Inopia

0

Últimamente, vivo ciertos problemas y situaciones un tanto kafkianas y, por tanto, me siento incapaz de escribir en avería algo de interés. Por eso prefiero callar. Resolver los problemas que me apremian, volcar mi ira, ansiedad y frustración en Ruido y darme un tiempo para poder discernir con tranquilidad qué es lo que realmente está sucediendo si es que esto es posible. Realmente, considero que esto es lo único realmente válido que puedo hacer. Cito de memoria y probablemente me equivoque. Creo que Franz Kafka escribió una pequeña reflexión sobre el episodio de las sirenas y Ulises. Según el escritor checo, las sirenas no cantaron sino que se mantuvieron en silencio pero Ulises no pudo saberlo puesto que tenía los oídos tapados. Sinceramente, creo que teniendo en cuenta el nivel de manipulación social existente en la actualidad, cualquiera de mis opiniones ha dejado de tener sentido. No es broma ni una artimaña intelectual. Hablo en serio. Creo que solamente el silencio más profundo puede generar algún espacio vacío y libre desde el que pensar con un mínimo de lucidez o encontrar cierto refugio y paz en la vorágine presente. Al menos, esto es lo que me pide el cuerpo y lo que necesito.

Llega un momento en que la historia sigue su camino con o sin nosotros y este es uno de ellos. Ahí radica toda la histeria y malestar que genera. Que el tren va a caminar haya pasajeros o no. Y tanto si nos subimos como si nos bajamos, está dispuesto a llegar a su destino. Aunque el fin último sea la destrucción total. En esas circunstancias, obviamente, casi que es mejor callar. Opongamos la resistencia que opongamos, el tren camina rápido como una bala. Y ya que ni las palabras ni el silencio lo pueden frenar, acaso lo mejor sea guardar fuerzas para cuando descarrile. Que es algo que seguro, al paso que va, antes o después va a suceder. Shalam

 الصبْر مِفْتاح الفرج

Es de los enemigos y no de los amigos que las ciudades aprenden a construir murallas altas

encabezado_averia

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

Deja un deseo