Violencia ficción

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Creo que la diferencia entre el primer Tarantino y el último radica en que, en sus inicios, el monstruo de las galletas del cine norteamericano escogía por lo general la opción más sorprendente, la más gamberra o la más corrosiva. Para entendernos, la más políticamente incorrecta. Y además, lo hacía bien. Le parecía mejor que los personajes tomaran cocaína que no lo hicieran; que torturaran que no lo hicieran; que pronunciaran versículos bíblicos en medio de una matanza que no lo hicieran; que contaran chistes sexistas mientras se tocaban los cojones que no. Entre guardar la compostura o hacerlo saltar todo por los aires, la opción de Tarantino estaba clara: mejor destrozarlo todo. De hecho, siempre se apartaba de la óptica del espectador medio. Era desagradable, jocoso y capcioso. (Pienso por ejemplo en el desastroso polvo entre Louis Gara (Robert de Niro) y Melanie Ralston (Briget Fonda) en Jackie Brown). Ya que por lo general hacía lo contrario de lo que se esperaba de un joven cineasta inexperto ávido por conquistar Hollywood. Algo que no ocurre ni en Django desencadenado ni en Malditos bastardos o en Érase una vez en…Hollywood. ¡Ojo! Las tres -sobre todo, Django– me gustan. Pero sí percibo con claridad que el primer Tarantino las hubiera concebido de manera un poco distinta. Inesperada e imprevisible. Con más mala leche. Y que probablemente en el caso de Érase… no hubiera cambiado en principio la trágica historia de Charlie Manson sino que se hubiera complacido en filmar la matanza llevada a cabo por el célebre psicópata y cantatutor folkie entre gloriosos y épicos acordes vocales de una canción de The Mamas & The papas, The Supremes o -si se hubiera puesto un poco más gótico- de The Doors o Glenn Danzing. Y sí que puede que, tras ese baño de sangre, sí se hubiera cargado al perturbado que acabó con la melosa e idealista era hippie. Pero nunca antes. Porque lo que Tarantino no hacía en sus primeros filmes era moralizar. Por lo general, hacía lo que le daba la gana. Era un hijo de la gran puta que, a pesar de su amor a la era pop, no le importaba darle unos cuantos sopapos con el objetivo de enderezarla o terminar de una vez con ella.

Al primer Tarantino le importaban los hechos, al segundo la moral y la consecuencia de los hechos. Ambos me gustan pero sí que percibo que el primero no tenía miedo. Actuaba, filmaba y luego reflexionaba. Y el segundo, primero piensa y después filma. Es mucho más cerebral. Tiene pavor a sufrir un descalabro en taquilla y estoy seguro de que desecha infinidad de chistes y diálogos para estrenar sus filmes sin excesivos problemas. Esos chistes y diálogos que eran, sí, el jugo de sus primeras películas, en los que se encontraba implícita una jocosa y ácida reflexión sobre la cultura contemporánea cuyo impacto sobre territorios pertenecientes a la cultura basura y B  ha sido tremendo.

Ciertamente, lo mejor de Pulp fiction es que era un filme abierto. Lleno de posibilidades. Era una naranja que se podía cortar por cualquiera de sus partes y dar el mismo sabor. Ayer lo vi después de más de dos décadas y no me pareció tan bueno como cuando se estrenó, pero sí que percibí que abría muchos caminos. Era una divertida hamburguesa que, con el tiempo, ha ido creciendo hasta el punto de que entiendo que -aunque no se la cite- se encuentra detrás tanto del auge como de la pervivencia de determinados artefactos pop que, cuando la película fue estrenada, parecían completamente agotados. Exhaustos. Y revivieron de golpe como si fueran zombis de George. A. Romero. Por cierto, que también ayer leí que un muerto viviente que estaba destinado a resucitar en Pulp Fiction era Mickey Rourke. Según parece, Tarantino había pensado que él interpretara el papel de luchador que, finalmente, llevó a cabo Bruce Willis. ¡Una lástima! Porque creo que, de haber aparecido allí, a Rourke le hubiera ocurrido probablemente lo que a Travolta. Que su carrera hubiera alcanzado nuevos bríos a los que nunca llegó. Ni tan siquiera cuando interpretó de manera excelsa, tortuosa y dolorosa el maravilloso personaje que le cedió Darren Anofosky en esa sucia oda sleazy a la cultura popular llamada The wrestler. Un bombón destructivo sobre un perdedor que le vino como anillo al dedo y, en cierto sentido, puede ser considerado su intenso y furioso canto de cisne como actor.

Creo que, aún más que en el cine, el influjo tanto de Reservoir dogs como de Pulp fiction ha sido decisivo en la televisión posterior. Ciertas conversaciones, maneras de enfocar historias cotidianas o vulgares y filmarlas que aparecen por ejemplo en Los Soprano o Breaking bad beben directamente de los filmes de Tarantino. Y, desde luego, no es difícil imaginar por ejemplo Pulp fiction como serie. Creo sin dudas que un personaje tan carismático como Jules Vinnfiels (Samuel L. Jackson) merecía un spin off en donde pudiéramos seguir sus andanzas tras dejar la Mafia y convertirse en un vagabundo; un nuevo Kung Fu. Que no estaría de más una precuela dividida en varios episodios en los que asistiéramos a la transformación de Vincent Vega (John Travolta) en un gangster y su introducción en las filas de Marsellus Wallace. Y que, por supuesto, alguien como el Sr. Wiston Lobo (Harvey Keitel) hubiera debido tener alguna miniserie de cómic en su honor o, mismamente, otro spin off televisivo cutre y, al mismo tiempo, lleno de vida e ingenio. Shalam

هناك شيء خطأ فعله الل. لقد وضع حدودًا على كل شيء ما عدا الهراء

Hay algo que Dios hizo mal. Le puso límites a todo menos a la tontería

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1º imagen…..esta habitacion se convertiria en un granero y despues los dos humanos en dos grandes cintas aislantes en la misma postura que estan (homenaje a jeff koons)….(se usa el material que se prefiera)
    2ºimagen….aqui trazariamos una equis……una equis absoluta………una equis pura…………
    3º imagen…..delante del armado habria un hormiguero de tamaño XXXL…………
    4ºimagen……hacia donde se dirige m.rourke con esa plancha, no hay nada…..el vacio……(homenaje a man ray y a su obra “el regalo”)………………los fakires de la india…..contrata a un fakir de la india………
    https://www.youtube.com/watch?v=5GFYS43-D4w….”el regalo” lou reed en 1984….bacilon….como el fraile que cogia el dinero con dos dedos, el guitar a punto del descarrilamiento, los coros los hace el organo y ese tufillo a reggae con el que se toca…………………..

    • Me han gustado sobre todo la intervención en la imagen de Rourke y la inmensa equis. Muy bueno Lou Reed. En otra dimensión.

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