Mundo fantasma

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La primera vez que leí Ghost World quedé fascinado o más bien, noqueado con su final. Nunca hubiera pensado que aquel cómic fuera capaz de describir con tan precisas y dolorosas dosis de nihilismo evanescente el tránsito de la adolescencia a la vida adulta de dos jóvenes muchachas. Recuerdo que mientras lo leía, me entretenía con las múltiples rarezas y extravagancias que allí se narraban y con esa atmósfera de filme lynchiano que me hacía salivar. Comprendía perfectamente las motivaciones de las dos amigas e incluso de un personaje tan gris (y bien construido) como Josh y disfrutaba de cada una de las anécdotas que vivían. Me imaginaba que la obra terminaría, enlazando con su principio, dando así la razón al título del cómic. Nada en el fondo habría sucedido en sus páginas a imagen y semejanza de lo que suele ocurrir en la fantasmagórica realidad occidental. Sin embargo, la conclusión preparada por Clowes no era en absoluto esta. Y desde el momento en que Enid suspendía el examen de acceso a la Universidad, se sucedían una serie de viñetas llenas de tristeza y desencanto que enfatizaban la soledad total y absoluta de sus personajes. Cómo ambas chicas, en gran medida, habían acabado por convertirse en aquello que deseaban evitar por todos los medios. Habían quedado absorbidas por las dinámicas rígidas de ese mundo adulto en el que la extrañeza no procede tanto de los sucesos y vivencias sino de su irreflexivo mecanicismo.

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Si he de ser sincero, el magnético efecto que me produjo Ghost World se diluyó en posteriores relecturas. Algo que no me ha ocurrida nunca con El guardián entre el centeno; (libro que suele golpearme en cada visita con tanta intensidad como la primera vez que lo abrí). Pero, a pesar de todo, guardo en un lugar especial de mi memoria el cómic de Daniel Clowes que entiendo era capaz de realizar una radiografía actualizada del frikismo y la extrañeza americanas. De conectar perfectamente esa Norteamérica descrita por Thomas Pynchon en sus libros, David Lynch en sus filmes, Frank Zappa en la música, Robert Crumb en el cómic y un buen cúmulo de artistas en lienzos protagonizados por personajes inadaptados, solitarios adolescentes o serial killers con la esquizoide generación X que reinaba en la década de los 90 cuyos vaivenes ponían de manifiesto con claridad la absoluta desintegración social.

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No puedo evitar sentir un desgarro al ir comprobando cómo dos personas como Enid y Rebecca que con tantas fuerzas odian la mediocridad, acaban cayendo en ella. Casi como si fueran absorbidas por un agujero negro. Convirtiéndose en un par de espíritus de ese mundo fantasmagórico y sombrío del que se reían e ironizaban hasta hacía muy poco.

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Según parece, el título de la obra lo extrajo Daniel Clowes de una pintada que vio en el barrio donde vivía. Pero podría haberlo sacado de otras experiencias. Yo recuerdo, por ejemplo, que cuando leí Ghost world, en la televisión española era líder de audiencia el programa Crónicas marcianas. En una ocasión, le quité el volumen a la emisión, puse un disco de Chet Baker y encendí un cigarrillo. Contemplando el atajo de raros personajes aplaudidos vorazmente por el público acompañado por la voz aterciopelada de Baker en medio de la madrugada, sentí que yo también era un personaje más del cómic de Daniel Clowes. En realidad, toda la ciudad en la que me encontraba. Todo el país. Y el resto del mundo.

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Hace años Ghost world me recordaba también a La mamá y la puta por el afán de los personajes de hablar y hablar y caminar y frivolizar sobre cualquier aspecto de la vida sin ser capaces de concretar nada en absoluto. Y, a su vez, por su capacidad de convertir la atmósfera muy particular de una ciudad, el extravío de unos pocos personajes, en símbolo de toda una época y generación.

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Ghost world iba un paso más allá de Raymond Carver. Aquí no eran las situaciones las que eran extrañas sino la realidad. Los personajes. Y finalmente, su aceptación de la normalidad social. Su resignación a la integración.

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En Ghost world, cada diálogo de Enid y Rebecca escondía una frustración, cada una de sus bromas, un fracaso y cualquiera de sus cambios de aspecto revelaba su imposibilidad de hacer realidad sus deseos y sueños. La mayor parte del tiempo lo pasaban riéndose de los demás y al final, las que daban pena eran ellas. Algo tristísimo. Porque, en verdad, tampoco ninguno de sus conocidos o familiares se elevaba por encima de la mediocridad. Todos parecían estar consumidos por el sistema. Estar conectados a una fuente de energía neurótica. El mundo fantasmal era el mundo real

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Debido al éxito del cómic, pronto se llevó a cabo una adaptación fílmica que estuvo a cargo de Terry Zwigoff. Pero, en realidad, es bastante decepcionante. Porque Zwigoff, a pesar de contar con la ayuda de Clowes, no fue capaz de captar la atmósfera del cómic. Se quedó en la mera superficie. En los manierismos. En tierra de nadie. De hecho, hay otro filme cercano en el tiempo cuyo cartel realizó Clowes que, sin ser capaz de reflejar el onirismo del cómic, es mucho más fiel a su mundo. Me refiero a Happines de Tod Solonz. Una obra que, en cierto sentido, podría ejercer de continuación de Ghost world.

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En realidad, los protagonistas del filme de Zwigoff ya no eran tanto la pareja de muchachas como el personaje interpretado magníficamente por steve Buscemi. Esto quiere decir que la película era bastante diferente al cómic. Tomaba un rumbo muy distinto. Pero no terminaba de aclararse. Ni profundizaba en el mundo adolescente ni en el adulto. Lo más justo que se puede decir de ella es que si Enid y Rebecca la hubieran contemplado en el cómic de Clowes, le hubieran dedicado dos o tres frases mordaces de esas que duelen y hacen daño. Pellizcos de impotencia en cualquier caso por la incapacidad de ambas de plantear una alternativa a la triste realidad. Shalam

غالبًا ما تكون الأسرة الفارغة حزينة

Las camas vacías suelen ser tristes

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:….pressing catch1……
    2ºimagen:…..la pompa me recuerda a jeff koons………….la pompa se pega en la patilla de tres brazos que se marca la morena…………sr=sonrisa………………
    3ºimagen:…..las tres puertas y el cubo de basura a cual de ellos mejor…………..
    4ºimagen:……la camara esta fuera……….la camara esta dentro……….
    5ºimagen:…..pressing catch2………..
    PD:….https://www.youtube.com/watch?v=Ze8VXOVE3QM….a chet baker seguro que le gustaba este jimmy durante………..celestial……………

  2. Alejandro Hermosilla on

    1) Bdsm 2) ¿Quién hace ya pomas de chicles por la calle? Nostalgia. 3) La inercia de la desaparición. 4) Chat casual antes de internet 5) Bdsm2. PD: Impresionante Durante. Impresionante. Frank Sinatra pasado por el filtro de Ghost world.

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