Benedetta

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Dejo a continuación un nuevo avería dedicado en esta ocasión a Benedetta; el filme de Paul Verhoeven. El cual recomiendo leer escuchando un tema de su banda sonora: «Inmodest acts».

Benedetta

Teniendo en cuenta su edad (83 años), tengo la impresión de que Paul Verhoeven quiere comenzar a despedirse del cine siendo fiel a sí mismo. Por eso Benedetta es un filme tan gamberro como transgresor y socarrón. Porque Verhoeven es un cineasta que palidece en ocasiones (no siempre) cuando se toma excesivamente en serio a sí mismo. Y nos entrega lo mejor cuando se ríe de todo y dispara contra todos como es el caso de la sensacional Starship Troopers y esa ácida y nihilista oda punk llamada Robocop.

En realidad, para comprender mejor qué es lo que hace Verhoeven en Benedetta, (algunas de sus escenas podrían por cierto formar parte de Los señores del acero) creo que resulta de mucha utilidad comparar lo que podría haber hecho Lars Von Trier con la biografía de la nuncia teatina realizada por Judith Brown.

El director danés hubiera convertido a Benedetta en una heroína.  La nuncia sería una mezcla entre una bruja transgresora de cuento de Andersen (una mujer maliciosa sin control sobre sí misma como la que aparece en Anticristo) y una santa; una víctima de la estricta sociedad religiosa a la que pertenece semejante, en cierto sentido, a la Björk de Dancer in the dark.

Lars Von Trier posiblemente no hubiera respetado el libreto de Brown y hubiera firmado un guión en el que Benedetta falleciera quemada. Sus visiones de Cristo aparecerían en medio de sueños parecidos a tempestades y la iluminación del convento sería profundamente oscura. De una oscuridad casi monstruosa. Mismamente, sin descartar el lesbianismo, también hubiera filmado una escena en la que Benedetta sedujera al nuncio que la juzga. De hecho, ese sería el motivo final para que éste decidiera acabar con ella y la explicación de que muriera fulminado entre sarpullidos provocados por la peste.

En realidad, Benedetta sería para Von Trier un diablo irrepimible. Von Trier hubiera convertido su vida en una ópera gnóstica. También wagneriana por supuesto. Un fresco barroco lleno de sangre y lascivia sin espacio para el humor. Su Benedetta sería una trágica y blasfema heroína griega enfrentada a todos capaz de convertir un convento en un fresco infernal y de sacrificarse para defender su inobjetable derecho al placer por el que estaría dipuesto a matar a quien se le pusiera delante menos a su más profundo amante: Cristo.

Verhoeven, por contra, es mucho más sencillo. No busca tanto trascender sino transgredir. No busca tanto resaltar la excepcionalidad individual de Benedetta sino utilizarla para transformar un convento en una sauna erótica. Verhoeven piensa más en el espectador que en la eternidad. Más en la incomodidad de algunos creyentes al ver la película que en la de sus personajes.

Verhoeven no rueda un drama. Compone un artefacto. Von Trier hubiera recurrido tanto al arte sacro como a los filmes de Dreyer para sublimarlos. Ir un poco más allá. En Von Trier, la peste sería una señal del eclipse nihilista. Un atisbo del fin del mundo cósmico parecido al de Melancolía.

Verhoeven, en cambio, se apoya en la religión para descojonarse de nuestras tradiciones como anteriormente se apoyó en la violencia para reírse de Norteamérica. De una u otra manera, su Benedetta es un retorno a los orígenes de su filmografía. Es una película cuya secreta intención es convertir las salas de cine en Peep-Shows. Un filme que intenta rescatar la frescura erótica del cine europeo de los 70 sabiendo que ya es imposible. Verhoeven cita entre líneas aquellas obras de Walerian Borowczyk en las que el sexo era una explosión carnal incontenible y también al cine porno (o erótico) protagonizado por monjas. Conjuga el soft porn con la frivolidad capitalista. Verhoeven es un erotómano. Su intención es que el espectador comience a masturbarse y, de repente, se detenga al advertir que lo está haciendo con una monja.

A estas alturas, Verhoeven no tiene nada que demostrar. Morirá siendo rebelde. Su película es parecida a una ostia divina exhibida en un escaparate de moda.

Su Benedetta es profundamente kitsch. Es una película que hubiera gustado a Nietzsche porque es a través de los gestos más superficiales que alcanza dimensiones profundas. No es un abismo, ok, que es lo que hubiera rodado Von Trier. Pero sí es una película ambigua y maliciosa.

Una obra que nos sugiere que los artistas ya no pueden realizar ningún acto transgresor porque en nuestro mundo no existe nada sagrado. Y que además, refleja el secreto pacto realizado por la iglesia con el capitalismo para sobrevivir en medio de esta era. Una de cuyas condiciones es, sin dudas, que el orgasmo no sea motivo ni para ser descomulgado ni para visitar el infierno. Al contrario, que sea un acicate para llegar al paraíso. Shalam

تسبق الغابات الحضارات ، تتبعها الصحاري

Los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen…esta es una imagen renacentista (con la guapura de la monja joven incluida)……
    2ºimagen….el espejo al reves (reproduccion prohibida)…rene magritte 1937….
    3ºimagen…..que te como superiora….el grito esta entre sor huy lo que ha dicho! y sor impasible……
    4ºimagen…..mis amores infinitos…….
    5ºimagen…..buen arbol de «velones» para ver mejor en el convento……a la novata solo le falta los libros en las manos con los brazos abiertos…………
    6ºimagen…..quito las dos caras de las monjas y aarece el trabajo de vestuario…..en las manos le ofrece una piña como en el final de nazarin, sor bennedetta tambien duda en aceptarlo……..
    PD…..https://www.youtube.com/watch?v=2OX2nelvhIE….la monja marianne faithfull&bowie orejas de lobo…..
    …..i got you babe. . …live londres 1973….

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Aquí Verhoeven reproduce el típico gang-bang pero se lo lleva a la era medieval. Benedetta piensa con quién se irá al tiempo que se ve superior a todos. 2) Soy el diablo. ¡He conquistado la casa de Cristo! 3) La posesión. 4) Nació una bruja. 5) Me imagino a Almodovar viendo Benedetta y diciendo «yo lo hice mejor en Entre tinieblas. Yo sí que fui transgresor. 6) Pienso en la Charlote Rampling de El corazón del ángel. En una de sus vidas paralelas se mete a un convento para huir de la venganza de Angel. Huir del demonio. PD: vi esta actuación el año pasado cuando le dediqué un par de averías a Faithfull. Sin desperdicio alguna. Histórica.

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