Culpables

2

Los temas espirituales son realmente trascendentes. Por eso me abruma y asusta la frivolidad con la que son tratados actualmente. No sé si el retrato que Gustav Janouch dio de Kafka en el famoso libro que nos legó se correspondía con la realidad. Pero sí sé que -independientemente de la verdad o falsedad de su descripción- el escritor checo se encontraba muy preocupado con asuntos que a la mayoría de personas le parecen nimiedades pero él encontraba de suma importancia.

Muchos de los individuos de su entorno consideraban normal -dentro de lo que cabe- que una persona insultara en voz alta a alguien o despotricara con cierta aridez contra un compañero, pero Franz no lo hacía. Kafka observaba en los más pequeños gestos, detalles que ennoblecían o ensombrecían el camino del ser humano. Así, en la indiferencia de varios amigos suyos ante la crueldad o la estupidez, él detectaba una tendencia. Un indicativo del foso, de la grieta por la cual la humanidad podía estar despeñándose. Y por eso, alguien amable con quien charlar, por ejemplo, era una bendición. Una posibilidad de redención.

Kafka era, -en eso casi todos los testimonios coinciden- un hombre tímido y ético. Por eso no atacaba ni responsabilizaba a Dios de los males del mundo sino que advertía en el irrefrenable egoísmo y maldad humanos el germen del Apocalipsis cotidiano. Lo más sencillo para los humanos es culpar a Dios de sus males. Eso es lo que, en cierto sentido, hacían muchos personajes de Dostoievsky. Robar, hablar mal de los demás, matar y blasfemar y más tarde culpar a la divinidad de su infortunio.

Kafka en eso era más sutil. Escuchó el silencio de Dios, dibujó un mundo en el que se encontraba muerto y obligó a los hombres a responsabilizarse de sus faltas. La culpa de que haya hambre en el mundo no es de Dios sino de quienes tienen alimentos de sobra y no los comparten. La culpa de un asesinato no es de Dios sino de quien sostiene el cuchillo en sus manos. Eso es lo que logró ignorándolo. Dándole honores parecidos al caído en la batalla. Que entendiéramos lo que correspondía a los humanos y lo que correspondía a los dioses.

El estallido de un volcán, una enfermedad, la muerte de un niño podían ser responsabilidad de Dios pero un insulto, una traición o un robo era, por contra, responsabilidad de los hombres. Precisamente eso es lo que también hace hostigante su obra. Que no deja espacio a la queja. La mayoría de sus personajes saben que no pueden culpar a los otros ni a Dios de los males que sufren. Así que se saben o se creen culpables aunque en apariencia no hayan hecho nada. Piden ser castigados aunque no hayan cometido ningún crimen. Son culpables digan lo que digan y hagan lo que hagan. Shalam

في كثير من الأحيان يكون التقييد بالسلاسل أكثر أمانًا من أن تكون حراً

Muchas veces es más seguro estar encadenado que ser libre

COMPARTE.

Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:…collage dadaista…………..cabaret voltaire encima de la almohada blanca………
    2ºimagen:…..metamorfeandose en hombre lobo………..
    3ºimagen:…..quien ha sido el asesino?……obras iniciales de r.magrite de contenido detectivesco……….
    PD:…..https://www.youtube.com/watch?v=x8A9Y1Dq_cQ…..estos dos son puro aprendizaje…..voces!!!!…….

    • Alejandro Hermosilla on

      1) cartel de película de Melies sobre Kafka o espectáculo de títeres en Praga. 2) metamorfoseándose en oscuridad. 3) fotografía de portada de revista juvenil en la que se adaptan clásicos literarios. El primer número dedicado a Grandes esperanzas de Dickens. El segundo a Crimen y Castigo. PD: grandes voces, sí. Y rastreando aparece esto. https://www.youtube.com/watch?v=hHLGZxlBpLA ¿Nuevo disco de Cougar? Atento estaré.

Reply To andresrosiquemoreno Cancel Reply