Pájaros

4

He disfrutado mucho de la lectura de La canción de NOF4. Por esas casualidades de la vida, lo leí justo cuando había concluido una novela, Amras, de Thomas Bernhard. Como es bien sabido, la misma se centra en un par de hermanos que han sobrevivido (por accidente) al suicidio colectivo familiar. Ambos se encuentran perdidos, condenados al delirio y la soledad. Viven encerrados por su tío en la torre de Amras. Sin esperanza. En medio de maremotos oníricos, alucinaciones y todo tipo de perturbaciones que no les permiten vislumbrar la realidad. Finalmente, tras la muerte de uno de los dos enfermos, el otro no tardará mucho en entrar en un manicomio. Así concluye Amras. Detalle que desvelo porque entiendo que, como en casi todos los grandes libros, el argumento es lo de menos. Algo consustancial a los de Bernhard. Alucinadas telarañas literarias. Pero también porque nada más dejar descansar la novela junto a otras en una repisa, abrí La canción de NOF4. Y se hizo la magia. Ya que es un libro que precisamente discurre en un manicomio (concretamente, en el de Volterra). Así que, en cierto sentido, ejerció de inesperada continuación al del austriaco.

………………………………………………………..

El protagonista de La canción de NOF4 es un inolvidable personaje real, Fernando Oreste Nannetti, que estoy seguro que me acompañará siempre. Tengo de hecho la impresión de que, en caso de continuar vivo, dentro de varias décadas me seguiré acordando de él y también de que todos los lectores de la novela la terminamos con la sensación de conocerlo bien.

Nannetti, el loco Nannetti, el sabio Nannetti, el pintor Nannetti, el astrólogo Nannetti es un pasajero celeste que forma parte del inconsciente colectivo de la humanidad. Si Dios existe, tengo muy claro que su obra no se encontraría completa de no haber concebido en sus planes la creación de alguien como él. Algo faltaría en el Universo sin Nannetti. Motivo por el que probablemente cuando pienso en él siento paz. Cierta dicha inexplicable. Como quien contempla el sol y la luna en calma.

………………………………………………………..

¿Quién fue Fernando Oreste Nannetti?

………………………………………………………..

No me gusta mucho tirar de resúmenes, pero recurriré al que aparece en la cubierta de la novela para explicarlo con sencillez y brevedad: fue un señor nacido en Roma que «padecía esquizofrenia y pasó la mitad de su vida recluido en el pabellón penitenciario del manicomio de Volterra, en cuyo muro escribió un libro de más de setenta metros de largo» (por dos de alto) «ayudándose con la punta metálica de la hebilla del chaleco de su uniforme».

………………………………………………………..

La canción de NOF4 es un viaje por las sombras de un inquietante y sereno pabellón psiquátrico con sabor astral. Es uno de esos escasos libros que logra crear un magma atmosférico a las pocas páginas. Es parecido a un asteroide. A una carta de tarot. A un satélite artístico. Basta leer unos cuantos párrafos para ser absorbido por su círculo magnético. Cada una de las palabras del texto parece una nota musical y cada página remite a una silenciosa constelación que va creando una concavidad de signos e imágenes movediza y absorbente.

En un momento dado, el narrador recomienda su lectura mientras escuchamos el disco compuesto por Piero Milesi, the nuclear observatory of mr. nanof, para ejercer de banda sonora del filme documental realizado por Paolo Rossa sobre el muro de Nannetti. Yo también lo hago sin dudar. Porque sus melodías minimalistas y experimentales logran conectar perfectamente con el misterio cósmico de esta peculiar historia. El sonido que el compositor italiano logra extraer de los sintetizadores es ideal para ilustrar cada uno de los extraviados pasos que daba Nannetti mientras realizaba su visionaria obra de arte. Para conectar con la mente extraordinaria de un hombre que convirtió sus diálogos consigo mismo en indescifrables mensajes sobre el destino de la humanidad parecidos a los que hubiera urdido un profeta o astrólogo mudo o un poeta obligado a utilizar una lengua desconocida para escribir.

………………………………………………………..

Uno de los grandes temas de Amras es la disolución del lenguaje. Bernhard deja claro que hablar y comunicarse no sirve para nada. Es un desperdicio. Los lobos se entienden mejor que los humanos. En La canción de NOF4, sin embargo, uno de los temas esenciales es la construcción del lenguaje. Cómo se origina. La creación del símbolo. Quinto sugiere que lo fascinante del lenguaje radica precisamente en no saber para qué sirve. En su vertiente lúdica. No alcanzar, por ejemplo, a comprender nunca la mayoría de lo escrito en el muro por Nannetti no es una desgracia sino un hecho estimulante. El infierno es el instante en que todos comprendemos exactamente lo que los otros desean decir.

………………………………………………………..

Me parece deliciosa la manera en la que Quinto conecta el muro de Nanneti con el art brut y la historia de la psiquiatría y la política italiana del siglo XX. Con absoluta naturalidad y fluidez. En unas cuantas páginas. Yo recuerdo que al escribir mi tesis tuve que dedicar cientos para conectar la historia de Argentina con la de los personajes de la trilogía de Ernesto Sábato. Mi única excusa puede radicar en que en el mundo universitario a veces las tesis se valoran por lo que pesan en la báscula.

………………………………………………………..

En el muro de Nannetti aparecen diagramas casi alquímicos, símbolos que recuerdan a la lejana escritura cuneiforme grabada en las tablas mesopotámicas, figuras geométricas o dibujos de seres que asemejan extraterrestres o diablillos. Pero, en el fondo, yo no distingo más que pájaros. Eso es lo que veo en las fotografías de aquel muro: pájaros y más pájaros. Aves volando de arriba abajo, en horizontal y en vertical. Un cántico alado en pos de la libertad que me transmite ternura y melancolía. Una leve alegría que se diluye en lágrimas.

………………………………………………………..

Hay algo infantil y tierno en la locura. Que remite al balbuceo. A la cuna. Al líquido amniótico. Todo loco es probablemente un genio perdido. Una gran mente herida. Eso lo sabe transmitir perfectamente Quinto. Los locos son niños que desean seguir siendo niños. Tal vez también felices. Tienen vocaciones. Y no tanto obligaciones sino misiones.

En una ocasión, tuve el privilegio de pasar varios días en un sanatorio. Allí mantuve varias conversaciones con un señor que aseguraba haber sido muy amigo de mi abuelo materno. Y, si he de ser sincero, me lo creí y acabé rememorando hermosas anécdotas vividas junto a él. Al principio, me costó acostumbrarme a aquel hombre extremadamente delgado de voz graves y gestos quejumbrosos. Pero cuando lo hice, disfruté mucho de aquellos momentos ajenos al ritmo cotidiano de la vida. También me crucé allí con uno de los muchos hijos de un ministro del partido por entonces en el poder. Sólo quería que lo dejaran en paz. Ser libre. En fin. Puedo asegurar que no experimenté nada negativo en aquel centro. No era un monasterio budista, pero respiré paz.  Algo lógico teniendo en cuenta el funcionamiento del maldito mundo adulto. Ese infierno de abusivos impuestos, narcisistas políticos, profesores egocéntricos, estafadores resentidos, deportistas ultracompetitivos y programas televisivos similares a máquinas de tortura medievales. 

………………………………………………………..

Estoy seguro por cierto de que, de haberla conocido, Andréi Tarkovski se habría sentido muy atraído por la historia de Nannetti. Tal vez lo hizo. Aunque no recuerdo haber leído ese dato en sus monumentales Diarios. Hay algo en aquel mítico personaje, Doménico, que aparecía en Nostalgia que me recuerda al artista de Volterra. De hecho, desde determinado punto de vista, Nannetti es casi un santo. Alguien que armoniza perfectamente su mundo interior y exterior. Que no lucha por restablecer la discordia existente entre el mundo infantil y el adulto. Es un personaje ajeno a la hipocresía y a ese materialismo cotidiano que denunciaba el director ruso. Uno de esos hombres débiles que admiraba.

Creo que esa es la clave de esta historia. Su mensaje espiritual. Porque el gesto de Nannetti, su paciente escritura, puede que, sí, sea inocua o absurda (que no lo creo) pero también es salvadora. Purificadora. En un momento dado, Quinto relata su viaje a Volterra. Cómo cruza las barreras y se enfrenta a guardias para contemplar los escasos fragmentos restantes del muro original. Desconozco si Quinto es creyente. Pero en su búsqueda, en esa necesidad de encontrarse de cara con los restos, hay algo religioso. La necesidad de encontrarse con los escasos fragmentos restantes de un mundo inocente. Puro. Sin contaminar.

Sé que hay ateos convencidos. Pero también que la ausencia de fe suele ser sustituida por otra nueva fe. Quinto es poeta y el muro de Nannetti la viva imagen de una escritura simbólica y salvaje. Y, ante todo, mística. Un mensaje silencioso y secreto dirigido a la humanidad y al cosmos que hace más por nuestra salvación que todos los rezos dominicales. Shalam

ليس عليك أن تصدق الشياطين حتى عندما يقولون الحقيقة

A los demonios no hay que creerles ni cuando dicen la verdad

COMPARTE.

Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

4 comentarios

  1. andresrosiquemoreno on

    1ºimagen:….pintura digital y sus herramientas…………
    2ºimagen:….oriente….el hombre esta con la actitud del «tercer hombre», carol reed-1949…..oye la estructura que forman el ventanal, el banco y el muro son una escultura1 perfecta para mi………
    3ºimagen:….atrevidisima y primitiva idea: libro escrito inciso en pared fresca……escultura2perfecta para mi……
    4ºimagen:…. encuadre top parece tenerlo todo hasta la enfermera de abajo a la izq….guapisimo…
    PD:….https://www.youtube.com/watch?v=I2ZWcwy12lk…..anton karas..el tercer hombre-1949-guapa alida valli..

    • Alejandro Hermosilla on

      1) rostro clásico y bello en ruinas. 2) Escucha los gritos en el muro. Palpa el muro como quien palpa el cuerpo de un animal vivo. 3) Jean Dubuffet. 4) Esa enfermera conecta de algún modo la escena de Tarkovski con una de Buñuel. El fantasma de la libertad. PD: maravillosa interpretación. Esas imágenes. La vieja Europa. Hungría. Las viejas novelas de espías. El peso de la cultura.

  2. miguel guerrero ruiz on

    veo alguna similitud, o intención, entre «la canción de nof4» (que aún no he leído) y el texto de miguel guerrero, un servidor, «resumen para gambetti (sobre corrección, de thomas bernhard)», en ambos proyectos puede haber cosas que les unen y por supuesto cosas que los alejan. leeré el libro de raúl quinto, quiero ver como se resuelven estas obviedades. salud

    • Alejandro Hermosilla on

      Pienso que el libro de Raúl Quinto te gustará mucho. Resuelve estupendamente ese tipo de obviedades. En cuanto a Resumen para Gambetti, si no tengo problemas, lo leeré en agosto. Y podré opinar. Simplemente que haya un libro que se base en esa maravilla de Bernhard, ya me parece genial. En fin, todo a su tiempo. Bajo mi punto de vista, Quinto salva perfectamente la prueba. Su libro es una delicia. Le echaré pronto el guante a Resumen.

Reply To andresrosiquemoreno Cancel Reply