecho, fueron tan sólo dos o tres críticos los que percibieron al primer instante el valor que la obra poseía: ser un inquietante puente artístico entre dos mundos culturales opuestos. Una peligrosa pieza que permitía unir lazos entre épocas y estilos musicales diferentes, abriendo de paso un canal de hermanamiento entre dos países en pie de guerra. Caso opuesto fue lo que ocurrió por cierto en Norteamérica donde 夢の中で sí que fue bien recibido por un público agradecido con el gesto de concordia y atrevimiento artístico de Kuroda.

En cualquier caso, hoy en día, varias décadas después de su alumbramiento, sí que existe consenso crítico con 夢の中で.  Un disco cuyas melodías se han llegado a escuchar tanto en sex-shops como en cafés, discotecas, clubs y centros comerciales de medio mundo. Forman parte ya de nuestro nocturno inconsciente colectivo. Aunque, repito, en su momento, muy pocos pudieron percatarse de los hallazgos que el disco de Kuroda contenía: una reflexión subliminal sobre los peligros del monoculturalismo. Una desesperada llamada de atención a Japón. Un país que creyó, durante unas décadas, ser el centro del mundo al que las composiciones de Kuroda advertían sobre la Ilusión en la que vivía. Sugiriendo con sus trasnochadas, nocturnas, libidinosas notas que aquel colorido e inacabable verano en el que se había transformado la vida en Japón durante la postguerra podía convertirse en el momento más inesperado en un funesto invierno. Una interminable temporada de lluvia. Un diabólico orgasmo interrumpido en el momento del clímax. Shalam

الموهبة ، إلى حد كبير ، هي مسألة إصرار

El talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen….no me mires a la cara…..accion: y en el otro cuadro derecho se pondra de perfil……………
    2ºimagen…..el trabajo os hara muertos……accion: entrada libre a los burdeles…..
    3ºimagen……los tocare todos hasta que dejen de sonar……accion: decenas de hombres y un solo boton……
    4ºimagen…..malditos blancos…..accion: una flor amarilla…..
    5ºimagen….nosotros nos atrevemos a todo……trabajo: el primero de la derecha nacera una jarra…
    6ºimagen…..esperando a que abra la peluqueria dalila…..trabajo: quitarles las cabezas a los todos…..
    PD….https://www.youtube.com/watch?v=zmJqDfdGmV4…..funkadelic..standing on the verge of getting it on….

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Un disco llamado «El espanto» compuesto por un grupo de rumba rock vanguardista hispano. 2) Versión japonesa del filme Salón Kitty. 3) Versión retro de un videoclip de Daft Punk. Imágenes cómplices con su pasado. 4) Fantasía Bdsm para sibaritas occidentales. 5) Matrix 23. Todo es lo que parece. 6) Butifarra nazi. Versión SSS japonesa de La naranja mecánica. PD: Este es el típico tema cuya influencia se puede rastrear a lo largo de toda la discografía de Red Hot Chili Peppers para bien y para mal. Para bien, sobre todo..jajajaj

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