Dudas oscuras

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No todo lo que ha hecho Disney con Star Wars ha sido destrozar el escaso crédito que le quedaba a la saga tras las tres precuelas rodadas por Lucas. Además de ciertas escenas de Rogue One y unos cuantos deliciosos minutos de esa road movie espacial y retro que es Han Solo, también ha ayudado a crear un cómic sobradamente interesante como el Vader de Soule y Camuncoli. Una de las incursiones más ágiles, divertidas y sagaces en el alma de uno de los mayores azotes de la galaxia. Uno de los villanos más míticos jamás construidos debido probablemente a la dimensión heroica que antecede a su conversión en monstruo del mal y el misterio sobre su origen que durante años lo acompañó.

Vader comienza justo donde termina el vibrante Episodio III. Anakin todavía no es un sith en condiciones. Muchos de los lugartenientes imperiales dudan si deben obedecerlo. Es un nuevo aprendiz pero aún no tiene la categoría de Maestro. Se encuentra a prueba del Emperador Palpatine. Está obligado a matar a un jedi y disponer de su sable para profundizar en el lado oscuro de la fuerza y es desafiado constantemente por sus aliados y enemigos. Él mismo contrata a soldados que lo ataquen puesto que desea conocer sus límites. Vive en continuo estado de alerta. Descubriendo las nuevas facetas del mal que surgen en su camino y despidiéndose de su pasado jedi no sin ciertas dificultades.

Como vemos, la premisa de la que parte Vader da para mucho y, eso sí, afortunadamente Soule la desarrolla y amplifica con soltura. Con respeto absoluto a la tradición e innovaciones como la subtrama de los Inquisidores que crean nuevas bifurcaciones jugosas en la historia. Es cierto que Vader no es un cómic sobresaliente. No es From hell por ejemplo. Pero sí notable. Sigue el camino correcto con equilibro absoluto y guiños que no son una simple concesión a los fans sino que tienen un sentido y una justificación muy claras dentro de la historia. La visita final de Anakin a Mustafar es memorable. Sus dudas son creíbles. En esencia, es ya una máquina del mal pero de tanto en tanto recuerda su pasado y no termina de dilucidar si eligió correctamente su camino. A veces tiene visiones o sueños en los que acaba con Palpatine, vence a Obi Wan o sigue siendo el memorable jedi que fue. Todavía no sabe que es padre de dos niños: Luke y Leia. Hay algo de Hamlet en este Vader. Un hombre que lucha contra su debilidad y por enterrar su pasado mientras clava su espada en el cuerpo de aliados y adversarios y ejecuta sus poderes a veces más como una forma de demostrarse a sí mismo que puede seguir el lado oscuro con firmeza que por real necesidad.

Vader es una obra sobre un aprendizaje. Sobre un camino que comienza. Describe con claridad los desfiladeros por los que camina alguien que ya está del otro lado pero aún no ha sido totalmente transformado en un hombre sin alma y está obligado a derrotar a sus demonios precisamente para convertirse en otro demonio. Para lograr transformar su pasado en un recuerdo fantasmagórico, su presente en una oda al miedo y al dolor y su futuro en negra destrucción. Shalam

الخوف هو والد القسوة

El miedo es el padre de la crueldad

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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