El yelmo

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Las posibilidades del arte son inmensas.

Veamos esta expresión: “He visto un yelmo caído en el bosque”.

Bastará poner debajo un título de cualquier obra real o no, para amplificar nuestra imaginación hacia un lugar u otro. Si escribimos don Quijote, podríamos pensar por ejemplo que la frase ha sido dicha por el Caballero de la Triste Figura y que tal vez ese yelmo no exista. Haya surgido de la mente del hidalgo español para justificar una nueva batalla contra los malandrines que se oponen a su cruzada idealista. Si escribimos El caballero frente al dragón, se me ocurren dos opciones. Que o bien la frase pertenezca a una obra inédita de Chetrien de Troyes y aparezca en concreto en una escena en la que el caballero que la protagoniza, penetra en un bosque encantado dominado por un enorme dragón que ha matado a varios de sus compañeros además de raptar a la sempiterna princesa, o que proceda de una de esas novelas históricas actuales que intentan alumbrar ciertos pasajes de la Edad Media. A pesar de que parezca contraproducente, creo sumamente sugerente pensar que esta frase se encuentra en El poema de Mio Cid como que lo haga en una obra vanguardista del cariz de Ubú rey. O concebirla igualmente como una más de esas citas (en este caso, falsa) con las que Jose María Álvarez introducía sus poemas de Museo de cera. Pero las posibilidades son infinitas y entiendo que la frase podría servir mismamente como título de un lienzo posmoderno que cuestionara los conceptos contemporáneos de caballerosidad, o aparecer anclada en medio del guión de un film de espada y brujería o en un texto dedicado a la conquista de América.

Todo, absolutamente todo es posible en el mundo del arte por el hecho de colocar una sola frase en medio de una página en blanco. Pues inmediatamente, los engranajes del cerebro se ponen en movimiento para encontrar una situación y paisaje donde encaje lo leído. A mi al menos, la expresión me remite a una obra decadentista y simbolista. Siento que gozaría de relieve y misterio tanto en un poema de Rimbaud como en medio de Los cantos de Maldoror. Y que en un disco de Tom Waits dedicado al mar y la piratería -es decir, sacada de su contexto más obvio- también cobra una relevancia indudable. Aunque ahora que lo pienso, tal vez la mejor manera de honrarla sea como si ella misma fuera su propio universo y no necesitara justificación en otro lugar. Es decir, como si fuera un microcuento. Prueba de que con lo mínimo, se puede llegar a crear el Universo. Shalam

إِذَا عَمَّتِ الْمُصِيبَةُ هَانَتْ

No vivió infelizmente quien vivió en la oscuridad y en la oscuridad murió

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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