El rey del glam

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Dejo a continuación un nuevo avería dedicado a Igor Paskual. El cual recomiendo leer escuchando uno de los temas de En tierra firme: «Pasos de baile».

El rey del glam

Lo que diferencia a Igor Paskual de otros músicos españoles es ni más ni menos que, tras escucharlo, entran ganas de vivir, de hacer cosas, pelearse con el mundo. Puede tal vez parecer un detalle baladí pero no lo creo en absoluto. Menos en un mundo tan cínico como el nuestro donde decenas de artistas viven instalados en el pesimismo, transmiten apatía y acostumbran a informarnos con todo lujo de detalles de las enormes dificultades que tienen para salir adelante.

No creo que la vida de Paskual haya sido fácil. Al menos en lo que se refiere a su trayectoria rockera. Supongo que con Babylon Chat las vería de todos los colores. Recibiría aplausos, sí, pero también unos cuantos insultos. Y habrá estado lógicamente con el agua al cuello en más de una ocasión. Sin embargo, en sus textos, entrevistas y discos básicamente detecto entusiasmo, ganas de seguir hacia delante, descaro, locura. Y eso lo convierte en alguien imprescindible. Tal vez en los 80, su actitud sería mucho más reconocible dentro del rock español. Pero, a día de hoy, resulta una verdadera rara avis; un eslabón en el que fijarse no sólo por la riqueza rítmica y empuje de sus composiciones sino por la manera de vivir y transmitir el rock. 

No me extraña en absoluto que Loquillo decidiera integrarlo a su banda tras contemplar un incendiario concierto de Babylon Chat en Madrid. Lo que no puede faltar nunca jamás en un músico de rock es actitud. Tocará mejor o peor, (incluso puede no tocar un carajo; eso se puede arreglar sobre la marcha y con el tiempo) pero sin actitud no va a ninguna parte. Y de eso va sobrado Igor. De descaro, nocturnidad y pasión aprendida en discos y grabaciones de Bowie, T-Rex o New York Dolls.  Estoy seguro de hecho de que vive a cien el presente. No tanto porque ignore el pasado sino porque probablemente viva desbordado de proyectos y tenga esa mentalidad kamikaze y punk que obliga a consumir cada día hasta el fondo. 

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Los discos de Igor Paskual me recuerdan a los partidos de fútbol que se jugaban en Atocha o el viejo San Mamés. También en el Sadar. Aquellos partidos jugados en tantas ocasiones sobre césped embarrado tenían mística. Poseían un aura sagrado que convertía a los jugadores en gladiadores y al público en una hostia sagrada dispuesto a comulgar con su equipo. Los encuentros disputados allí serían más o menos vistosos pero el espectador tenía la sensación de que los jugadores lo habían dejado todo. Hasta la última gota de sudor. 

Tengo la impresión de que si Igor Paskual jugara al fútbol, sería un centrocampista correoso y un tanto vistoso. De esos que piensan inmediatamente a qué compañero pasar el balón pero de tanto en tanto se adornan con filigranas que no obstante no dudan en desestimar para que su equipo no pierda el tempo del partido. Estoy convencido también de que sería de esos jugadores a los que les costaría dormir el día antes de la jornada futbolística, pensando en levantar a la afición. Desfilar por el túnel de vestuarios o sacar de esquina en medio de los gritos de multitudes puestas en pie dentro de gradas convertidas en calderas. Y que no regatearía esfuerzos. Sería más proclive al sobreentrenamiento que al golfeo.   

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Creo que Igor logra con sus discos transmitir la intensidad de los derbys vascos. De esos lluviosos sábados por la noche en los que lo único que parece importar es vencer como sea al equipo contrario. Sus discos contendrán mejores o peores temas, pero él siempre da la sensación de haberlo dado todo.  De haberlo hecho lo mejor que sabía. Y eso que podía ser un sello de los músicos de antaño, no es tan habitual actualmente. Lo que convierte, por ejemplo, a cada uno de sus conciertos en un manjar muy deseable para pasar una noche. Una oportunidad única porque nunca sabes bien lo que va a ocurrir aunque, eso sí, la intensidad y el buen rollo estén asegurados.

Ciertamente, Igor tiene la virtud de grabar canciones que se antoja escuchar en vivo. Que parecen destinadas a brillar completamente cuando son interpretadas en directo. Tengo claro por ello que un concierto en un pequeño espacio cerrado de Igor sería una bomba. Que perfectamente podría convertir un miércoles cualquiera en un día memorable con aroma a diversión y glamour. A rock de los setenta travestido y vicioso. Un cruce entre The Faces, Mick Ronson, Slade con unas pocas gotas del pop melancólico del norte de España. 

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De los tres discos en solitario que Igor ha publicado hasta ahora me quedo sin dudas con En tierra firme. Probablemente porque es el más regular y consistente de todos. Aunque los tres están llenos de temas de esos que suben el estado de ánimo y nos hacen mover los pies.

Realmente, si alguien decidiera realizar un recopilatorio de ese trío de obras, saldría un Lp muy potente. Casi un clásico. Uno de esos discos en los que cada tema es prácticamente un single. Un puñado de canciones con una vena melódica muy acusada y disfrutable llenas de marcha, guitarras infecciosas y correosas que probablemente hubieran puesto patas arriba unos cuantos bares y clubs durante los 80 junto a los consabidos clásicos de Burning, Ilegales o Loquillo.

Además, Igor siempre logra darle una vuelta más a cada composición. Siempre hay un detalle inesperado en cada una de ellas. Un cambio de ritmo, un corte abrupto, un arreglo casi carnal. Algo que logra que termine tatareando incluso algunos temas suyos que en principio no me convencen del todo. ¿Cómo no hacerlo dado su voraz entusiasmo; esa fascinante locura por el rock y la vida que lo convierten a día de hoy, sin dudar, en el rey de ese solitario castillo que es el glam español? Shalam

من يمشي بخطوات كبيرة لن يذهب بعيداً

El que camina a grandes zancadas no irá muy lejos

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen….plumas de gallinas de la guinea….
    2ºimagen……la mania de las «gorricas» de ejercito(en este caso transformada ferrari)……..
    3ºimagen…no conocia a igor paskual(lo miro un poco) y lo entiendo todo…(no hay voz, ni composicion,ni ná de ná
    4ºimagen…..le veo un poco»careto» de edu soto…sonrisa……
    5ºimagen…..el hombre bala (lo pone a huevo el colega)………
    6ºimagen…….otro «ramoncin» al canto……….
    PD…..https://www.youtube.com/watch?v=lo4-b4rOsYE…steve harley-come up and see me(make me smile)…1975.

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Anuncio de Heineken. Suena «El rey del glam». 2) Soldado escocés antes de partir a una guerra. Cambiamos la guitarra por un fusil. 3) pero, Avelina, sí hay actitud y con esa actitud transmite más que muchos refinados músicos. 4 Duncan Dhu: Autobiografía. 5) Circo beat. De gira con Fito Paez. 6) El espíritu de Slade. PD: Me llama la atención lo cuidado del estudio televisivo. El respeto con el que tratan a los rockeros.

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