Insulto

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¿Puede el insulto ser un arte? Depende. Góngora y Quevedo lo elevaron a esa categoría. Algo parecido le ocurrió a Francisco Umbral. Un artesano que logró transformar sus estufidos en refranes y señas de estilo. Algo que no suele ser muy habitual. La literatura se alimenta de la frustación y la rabia pero se lleva mal con los que las toman como excusa para dar sablazos a diestro y siniestro. En Cela, por ejemplo, el desaire no es más que un adjetivo. Un conducto a través del que fortificar una visión truculenta y valleinclanesca del mundo pero, en ningún caso, una finalidad. No es esto sin embargo lo que me parece que ocurre con ese desahogo en forma de libro, La movida modernosa. Crónica de una imbecilidad política, escrito por José Luis Moreno-Ruiz. Su interés radica sobre todo en su sinceridad. Un ejercicio desusado en el hipócrita mundo de las letras. Pero no tanto en sus análisis. Su libro es más una rabieta que un ensayo bien fundado. Y de hecho, creo que artísticamente son bastante más interesantes los temas que grabó junto a Javier Corcobado que este texto del que sí aplaudo, eso sí, su salvajismo y espíritu ácrata. Su radicalidad.

Dicho esto, no seré yo quien le niegue talento y méritos en el arte de la invectiva a José Luis. Tiene algunas descripciones que son objetivamente meritorias. Casi sobresalientes. Ante todo, aquellas sobre ciertos políticos y artistas que le censuraron en la revista Interviú. Dejo a continuación unas muy breves pinceladas de sus retratos. Más que nada porque es difícil encontrar tal cruce entre la mala uva y la destreza en la literatura actual. Ahi van.

Felipe Gónzalez: «Tierno Galván (…) dijo de él, en memorable ocasión, que era como un guitarrista guapito, pero quia, ni siquiera; los años le han pasado tal factura que parece el dueño de un restaurante japonés en cualquier barrio de Valencia».

José María Aznar: «Han dicho de él que parece un camarero presto a servir en una boda, y hasta que, más aún, parece el novio muñequito que corona las tartas de las bodas horteras, valga la redundancia, pero yerran gravemente: Aznar ganó las elecciones por sus trazas de sodomizador, amo dominante, de angelillos que inflan los carrillos en los cuadros de Murillo».

Pedro Almodóvar: «En realidad, le hubiera gustado ser Chavela Vargas, (…) pero tuvo que conformarse con una papada de obispo y el triunfo haciendo películas bien reputadas por los críticos cinematográficos de este corral, por la única y sola razón de que son españolas». Shalam

العار سجن كبير

La vergüenza es una cárcel

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Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

2 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:……julie andrews-star!-1968-caratula de la pelicula musical………….(sonrisa)…..
    2ºimagen:……un millonario con todos los «bolos» en precolombia y +++++………….
    3ºimagen:……si ok, la verguenza es una carcel…..amo dominante, jajajjjjj……papada de obispo, jajajajjjjj……

    • 1) Es obvio que esto es un encargo de Andy Warhol. Imagino al fotógrafo contento de que se vea a ex-presidente con unos kilos de más. 2) Carátula de disco Glam de grupo enigmático. 3) Lo de la vergüenza es una cárcel es una frase de «Matador». Muñequito de bodas, gerente de restaurante japonés. Esta foto la volcaría al blanco y negro. Memoria.

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