Fantasía envolvente (2)

2

Dejo a continuación el segundo avería dedicado a Frank Frazetta. En este caso concreto, consagrado a resumir brevemente sus logros alcanzados con los magníficos retratos de Conan que realizara en la editorial Lancer Books. El cual recomiendo leer escuchando uno de los temas de la banda sonora realizada por Basil Poledouris para Conan el destructor: «Drum prelude/ Main Title«.

Fantasía envolvente (2)

El Conan de Frazetta fue completamente revolucionario y original. Porque Frank no se basó tanto en las descripciones realizadas por Robert E. Howard como en las sensaciones que le transmitía el personaje.

Frazetta obviamente no creó a Conan pero, en cierto sentido, lo reinventó. Contribuyó decisivamente a la construcción de la imagen del icónico guerrero que la mayoría tenemos en la cabeza. De hecho, es su Conan y no el de Howard aquel con el que identificamos al cimerio. Así que, en gran medida, él fue el responsable del furor que creó en miles de lectores desde la década de los 60 hasta la actualidad. Algo de lo que tomaron nota, por ejemplo, los ejecutivos de la Marvel. Quienes tuvieron muy claro dónde debían mirar estéticamente para convertir al guerrero en un icono de las masas: en los lienzos de Frazetta. Algo lógico. Porque sus portadas eran directamente bestiales. Rotundas. Una salvajada. ¡Puro heavy metal!

El Conan de Frazetta parecía una mezcla entre un salvaje primitivo, un indígena y un guerrero mitológico. El artista norteamericano reivindicaba y ponía de manifiesto su furor dionisiaco en medio de asombrosos paisajes abisales.

Creo que este aspecto, además de los precios accesibles de las ediciones de bolsillo realizadas por Lancer Books, es esencial para comprender el gran alcance y éxito de sus creaciones. Un delirio onírico que apuntaba directamente al instinto. A las vísceras. Al combate sangriento, la celebración orgiástica, la fantasía y la brujería. Al mirarlas, cualquier lector tenía la sensación de que se perdía algo grande si no se adentraba en el libro que preludiaban. Porque parecían anunciar hechos sumamente trascendentes. Inmensas batallas en medio de tierras ignotas que, aun así, afectaban profundamente a nuestro presente. Al inconsciente de la humanidad.

Todo aquello que aparecía en ellas se encontraba tan alejado de la vida cotidiana de los lectores que llamaba sumamente su atención. Sobre todo, porque el trazo de Frazetta era dinámico y profundo. Mucho más que intenso. Sus dibujos no estaban hechos para encandilar a los adolescentes. Eran, tal y como recalcaban esos alucinantes colores carnales, creaciones adultas. Todas las historias irreales a las que aludían parecían verosímiles y auténticas cuando pasaban por su filtro sin por ello dejar de poseer su aura fantástico. Los músculos de Conan parecían de granito, los monstruos a los que se enfrentaba peligrosos ancestros de los animales salvajes comunes y cada batalla en la que aparecía, parecía LA BATALLA. Una tan o más importante como las narradas en La Iliada o La Biblia.

En realidad, esas portadas recordaban a las ilustraciones doradas de ciertos libros sagrados. Mistificaban y mitificaban la figura de los guerreros y, en cierto sentido, enmarcaban dentro de una realidad histórica los hechos narrados. Observándolas, se entiende que los lectores querían leer a Conan tal vez no tanto para huir su vida cotidiana (que también) sino para comprender con mayor profundidad la existencia.

La potencia y el dinamismo de las portadas de Frazetta eran tan grandes que transformaban en inútiles las críticas que se pudieran realizar de sus errores. Frazetta no era un dibujante perfecto. Era un creador de mundos. Así que era capaz de transmitir más con uno de sus escorzos mal planteados o un brazo contrahecho no demasiado bien planificado que otros dibujantes con lienzos tal vez mejor acabados técnicamente.

En Frazetta desde luego no existía la perfección. En eso, en cierto sentido, era parecido a un rockero o al mismísimo Conan. Un guerrero que, en medio de una batalla, no se preocupaba tanto por dar una estocada en la zona del cuerpo precisa sino por cercenar (si es posible de un tajo) las cabezas de los mayores enemigos posibles. Shalam

يمكنك أن تكون عادلاً إذا لم تكن إنسانًا

Se puede ser justo si no se es humano

COMPARTE.

Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen…..esas fuentes de oro, esa esfera de batracio mas cobra que ninguna…ojo con los costillares de la «barbaridad»…….
    2ºimagen……proporcion de pesos….izq luz cavernosa, dech nubes atormentadas, el el centro voy a ahogarte mamon!………
    3ºimagen……el goya del comic…….
    4ºimagen…..juego de planos de luz incluido el buitre (el condor no pasa, mata!)…….
    5ºimagen…..me cago en to´s vosotros….le encanta formar todo el amasijo de acciones en la parte alta de una semiesfera……..mucho total…..muy asombroso…..
    PD:….https://www.youtube.com/watch?v=oVaX-4MbzjU….king crimson…the sheltering sky…1981….live…espectacion onomatopeyica de a. belew…..

    • Alejandro Hermosilla on

      1) Esta escena maravillosa. Lo que más me seduce es la imagen del encapuchado agachado robando algo que no sabemos. Tal vez realizando hechizo. 2) Puro culturismo. En esta imagen pondría una fotografía de un cachas en el gimnasio. 3) Escenario situado en pirámides indígenas. Visión en LSD de cómo veían los pre-colombinos a los conquistadores hispanos. 4) Conan entrando en el paraíso. Como un nuevo Adán enfrentando a la serpiente y matándola. 5) Escena de lucha bíblica en la que sólo falta la mirada airada de Yahvé apareciendo por detrás. PD: Impresionante composición que nos transporta inmediatamente a otros mundos y que, en cierto sentido, recuerda obviamente al Bowie berlinés. a Lodger. Qué grandeza Belew.

Deja un comentario