La enfermedad

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Supongo que deben existir ya unos cuantos ensayos o tesis universitarias en los que se realicen todo tipo de comparaciones y analogías entre la obra cinematográfica y la fotográfica de Stanley Kubrick. Los encuadres, la amplitud de fondo, la frialdad, la manipulación, la abstracción. Todas estas características que, en mayor o menor medida, identificamos con el cine del director norteamericano, también se encuentran, a su vez, en sus fotografías. De hecho, en ellas está el germen de muchos de los insólitos planos que han fascinado a medio mundo.

Sin ningún motivo en especial, estaba hoy revisando unas cuantas de las instantáneas realizadas por Kubrick cuando me he encontrado con una en concreto que no he podido resistirme a colocar en avería. Más que nada porque pienso que refleja a la perfección su maestría. Desconozco si Stanley la preparó minuciosamente y dio precisas instrucciones a los viajeros del metro neoyorquino antes de tomarla. Si es así, es muy buena. Pero si, simplemante, disparó y captó lo que tenía enfrente, me parece directamente una genialidad. Otra muestra más de la misma.

La fotografía es completamente kafkiana. Podría formar perfectamente de El proceso de Orson Welles o de un documental sobre la alineación contemporánea. Pero además, es sumamente elegante. Como lo eran los filmes de Kubrick. Hay por cierto algo en el encuadre de esa cabina que me recuerda al bar donde los drugos de La naranja mecánica descansaban de sus tropelías y bebían leche.

La grandeza de esta instantánea radica en que lo mismo podría servir tanto como anuncio de moda (se podría utilizar, de hecho, para vender sombreros y abrigos) como para denunciar la soledad moderna. De hecho, el rostro transtornado y serio del único hombre que viaja sin sombrero recuerda al de Anthony Perkins de Psicosis. Así que parece ideal para describir las enfermedades y trastornos contemporáneos. Una tesis a la que, por ejemplo, también se uniría la siguiente fotografía.

En esta última, por cierto, no creo que el protagonista sea el inmenso periódico que oculta la cara y parte del cuerpo del hombre que lo está leyendo sino el rostro desconfiado de la mujer que se halla a su derecha. Una mujer con aspecto similar a una de esas institutrices clásicas que aparecen en la literatura inglesa, sometida en este caso a los vaivenes del frío y vacío mundo moderno. Creo que, en gran medida, su semblante refleja perfectamente el trauma sufrido por múltiples personas al desplazarse desde su hábitat natural (en muchos casos, el medio rural) hasta las grandes urbes modernas. Expone el trecho que existe entre ser una persona y comenzar a ser un insecto. Shalam

حيث يوجد الألم ، هناك أيضًا ما يحفظه

Allí donde está el dolor, se encuentra también lo que lo salva

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen….coco chanel en el metro en el centro del camino de sombreros,jajajjj..(anthony perkins lo clavas).
    2ºimagen…..periodicos por smartphone……
    3ºimagen……la señora a la que llamas «institutriz clasica» cambia las flores por el florero …..sonrisa….
    el señor del periodico desaparece y en su lugar queda uno de esos montones de periodicos atados con cuerda..
    PD……https://www.youtube.com/watch?v=-NyC6mrutj0….the doors…people are strange…1967….

    • Alejandro Hermosilla on

      1) El carnaval de las almas perdidas. Toma de una película de Herk Harvey que nunca se llegó a estrenar. 2) La transformación. El día antes de que Gregorio Samsa se convierta en un escarabajo. 3) Esta foto me recuerda a un lienzo de Charris. A ver si lo encuetro. Se ve a un señor leyendo el periódico en un ambiente marino. PD: excelente canción para ilustrar estas fotografías

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