Don Vito

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Encuentro que tanto el arco biográfico como la descripción de la personalidad de don Vito Corleone realizada en las dos primeras partes de El padrino son perfectas. A todos los espectadores les queda claro quién y cómo es el cabeza de familia en los cinco impresionantes minutos iniciales del filme. Bastan esas tomas para describir la grandeza de un hombre que, a pesar de ser un asesino, posee un férreo código moral y transmite mayor confianza en su modo de proceder que los políticos y las instituciones sociales. En realidad, don Vito no es una gran amenaza para el estado norteamericano. De hecho, su figura es la complementaria de las oficiales. Nace para suplir las fallas y carencias del gobierno. En ningún caso, para acabar con él. Y por eso es tan respetado y querido por sus prosélitos y semejantes. Porque no es un anarquista ni atenta contra nadie. Cuida a los suyos por todos los medios posibles (entre ellos, por supuesto, el crimen y la extorsión) y no permite que le falten al respeto ni le den órdenes. Pero se encuentra dichoso de vivir en América y de su herencia italiana. Esa es su grandeza y también su enorme capacidad de seducción. Que, a pesar de los crímenes que lleva a sus espaldas, en realidad, cree en la familia y la amistad. Es un hombre de palabra y de honor que se rige por códigos antiguos de lealtad y fidelidad cuyos enemigos no son las instituciones estatales sino el resto de familias deseosas de repartirse un enorme pastel económico por medios ilegales o, en el mejor de los casos, alegales.

El don Vito interpretado por DeNiro es majestuoso. Es un hombre elegante y lleno de misterio. El asesinato que comete de don Fanucci durante la festividad de San Roque es apabullante. Posee una belleza bestial. La escena de la persecución por los tejados de una Nueva York costumbrista es evocadora y poética, casi mística, a pesar de que concluye en un acto violento. Realmente, eso es lo que ocurre con don Vito. Que, desde su niñez, parece un predestinado y hay ecos de santidad en su conducta y comportamiento. Don Vito es mitad diablo, mitad ángel. Alguien tradicional que detesta el libertinaje y ama la sencillez. De hecho, siempre está degustando las naranjas como si a través de ellas estuviera en contacto con la sal de la vida o su sabor lo transportaran a su querida y añorada tierra siciliana.

Don Vito es huérfano y emigrante. Es un hombre que ha tenido que empezar de cero. Conoce la desgracia y el dolor de primera mano. Sabe lo que es el sufrimiento. La carestía. No tener nada. Y por eso el poder lo aprovecha para reparar muchas injusticias y favorecer a sus allegados. No tanto para intimidar y mucho menos para caer en el pozo de la perversión. Comparado con ciertos políticos, es un hombre recto. Y probablemente también sabio. Alguien que no olvida y utiliza la venganza y el crimen para intentar restituir un estado de justicia original. Un objetivo que no obstante nunca consigue porque, al fin y al cabo, su mano ha abierto la puerta del infierno en varias ocasiones. Un anhelo insatisfecho que lo perseguirá hasta la tumba y servirá de acicate a su hijo Michael. Quien, desde el mismo momento en que comete su primer crimen, se encuentra también condenado a fracasar en su intento de ser un hombre integrado completamente en la sociedad.

Tengo la interpretación de Vito llevada a cabo por De Niro como una de las tres mejores de su vida. Las otras dos serían sus intervenciones en Taxi Driver y en El cazador. De Niro está realmente descomunal. Hay una seguridad en su mirada casi mefistofélica. De hecho, su don Vito posee un tono fáustico irresistible. Elegancia y vitalidad operísticas. Pero Marlon Brando estuvo igualmente soberbio. Lo mejor de todo, es que compuso su personaje con tanta naturalidad que resulta imposible imaginarlo con otro rostro. En realidad, según parece, Brando no se esforzó mucho. Simplemente se dejó ir. Sí que -debido a su fama de díscolo- tuvo que emplearse a fondo para ser aceptado por los productores, pero una vez en el plató, se comió la pantalla. Movía la mano y parecía que desplazaba planetas. Hablaba y parecía que el que lo hacía era Dios. Gesticulaba y el mundo se paraba. Acariciaba a un gato y no había quien no sintiera un escalofrío en la espalda.

El Vito Corleone de Brando es un patriarca mítico lleno de humanidad. La dignidad con la que se despide de su hijo Sonny es deslumbrante. Avasalladora. Brando no actúa, levita. Borda su interpretación con majestuosidad y suma facilidad; como si hubiera estado predestinado desde su nacimiento a encarnar este papel. Su muerte, imitando a un monstruo en un pequeño huerto, se encuentra entre las escenas más memorables jamás rodadas. Asimismo, sus pequeños arranques de ira así como sus abrazos, miradas, resoplidos y, sobre todo, sus silencios y miradas fijas, llenas de dureza y sabiduría, bastan por si mismas para llenar la pantalla y dar sentido a más de cien años de cine. Y, aún diría más, para justificar la existencia de muchas personas que lo más cerca que han estado de creer en la existencia de Dios ha sido observándolo bailar con suma elegancia en El padrino o El último tango en París y al realizar su cautivador y delirante monólogo en Apocalipsis nowShalam

يظهر الدونية ويثير غطرسة العدو

Aparenta inferioridad para estimular la arrogancia del enemigo

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen……la boca rolling stones y en la lengua un corazon ………(!!!) tambien lo hizo……
    2ºimagen…..dedo en la sien y ¡puff!….. la camara esta muy alta, encima de la farola de la calle……..
    3ºimagen…..esta si que es cojonuda: el sordo de “tristana”mirando al balcon donde catherine deneuve hace un exibicionismo y el hijo de saturna se retira a sus practicas onanistas…………..
    4ºimagen……habria que sentar en el sillonete una tableta de mantequilla junto a una mata de pelo rizado….(homenaje a rene magritte y a su obra “la explicacion”)…………….

    • La segunda y la tercera imagen me gustan mucho. Sobre todo, como bien dices la tercera. La imagen de el sordo de Tristana mirando a Deneuve. También la segunda. Una muerte sin oposición. Muy bueno el lienzo La explicación. No lo conocía. Nunca le había prestado atención. Vino y zanahoria. Abrazo.

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