Corto

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¿Cuál es la grandeza de un personaje como Corto Maltés? A mi entender, radica sobre todo en un aspecto. Ser un hombre de acción y abocado a la aventura que a la vez es silencioso. Se percibe que sabe guardar un secreto y nunca, no importa lo enamorado que pueda estar o la amistad que tenga con alguien, termina de entregarse del todo. Lo habitual en los héroes de acción es que hablen incesantemente al ritmo de sus aventuras o de las balas que emergen de sus ametralladoras y que, en caso de callar, sea más por su propia incapacidad que por una decisión resultado de su carácter. Pero el silencio de Corto Maltés además de intrigante, corta como el filo de una espada. Se pierde en las brumas de la leyenda. Por lo que cada una de sus palabras y gestos poseen una inmensa resonancia. Lo que explica probablemente el que sea un personaje de un intenso magnetismo al que no importa que se lo retrate en primer plano, puesto que siempre parece una sombra o estar tapado por un nube, además de hablar su propio lenguaje diferente al del resto de la sociedad e incluso del sin fin de piratas, ladrones, locos, aventureros e idealistas que conoce en su camino.

¿En qué cree Corto Maltés? Nadie podría decirlo con seguridad. Probablemente en la libertad que por supuesto entiende a su modo. Porque unas veces, se le puede ver luchando y arriesgando su vida por la liberación de un pueblo oprimido y otras, por conseguir un tesoro oculto con el que enriquecerse y poder disfrutar de una serena vejez en una pequeña villa portuaria europea, recordando sus cientos de aventuras y las decenas de países y mundos vistos. Lo curioso de Corto es que no da la impresión de confiar demasiado en sí mismo. Me explico. Sí que se percibe que es muy consciente de sus capacidades. Su sentido del humor y su sempiterno sentido del riesgo demuestran que posee un carácter férreo. Pero desconozco si él mismo se considera una persona ética. En cierto modo, su forma de imponerse a la ley, tal vez lo sea. Porque Corto construye nuevos valores imponiéndose a la injusticia colonial y militarista. Lo que no implica que él se fíe mucho de su propio carácter. Pues Corto es el hombre que siempre oculta un as en la manga. Que sabe que, por prudencia, debe guardar una bala en su recámara incluso viajando con su mejor amigo pues al fin y al cabo, se educó en un mundo cuyas taimadas reglas se encontraban marcadas por el colonialismo. Ese mundo de sobornos, pirateo y espionaje del que es tanto cómplice como antítesis, del cual brota su insólita compostura de antihéroe.

Creo en cualquier caso, que la grandeza de Hugo Pratt fue crear un personaje solitario e individualista a tono con los nuevos tiempos que únicamente era leal a su propio corazón. No poseía más bandera que sus recuerdos y en cierto modo, simbolizaba el pasado, pues procedía de la época en que se habían alcanzado a delimitar los límites del mundo. Además, Corto Maltés era la suma de muchas contradicciones. Era un pirata noble. Un vagabundo con mucha cultura. Un idealista enamorado del oro. Un materialista capaz de dar la vida por la justicia. Un hombre hecho a sí mismo con una personalidad refulgente cuyo rastro sin embargo era muy difícil de seguir. Recordaba a esos míticos marineros italianos y españoles que surcaron durante siglos los océanos pero también a esos complejos y desgarrados héroes que aparecen en las novelas de Joseph Conrad. Era un escéptico que no dejaba por ello de disfrutar de la existencia. Un joven nacido sin línea del destino en la mano que, al apercibirse de ello, de un tajo de puñal, se hizo una propia. Como si su vida fuera a estar guiada por su propia voluntad y no la de los dioses. Y pudiera aparecer en cualquier lugar y momento, como un fantasma. Palabra que probablemente sea la que mejor defina a Corto Maltés. Un héroe procedente del crepúsculo del humanismo que con su mera presencia, y sin necesidad de pronunciar una palabra, mostraba el mal de los imperialismos y anunciaba que frente a los vaivenes y temporales de los tiempos modernos, el ser humano tendría que convertir su alma en un refugio. Una isla en la que poder volver a soñar, reverdecer utópicos, cristalinos paisajes que ya nunca más serian parte de su horizonte. Shalam

اِبْنُ آدَمَ يُرْبَطُ مِنْ لِسَانِهِ وَالثَّوْرَ مِنْ قُرُونِهِ

Al ser humano se le pilla por la boca y al toro por sus cuernos

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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