La guerra del cerdo (4)

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Prosigo con mi particular diario –La guerra del cerdo– y dejo a continuación algunas de mis últimas impresiones y experiencias con las mascarillas y otros productos y noticias derivados de la tormenta sanitaria y social provocada por el coronavirus. La cual ha llegado a un límite tal de absurdo que entiendo que ya no se puede contar fidedignamente. Un artículo del Mundo Today define mejor lo que está ocurriendo que cualquier ensayo o artículo.

Dicho esto, quien desee leer las tres primeras partes por cierto, no más tiene que pinchar en los siguientes links:

Primera partehttp://www.averiadepollos.com/biografia/la-guerra-del-cerdo-1/

Segunda partehttp://www.averiadepollos.com/biografia/la-guerra-del-cerdo-2/

Tercera partehttp://www.averiadepollos.com/biografia/la-guerra-del-cerdo-3/

La guerra del cerdo (4)

Leo en twitter que varias empresas que, a raíz del coronavirus, se han visto obligadas a hacer teletrabajar a la mayoría de sus empleados, están contratando a detectives para asegurarse que llevan a cabo sus ocupaciones en casa. Alguien cuelga la noticia pero prefiero no abrirla. Más que nada, por salud mental. De hecho, no termino de creérmela. Tres horas después, vuelvo al tweet y leo decenas de comentarios llenos de ira apuntando a la implantación de un estado orwelliano en todo el planeta. Alguien se pregunta si lo próximo será colocar cámaras en los hogares de los trabajadores.

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Bajo mi cursor y prosigo leyendo diversos tweets que aparecen en mi pantalla. Alguien declara con orgullo lo siguiente: «A partir de hoy voy a obligarme cada noche a saltarme el toque de queda. Aunque sea para dar un pequeño paseo o fumarme un cigarro figurado, considero que se trata de una obligación moral que me dicta mi conciencia ante una medida tan absurda, sin aval científico y totalitaria».

Ha pasado una semana desde que leí esta declaración de intenciones y no puedo evitar preguntarme si este ciudadano habrá cumplido su promesa. Y de ser así, qué sentirá al salir a la calle y al volver. No lo sigo, así que no puedo verificarlo.

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Empiezan a aparecerme retweets en la bandeja de entrada de diversas personas que nos animan a vacunarnos. Durante horas, se reproducen de tal modo que se convierten en tendencia. Un día después, mi bandeja de entrada se llena de retweets de personas anunciando que todos esos tweets pro-vacunas de ayer se encontraban promovidos por una fuerza secreta. La mayoría, sigo leyendo con sorpresa, pertenecían a bots que pretendían «influir y condicionar a la opinión pública y animarles a que se inoculen». A estas alturas, debo reconocer que lo que más me sorprende de esta situación es el hecho de que se le de a los bots el estatuto de sujetos con existencia propia. Lo correcto sería decir que alguien ha creado una serie de bots para difundir un mensaje. No que los bots realizan esas acciones. Pero probablemente el equivocado soy yo que tal vez, -chiste fácil-, después de todo, me haya convertido, a su vez, en un bot.

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¿Están obligados los bots a llevar mascarilla homologada o se encuentran liberados de esa norma?

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A raíz de la tercera parte de mi Diario del cerdo, me salta un anónimo en facebook preguntándome que quién soy yo para intentar urdir una venganza contra un pobre comerciante. Se refiere al párrafo en el que yo aseguraba que, en caso de contemplar al chico de la tienda multiusos sin mascarilla, lo denunciaría a la policía. Y horas después, me acercaría a su tienda con una mascarilla homologada y compraría sonriente una o dos chuchería por unos cuantos céntimos.

Obviamente, no me molesto en contestarle. Hago una captura de pantalla de su mensaje y lo bloqueo. Horas después, no puedo evitar preguntarme no tanto de dónde ha salido este estúpido sino en qué mundo estamos viviendo para que alguien haya tenido a bien manifestarme su opinión en un mensaje privado por algo tan intrascendente.

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En realidad, yo soy escritor. Supuestamente, esto debería ser un diario. Pero, aunque sin dudas la realidad ha tumbado hace tiempo en la lona a cualquier novela y casi todo lo que transcribo es cierto, no puedo evitar incluir pinceladas ficcionales en él. Obviamente, no soy tan cenizo como para denunciar a alguien, aunque ese señor sea molesto, por no llevar mascarilla. En realidad, mi idea era homenajear a La invasión de los ladrones de cuerpos. Terminar esta serie de entradas conmigo convertido en un general delator molesto al ver a ciudadanos sin mascarilla dispuesto a todo para que se cumplieran la ley y el orden. El orden coronavírico. Pero, tras el mensaje del hater, desecho la idea. No me apetece que, por la inmadurez reinante o por alguna confusión, me salten incluso personas conocidas en facebook afeándome mi conducta (inventada).

¿Dónde quedó la inteligencia para leer entre líneas? En una época donde muchos se jactan de poseer un sinfín de libertades, (sin plantearse si les han sido dadas o han sido conquistadas) quienes reinan realmente son el fecundo matrimonio entre los prejuicios y la censura.

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Me pregunto si ese tipo ha leído a Dostoievsky, Ernesto Sábato, Tolstói o a Thomas Bernhard. Memorias del subsuelo, El túnel, La sonata a Kreutzer u Hormigón serían imposibles de escribir bajo este estrecho punto de vista. También es cierto que todas ellas se presentaban como novelas y no como diarios. Y que, aún así, removieron conciencias y fueron foco de denuncias como la sufrida por Bernhard en Austria a raíz de la publicación de Tala.

En fin. Todavía recuerdo aquella ocasión en que le leí a un amigo mexicano el pasaje de una obra mía (sin publicar) en el que el protagonista destrozaba con su verborragia la burocracia de su país. Hacía una escultura literaria cochambrosa del funcionamiento de los organismos de su estado. Se lo tomó como algo personal sin intentar profundizar en ningún momento en los mecanismos complejos de las obras de arte, las cuales pierden gran parte de su sentido y valor si no son peligrosas.

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Mucho me costaría en realidad denunciar al chico del comercio multiusos. Básicamente, porque es afable. Probablemente siente algún remordimiento por lo que dijo hace varios días. Hoy estaba tomando un café en la terraza del bar donde suelo hacerlo y me saludó a lo lejos con muchísimo entusiasmo. Daba la casualidad, eso sí, que llevaba colocada una mascarilla homologada. No sé si se hubiera comportado del mismo modo de usar una que no lo fuera. Así que seguiré desviándome para no encontrármelo durante un tiempo prudencial. Me pone un poco nervioso cruzármelo a menudo. Un sentimiento que -aclaro- es real. No estoy en este caso inventando.

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Un poco enojado después de los acontecimientos de los últimos días, me dedico a transcribir noticias en este diario que voy leyendo en twitter, facebook y los periódicos sin dar opinión alguna. Intentando ser lo más aséptico posible. La primera que llama mi atención es una en la que se comenta que los chocolates de Pascua con mascarillas hicieron furor durante la Semana Santa. Otra vez me asalta la sensación de irrealidad. No sé si el periodista se ha inventado esta noticia o si me encuentro en medio de malévolo e ingenioso cartoon.

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Me juro a mi mismo no volver a realizar comentario alguno durante varios días sobre las noticias que anoto. Aunque me resulta difícil. Estas son las que llaman mi atención conforme voy rastreando la prensa:

Leo que los premiados cocineros navarros Iñaki Andradas y Luken Vigo (restaurante Baserriberri de Pamplona) y el artista y agitador cultural Mikel Urmeneta (Katuki Saguyaki) han creado el Croquetavirus. Un pincho que se come colocándose una mascarilla sanitaria que cubre la nariz y la boca. Eso invalida, supongo, poder degustarlo con las no homologadas que suelo portar.

Leo que una conocida influencer, Marina Yers, asegura que las mascarillas quirúrgicas tienen larvas. Se descubre horas más tarde que para dar crédito a sus palabras se ha basado en unas imágenes reales publicadas por el rapero Flowzet quien reconoce haber utilizado la misma mascarilla desde el inicio de la pandemia. Únicamente usarla como quita multas.

Leo que la mascarilla inteligente de LG, (su nombre es PuriCare Air Purifying Mask) llegó al fin a España el pasado enero. Según parece, además de ser una solución contra el coronavirus, ayuda a respirar a quien la lleve. Cuenta con una batería de 820 mAh que no hace pesada a la mascarilla y permite el funcionamiento dos ventiladores con filtros HEPA. Según reza la noticia, el usuario podrá cambiar el ritmo al que trabajan los ventiladores con un botón con tres configuraciones. Por si no fuera suficiente, el producto se presenta con un diseño ergonómico que agradecerán aquellos que lleven gafas, pues evita que se empañen si está bien colocada.

Leo en una página dedicada a los Pokemon que han lanzado una mascarilla estilo Pikachu para proteger de polvo y gérmenes. El redactor subtitula la noticia con la siguiente frase (o slogan): una forma muy elegante de decir no a la contaminación y a los patógenos.

Hoy, sin dudas, la noticia estrella es que Sanidad echa atrás su medida sobre el uso de las mascarillas en las playas y piscinas en caso de haber distancia social. Sin embargo, sí hay que llevarla si se desea pasear al aire libre. Aunque me había prometido a mí mismo no anotar nada, no puedo evitar poner a continuación entre exclamaciones: ¡Todo muy lógico!

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Leo que el Ayuntamiento de Alicante ha suspendido de empleo y sueldo por un año, siete meses y quince días a un policía local que se negaba a ponerse la mascarilla. Quien afirma en un vídeo que el coronavirus no existe y que la prenda atentaba contra su salud al no permitirle respirar aire puro.

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Aparece Miguel Bosé en un programa de televisión. Afirma que ha consumido dos gramos diarios de cocaína y otras substancias (procesadas quién sabe con qué ingredientes) durante veinte años. Sin embargo, se niega a ponerse la vacuna del coronavirus por motivos de salud.

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Vuelvo a preguntarme en qué estúpida película de serie B estoy viviendo. ¿Se ha transformado la realidad en una novela de J.G.Ballard? ¿Qué coño está ocurriendo?Shalam

غالبًا ما تكون عمليات البحث هروبًا مما نحن عليه حقًا

Las búsquedas muchas veces son huidas de lo que realmente somos

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:…..el olivo es fundamental…..muy valioso…..muy necesario………..sonrisa
    2ºimagen:…..las imagenes fijas las modifico todas y nunca muestran todo el contexto……mi 1ºhappening fijo es convertir a todas las fig humanas en chicas al modo poster de queen-jazz-1978….mi 2ºhappening fijo es sustituir todos los listones de la empalizada en cajas de muertos de la ciudad de la union, a 10 km de cartagena, todas pulimentadas…………………
    3ºimagen:…..el happening es ir con toda la foto a la hoguera (prohibido el negro)………..o sea paso de los puntos suspensivos al rectangulo negro(rothko) cuando muevo el raton del pc hacia abajo……………
    4ºimagen:….si, si, claro, antes y despues de tomar chocolate nogueroles…..(todo hasta llegar a quien sabe donde)…..1920-30-45-……….sputnik s.XXI…+++++++++………………
    5ºimagen:…..otros dos patogenos….otros dos objetos de juego……..(duchamp-1900)…..
    PD:….https://www.youtube.com/watch?v=40gUx-aOhV8….mira que expectacion hace la pianista que va a lo paloma chamorro….. jajajjjjj….(los danzantes a divertirrrrrrrrrrr)…….mira mulata escucha su cantarrrrrrrrr…..
    PD:….el personaje de papito quiere renacer o esta necesitado o ha adelantado su biografia……………… ……..papitooooooo…risa….

  2. Alejandro Hermosilla on

    1) El encuentro entre Justine de Sade y un anuncio de Dior en plena era del coronavirus. 2) Yo cambio toda la escena por una reunión swinger. Los intervinientes van poco tomando contacto con el medio y se observan determinando futuros encuentros y roces. 3) Thomas Bernhard pensando en urdir una novela en la que incinire a todos los pensadores griegos. Los griegos lo jodieron todo. Absolutamente todo. En eso piensa Bernhard. 4) Bugs bunny atrapado. Todos como en toy story deseando que la panadería se vacíe para quitarse la mascarilla y moverse en libertad. 5) La nueva portada del nuevo libro de Alfonso García Villalba. «Esquizorrealismo 2». PD: lo mejor de la pianista no es únicamente su peinado Chamorro sino sobre todo su entusiasmo al tocar. Su Temple. Papito desde luego no fue un afortunado título ……………..

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