Los novios

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Básicamente, mi vida bascula actualmente entre dos polos: resolver un papeleo interminable para poder continuar en México y la escritura de Ruido. En estos últimos días no he sacado tiempo ni para leer. Miento. Leí hace unos días En brazos de la mujer madura, el clásico libro de Stephen Vizincey y comencé Infierno de August Strindberg. No mucho más he logrado hacer. Sigo bastante agotado psicológicamente y cuando me siento fresco, dedico mi tiempo a Ruido. Estoy tan cansado que tampoco me siento capaz de escribir con regularidad en averíadepollos. No tengo actualmente nada que decir además de que Ruido avanza y eso es ya en sí mismo una buena noticia. Tal vez la mejor dentro de lo que está siendo un año bastante complicado que más que nunca estoy pudiendo solventar y sobrepasar gracias a la literatura. ¡Cuánto le debo a este arte! Me es difícil valorar cuánto pero sé que es mucho.

A veces pienso que tal vez se deba al hecho de que la literatura haya salvado mi vida en más de una ocasión que apenas me he presentado a premios o buscado reconocimientos que muchas otras personas han conseguido con relativa facilidad. ¡La literatura me ha salvado la vida! Parece una frase hecha pero ella y yo sabemos que no lo es. Y es por este motivo que podría dedicarme por entero el resto de mi existencia a cultivarla sin que importara demasiado el exterior.

De todas maneras, entiendo que esto podría ser contraproducente. A la literatura no sólo se la premia trabajando en ella. También dándola a conocer. Creciendo. En dos o tres semanas se publicará una novela y entiendo que nuestra relación se verá un tanto modificada aunque en lo esencial, no va a cambiar. Probablemente nos convirtamos en unos de esos enamorados que se besan en público tras mucho tiempo de verse secretamente a escondidas y al fin, reconocen su amor delante de los demás. ¿Quién sabe? Sé que mi vida ha cobrado sentido gracias a muchos de los libros que leí y confío que alguno de los que lentamente voy a ir comenzando a publicar, den asimismo aliento y vida a alguna persona pues probablemente esto acabe con la deuda entre la literatura y yo. Pasemos a ser amistades agradecidas mutuamente por habernos acompañado en todo tipo de circunstancias desde que nací y, de entre todos mis amigos de infancia, la elegí a ella como la más duradera y fiel, al comprender que podía contar con su ayuda allí donde fuera y ocurriera lo que ocurriera. Como así ha sido. Y lo que es más asombroso y espectacular, así está siendo. Shalam

 ما حكّ جْلْْْْْدك مثل ظْفرك

Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin

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Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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