Auschwittz

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En breve, voy a comenzar a redactar una escena de Ruido centrada en un campo de concentración nazi. En otros tiempos, hace tal vez diez años, tendría un nudo en la garganta pensando en cómo realizarla y los horrores a los que me iba a enfrentar. Ahora, sin embargo, me siento absolutamente tranquilo. Como si fuera a meditar o realizar yoga. Probablemente porque la realidad que presencio habitualmente cada vez se parece más a un campo de concentración. Uno es testigo y sufre injusticias día sí y día también, ve cómo los idiotas y hombres sin escrúpulos destruyen este mundo, se apoderan de él y esclavizan a la mayoría de mansos que los siguen y no le cuesta en absoluto ponerse a escribir sobre torturas y crueldades. Al contrario, lo hace con absoluta normalidad. Y creo que en este hecho radica el verdadero horror actualmente, puesto que para mí debería ser tremendamente duro y dificultoso sumergirme en ese apocalíptico refugio y al contrario, lo estoy deseando porque es la única forma que encuentro de relajarme plenamente. Soltar esta ansiedad y miedo que me recorren y estremecen cuando miro a mi alrededor y observo en qué nos estamos convirtiendo. Shalam

 الصبْر مِفْتاح الفرج

 A veces ni tan siquiera al fin de la noche, aparece la luz

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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