Malogrado

0

Cada vez comulgo más con Thomas Bernhard. Estoy ahora leyendo un texto suyo, El malogrado, que he comenzado en varias ocasiones pero nunca había logrado terminar por unas u otras razones. Sobre todo, por la extrema intensidad de su prosa que obliga a tener el estado de ánimo adecuado al introducirse entre sus páginas. Al poco de empezar, encuentro un párrafo que entiendo exacto. Refleja perfectamente la experiencia que, por ejemplo, viví hace años en una ruinosa ciudad francesa, Poitiers. La ciudad perteneciente a la región de la Nueva Aquitania no es Salzburgo pero se le parece. Durante mi estancia allí, muchas veces me levanté pensando que al pasear por algunos de sus bosques, hallaría los cuerpos de tres o cuatro suicidas y que en la habitación de la residencia donde vivía, habían perecido varias personas por inanición, zozobra vital. Aunque he de reconocer que, precisamente, gracias a la extrema frialdad de la villa, el carácter retraído y hostil de sus habitantes y el aliento a muerto que se desprendía por cada uno de sus callejones, pude sumergirme alocadamente en mis estudios. Consiguiendo redactar allí, acaso los mejores capítulos de mi tesis sobre la obra de Ernesto Sábato y mejorar mi francés escrito a un nivel que meses antes, me hubiera parecido imposible.

Dejo a continuación el parrafo al que aludo: “Si el entorno en que estudiamos nos es hostil, estudiamos mejor que en un entorno acogedor, y el que estudia hará siempre bien en elegir para sus estudios un lugar que le sea hostil, no uno que le sea acogedor, porque el lugar acogedor le quitará una gran parte de su concentración en el estudio, y en cambio el hostil le permitirá estudiar al ciento por ciento, porque tendrá que concentrarse en ese estudio para no desesperar, y en ese sentido Salzburgo es probablemente, como todas las que se llaman ciudades hermosas, absolutamente recomendable, de todos modos sólo para un carácter fuerte, porque uno débil perecerá irremisiblemente en el plazo más breve”. Shalam

 كُنْ ذكورا إذا كُنْت كذوبا

 Encontrarse es el comienzo de la separación

encabezado_averia

Regateo.

Mercader

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

Deja un deseo