Frases

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No soy mucho de subrayar en los libros, pero me gustan mucho los libros subrayados. Aquellos en que el lector ha dejado un rastro. No me suele importar leer un libro con manchas de café o con alguna página suelta. Tal vez porque, en cierto sentido, esas huellas me invitan a establecer una conversación espiritual no sólo con el autor sino también con sus lectores. Dan comienzo al diálogo infinito.

Digo esto porque ayer, me sorprendí a mí mismo buscando un lápiz para subrayar dos frases de dos de los textos que estoy leyendo últimamente. Me refiero a Novelas y cuentos de Osvaldo Lamborguini y Perorata del apestado de Bufalino Gesualdo.

Ahí las dejo:

“El 24 de marzo de 1976, yo, que era loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico, me volví loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico”. (Lamborguini, Osvaldo. Novelas y cuentos I).

“Con la mano en el interruptor, de noche, en mi habitación, juego al Fiat lux, juego a ser dios: apago y enciendo, vuelvo a apagar y vuelvo a encender. Finalmente la bombilla se funde silenciosamente” (Gesualdo, Bufalino. Perorata del apestado. Shalam

الرفيق قبْل الطريق والجار قبْل الدار

No menos que el saber me place el dudar

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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